Colaborador Invitado

La realidad primero, luego el enojo

Por María Dolores Ortega Paredes

Estimados, muchos están advirtiendo, gente quizá más educada y con mayor experiencia que su servidora, sobre cómo el enojo podría conducir a los mexicanos al abismo, a la catástrofe, al hecatombe de la economía, si no votan por los partidos de siempre.

Con todo respeto, me parece una afirmación ofensiva e insensible.

Ofensiva, porque significa que subestiman la razón de las personas, su capacidad de observar y reconocer las REALIDADES del País.

E insensible por ser incapaces de comprender y ponerse en el lugar de quienes batallan a diario por salir adelante, de quienes no tienen oportunidades de estudiar, de quienes no pueden recibir una atención básica de salud.

De quienes se sienten defraudados, robados e impotentes, de quienes no tienen piso parejo en la aplicación de la Ley, de quienes no les alcanza para completar el gasto básico, de quienes ven empobrecidas sus carteras, de quienes trabajan duro y ven como otros se enriquecen a lo fácil en el sector público.

Es muy sencillo advertirlo, cuando quienes lo dicen lo han tenido todo, acceso a una buena educación, a una buena alimentación, a una buena salud, a un buen empleo, a una buena oportunidad de negocio, pero, esa no es la realidad de la mayoría de los mexicanos.

Estimados, el enojo definitivamente es palpable, pero, más allá de éste la REALIDAD ya no puede esconderse, tengo la impresión, y ojalá no me equivoque, que los mexicanos ya no están dispuestos a cerrar los ojos, ni a conformarse con dádivas.

¿Y qué ven los mexicanos? Una REALIDAD llena de desigualdad, de oportunidades para unos cuantos, de impunidad, de descaro,…

Los datos lo confirman, hay en el País 52.86 millones de personas ocupadas, es decir, que trabajan –formal e informal-, de ellos sólo el 4.6% tienen la oportunidad de obtener un ingreso superior a 5 salarios mínimos – mayor a $13,254 mensuales-.

Quienes advierten que el enojo podría llevar a los mexicanos a votar diferente, les pregunto ¿con $13,254 les alcanzaría el pago de su casa, del colegio de sus hijos, de la póliza de gastos médicos mayores, de su viaje anual a la playa…?

Esta es la REALIDAD que muchos si ven y la PADECEN, que ni el 5% de la población ocupada en el País, es decir, de quienes salen desde temprano de casa a partirse su madre, pueden tener un sueldo mayor a $13,254, ¿cómo es esto posible?.

Lamentablemente, como lo señaló recientemente el Lic. Everardo Elizondo, ex Sub Gobernador de Banco de México, la economía mexicana no da para más, que sólo tasas de crecimiento mediocres de alrededor de 2% anual.

Mayores salarios, mayores niveles de ingresos sólo pueden provenir de mayores aumentos en la productividad.

Y esa productividad, deriva de condiciones macroeconómicas y microeconómicas, que lamentablemente en México se han deteriorado.

La reforma fiscal, como ya lo hemos dicho, eliminó al sector privado billones de pesos que pudieron haberse invertido, y bueno hubiera sido que pararan en mayor obra pública, pero no.

La obra del sector público federal cayó, tan sólo en el último año un 26% real. ¿Dónde están nuestros impuestos, en qué se están invirtiendo, a dónde fueron a parar? Seguro usted ya tiene la respuesta.

Estimados, con todo respeto, ¿cómo se atreven a decir, que el enojo llevará a los mexicanos a su hecatombe económica, a su abismo, al retroceso?

Cuando han estado viviendo en ello, y cuando es la REALIDAD la que duele, y la que podría llevar a votar por alguien diferente.

La Lic. Ortega Paredes, es Economista de la UANL; trabajó para Grupo Reforma, y es analista de temas económicos, fiscales y laborales. @Doloresop

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