Colaborador Invitado

La piedrita en el zapato: El Fisco

Por Ma. Dolores Ortega Paredes

Vuelve el fisco federal a significar la piedrita en el zapato de la actividad productiva, esa que impide seguir avanzando a más velocidad.

Este año, el Servicio de Administración Tributaria está quitando a la economía mexicana la oportunidad de haber alcanzado una mayor tasa de crecimiento económico.

Es de todos sabido, que cada peso que invierta el sector privado del País tiene un efecto multiplicador en la economía, en cambio cada peso del que se apodera el Gobierno es casi sinónimo de pérdida.

La corrupción, la impunidad, el despilfarro del que se caracteriza el Gobierno mexicano no puede producir otro efecto que el rezago y el deterioro.

Este año, el fisco federal ha obligado a la actividad productiva del País a desembolsar de enero a septiembre 447 mil millones de pesos más, vía pago de impuestos, de lo que pagó en el mismo período del 2014.

El Servicio de Administración Tributaria, en su Informe del Tercer Trimestre, detalla que la recaudación de ingresos tributarios en los primeros nueve meses del año sumó un total de 1.793 billones de pesos.

Ese monto significa un aumento de 29.5 por ciento anual real; es el mayor costo fiscal que han pagados los empresarios y trabajadores del País al Gobierno.

Lo peor es que ese costo no es el total que la actividad productiva está pagando, en materia fiscal, y la situación empeorará todavía más el próximo año.

Al SAT se le ha olvidado la promesa que desde hace más de una década promete a la actividad productiva: la simplificación fiscal.

Por el contrario, escudándose en el camino de las tecnologías de información, el fisco federal ha venido imponiendo a la actividad productiva un mayor número de obligaciones que están significando un mayor costo.

Desde contratar a despachos, más personal especializado, la adquisición de nuevo software, entre otros, están incurriendo los empresarios, elevando con esto sus costos de operación.

Y el próximo año, les advierto será peor para todos, incluyendo las personas físicas de servicios profesionales.

La obligación de la contabilidad electrónica para todos los contribuyentes –excepto los que usen la herramienta Mis Cuentas-, sin importar su nivel de ingreso, causará a los contribuyentes un mayor costo administrativo, sin dudarlo.

Pero, la contabilidad electrónica no es todo, para empresas grandes que pertenecen a un grupo multinacional, es mejor que vayan preparando a su personal contable, pues la Miscelánea Fiscal 2016, propuesta por el Ejecutivo federal, contiene más obligaciones administrativas.

Insisto, el fisco federal lejos de convertir nuestro sistema tributario más sencillo, se escuda en que si la obligación la impone a que la cumplan de forma electrónica, satisface el requisito de simplificación.

¡Grave error! Parece que se le olvida el pasado, cuando sólo unos cuántos contribuyentes sosteníamos al País.

Ahora, lejos de mantener este aumento en el padrón que tanto presume, de 1.8 millones de personas morales –empresas- y de 19.4 millones de personas físicas –servicios profesionales y actividad empresarial-, lo que provocará es desánimo de continuar en la formalidad.

Hace cinco años, esas cifras eran muy inferiores, los propios datos del SAT indican que en el 2010 había en el País 1.3 millones de personas morales y 11.1 millones de personas físicas.

El único régimen que podría decirse tiene un sistema fiscal simplificado es el de Incorporación Fiscal (el RIF), sin embargo, estos contribuyentes no son quienes sostienen el deficiente gasto público, pues están subsidiados.

Si no somos el resto, y es a quienes si estamos contribuyendo, a los que nos está poniendo de nuevo la piedrita en el zapato.

No hay sector productivo a que el fisco no esté imponiendo desde hace dos años más obligaciones administrativas, en aras de la fiscalización.

Lo que deduzco es que el fisco federal pese a la enorme inversión en tecnologías de información, es todavía incapaz de verdaderamente sacar provecho de éstas y mientras tanto pasa la factura de esta práctica a los propios contribuyentes.

Esto queridos lectores es el otro costo económico que empeora la situación de sus empresas, y por lo tanto de la economía.

El fisco mexicano está siendo el enemigo de nuestro crecimiento económico, al eliminar tantos recursos del sector privado para malgastarlos el Gobierno.

Recursos que el sector productivo privado pudo haber invertido en ampliar sus plantas de producción, abrir nuevas empresas, y con todo eso crear nuevos empleos, dinamizar el mercado interno.

Pero, lo que tenemos es que somos una GRAN caja chica del Gobierno, que castiga la productividad, el crecimiento, el desarrollo y el bienestar de los mexicanos.

El próximo año no habrá nuevos impuestos o mayor tasa de estos, pero, si habrá mayor carga administrativa para el sector productivo, si entonces un mayor costo fiscal.

Si más fiscalización, más persecución contra los contribuyentes, la presión del Gobierno sobre las arcas del SAT será mayor, pues el precio del petróleo continuará por los 50 dólares en el mejor de los escenarios, y ya no habrá cobertura petrolera que compense.

La Lic. Ortega Paredes es economista de la UANL, ex periodista de Grupo Reforma, y analista de temas económicos, fiscales y laborales. @Doloresop


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