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Favorece auge manufacturero mexicano a proveedores de suministros de EUA

26 de Agosto de 2016.- México experimenta una oleada de crecimiento en el sector manufacturero que de 2012 a la fecha, lo que lleva la actual administración Federal del Presidente Enrique Peña Nieto, acumula 13% de crecimiento de aumento, lo cual ha colocado al país en la séptima posición como el mayor productor de automóviles en el mundo.

Al momento las armadoras Chrysler, Honda y Volkswagen tienen importantes operaciones en México, y se espera que en los próximos cinco años una nueva oleada de grandes productores automotrices, que incluye a Ford, Audi y Toyota, operen nuevas plantas.

También en el segmento manufacturero, pero en el ramo aeroespacial Bombardier, Cessna y Hawker Beechcraft han abierto plantas de ensamblado aeronáutico en Querétaro y Chihuahua.

Otros segmentos en que se observa este boom manufacturero son el de plásticos, así como el de hierro y el acero, cuyas exportaciones se mantienen sólidas y al alza.

Sin embargo este auge exportador manufacturero mexicano provocó en los obreros estadounidenses del segmento automotriz y del acero algunas reticencias, por considerar que sus trabajos se encuentran en riesgo de emigrar a México.

En el mismo sentido el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que el Tratado de Libre Comercio (TLC) es el peor acuerdo comercial de la historia, mientras que otro de los precandidatos,  Bernie Sanders, dijo que una compañía estadounidense que se muda a México ejecuta el tipo de comportamiento empresarial que está destruyendo la clase media, e inclusive la candidata demócrata Hillary Clinton, quien una vez elogió el TLC, ha expresado su creciente escepticismo sobre las ofertas comerciales.

Sin embargo este auge manufacturero mexicano en realidad ha brindado un grado de beneficio a los trabajadores estadounidenses, como se puede ver en el hecho de que la producción de EUA se ha incrementado un 30% de 2009 a la fecha.

Otro factor que se ha soslayado en las críticas en contra del auge mexicano es el hecho de que uno de los grandes responsables de la caída en el empleo es el auge en la automatización, que provocó un descenso desde su máximo de 19 millones en 1979, pero que ha venido aumentando desde 2009 a la fecha.

De hecho en los últimos seis años, los fabricantes de EUA han contratado a 744,000 nuevos trabajadores.

En el fondo, de acuerdo con economistas y ejecutivos de empresa, “lo que es bueno para los trabajadores de las fábricas de México es bueno para algunos trabajadores de Estados Unidos también”.

Esto se debe a la cadena de productos que envían suministros a las fábricas de México, lo que hace una enorme diferencia con respecto a China, pues México necesita productos estadounidenses para mantener su producción.

Actualmente por cada dólar que se paga por importaciones procedentes de México, $0.40 dólares provienen de EUA, mientras que en el caso de China la cifra desciende a $0.04 dólares, según datos del Centro Woodrow Wilson.

Así las cosas, el auge de las fábricas de automóviles en México sostiene cientos de puestos de trabajo de sus proveedores en DeForest, Wisconsin, o en Calhoun, Georgia.

«En lugar de pensar en México como una parte separada de la producción, debemos de pensar que ahora es parte de nuestro proceso de fabricación,» dijo Raymond Robertson, economista de la Universidad de Texas A&M.

Por otro lado, si bien China ha hecho mella en el sector de electrónica y en textiles, los cuales costaron hasta 2.4 millones de puestos de trabajo entre 1999 y2011, los flujos comerciales con México han sido más equilibrados.

Según un estudio realizado por investigadores del Instituto Peterson de Economía Internacional en 2014, las empresas manufactureras multinacionales contratan 250 trabajadores estadounidenses extra, por cada 100 empleados que contratan en México.

Sin embargo, pese a estos datos duros, algunos líderes como Dean Baker, codirector del Centro de Izquierda para la Investigación Económica y Política, quien fue uno de los primeros críticos del TLC, siguen creyendo que el TLC puso presión bajista a los salarios manufactureros estadounidenses, aunque reconoce que sí trajo consigo algunos beneficios a una cuantas corporaciones estadounidenses.

“El TLC ayudó a la posición competitiva de las armadoras automotrices…   El TLC fue malo, pero no tan malo para los trabajadores estadounidenses como lo ha sido China”, reconoció.

 

Con información de agencias

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