Manufactura mexicana enfrenta presión por aranceles, pero mantiene confianza exportadora: Grant Thornton
Lourdes Flores
El sector manufacturero mexicano enfrenta un entorno de creciente presión por los nuevos aranceles y el encarecimiento de insumos, en un contexto económico incierto. Sin embargo, pese a estos desafíos, las empresas mantienen expectativas sólidas de exportación y buscan aprovechar las oportunidades que ofrece la relocalización de cadenas productivas, revela el Informe de Negocios Internacionales (IBR) de Grant Thornton.
El International Business Report (IBR) es una encuesta trimestral que recopila información sobre las tendencias y desafíos que enfrentan las empresas a nivel global, ofreciendo una visión integral de las prácticas empresariales en áreas clave como sostenibilidad, innovación y comercio exterior.
En el segundo trimestre de 2025, la proporción de empresarios que identificó los costos de materias primas como una restricción subió de 54.3% a 55.1%, mientras que la preocupación por los costos de energía escaló de 39.1% a 52.8%.
Además, la incertidumbre económica aumentó de 42.4% en el primer trimestre a 56.2% en el segundo. No obstante, las expectativas de exportación se elevaron de 56.5% a 58.4%, superando el promedio global de 50.3%.
El principal destino de las exportaciones continúa siendo Estados Unidos, seguido por nuevos mercados como Canadá y España, lo que refleja que la diversificación es posible incluso en un entorno desafiante.
“Los aranceles llegan en un momento en el que los márgenes del sector manufacturero ya están presionados, pero también obligan a las empresas a acelerar su transformación. Hoy vemos que la diversificación de mercados, la inversión en tecnología y la eficiencia operativa son claves para mantener la competitividad y aprovechar las oportunidades que sí existen en comercio exterior”, señaló Rafael Rubí Carrizoza, socio gerente de la oficina de Tijuana de Grant Thornton México.
Abordar retos con mejor perspectiva
Frente a este contexto de incertidumbre, el especialista compartió algunas recomendaciones para abordar estos desafíos con una mejor perspectiva, destacando que las empresas del sector manufacturero pueden reducir su exposición si actúan con anticipación:
. Diversificar proveedores y mercados para disminuir la dependencia de Estados Unidos.
. Invertir en tecnología y digitalización: 73% de las empresas mexicanas ya planean hacerlo en 2025, según el IBR.
. Impulsar la eficiencia energética y la sostenibilidad para contrarrestar el aumento en los costos de energía.
. Reforzar la planeación financiera para absorber mejor la volatilidad en insumos y logística.
Doble reto para empresas IMMEX
En el caso de las empresas con programa IMMEX, los aranceles y el aumento en los costos de insumos representan un doble reto: mantener la competitividad exportadora y, al mismo tiempo, adaptarse a un entorno empresarial cada vez más regulado y digital.
Este sector, que concentra buena parte de la manufactura mexicana, tiene la oportunidad de acelerar su transformación mediante una gestión estratégica del comercio exterior, el aprovechamiento de la tecnología y la diversificación de mercados.
Cabe mencionar que el reporte del INEGI de marzo de 2025 indica que, de 6,525 establecimientos IMMEX, 5,212 realizan actividades manufactureras, mientras que 1,313 se dedican a actividades no manufactureras (agricultura, pesca, comercio, servicios). Es decir, que la proporción de establecimientos manufactureros es aproximadamente 80% del total de establecimientos IMMEX.
Con dichas recomendaciones, «las empresas IMMEX podrán enfrentar mejor la presión arancelaria y consolidar su papel como motor clave de la economía mexicana”, señaló Rafael Rubí.
Aunque el entorno actual plantea costos más altos y mayores retos regulatorios, el sector manufacturero mexicano cuenta con fortalezas que pueden sostener su crecimiento: capacidad exportadora por encima del promedio global, cercanía con Estados Unidos y una tendencia creciente hacia la diversificación.
Con planeación estratégica y visión a largo plazo, las empresas pueden convertir la presión arancelaria en un catalizador de transformación y competitividad.
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