México registra superávit comercial histórico, pero analistas encienden alarmas por «maquilización» de la economía
CIUDAD DE MÉXICO.- Durante el primer cuatrimestre de 2026, la balanza comercial de México alcanzó un superávit histórico de 3,508.20 millones de dólares, revirtiendo de forma contundente el déficit de 303.67 millones registrado en el mismo periodo de 2025. De acuerdo con los datos publicados esta mañana, se trata del mayor superávit comercial para un periodo igual desde 1984, impulsado enteramente por la balanza no petrolera, que anotó un saldo a favor récord de 12,814.55 millones de dólares.
Tan solo en abril, las exportaciones totales de bienes crecieron un acelerado 32.56% anual. Este repunte estuvo capitaneado por las manufacturas no automotrices —particularmente el equipo de cómputo—, las cuales se dispararon un 45.75% anual, su mayor tasa desde mayo de 2021. Incluso las exportaciones petroleras detuvieron una racha de 12 meses de caídas consecutivas al avanzar un 7.92%.
El reverso de la moneda: Bajo valor agregado y triangulación comercial A pesar de la espectacularidad de las cifras, expertos en economía advierten un claro deterioro en el perfil exportador del país. El auge actual está concentrado en el ensamblaje de equipo de cómputo, una industria que genera mucho menor valor agregado que el sector automotriz (el cual sigue estancado con una ligera contracción de 0.02% en el año).
La falta de un ecosistema industrial profundo ha provocado dos fenómenos preocupantes:
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Poca generación de empleo: La creación de puestos de trabajo no está siendo proporcional al incremento de las exportaciones tecnológicas, mientras se siguen perdiendo empleos en el sector automotriz.
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Riesgo de volver al modelo maquilador: Existen alertas debido a la triangulación comercial con transformación; México está importando masivamente insumos y componentes asiáticos para ensamblarlos de forma rápida y reexportarlos a EE. UU.
Asimismo, las importaciones de bienes de capital (maquinaria e infraestructura) acumulan una baja del 0.91% en lo que va del año, lo que refleja una persistente pérdida de confianza para invertir en el país y un rezago en la inversión fija interna.