Muestran análisis diversas deficiencias en el desempeño de la economía en últimos cuatro años.- CEESP
5 de diciembre de 2022.- El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, publicó hoy su Análisis Económico Ejecutivo de Diciembre de 2022, en que señala que cualquier análisis señalaría diversas deficiencias en el desempeño de la economía y en la gestión de las políticas públicas en los últimos 4 años.
Las finanzas públicas se han deteriorado menos que en muchos países, pero no por mucho; y hay problemas de sostenibilidad.
La actividad económica decreció y la recuperación ha sido sumamente lenta; el desempeño de la inversión es preocupante; el del consumo es mejor.
Hay señales de precarización en el mercado laboral.
En salud la situación ha sido caótica; aproximadamente 20 millones perdieron su cobertura de salud; México tuvo un mal desempeño ante la pandemia.
Es urgente tomar medidas que faciliten y promuevan el gasto de inversión.
LOS PRIMEROS CUATRO AÑOS DEL SEXENIO
El pasado domingo 27 de noviembre el presidente dio un mensaje, el número 16 en lo que va del sexenio, acerca de la situación del país, después de la manifestación en apoyo a la “cuarta transformación” que él mismo encabezó. El mensaje se puede resumir en palabras que ha repetido en múltiples ocasiones: vamos muy bien, le estabilidad macroeconómica y de las finanzas públicas es sólida, el tipo de cambio se fortalece y el bienestar del pueblo ha mejorado, dándole prioridad a los más pobres.
Casi cualquier análisis de lo ocurrido en el lapso en cuestión señalaría diversas deficiencias en el desempeño de la economía y en la gestión de varias políticas públicas.
No hay duda de que en lo agregado las finanzas públicas se han deteriorado menos que en muchos países, quizá que en la mayoría. Un punto positivo es que las finanzas públicas se consideran sólidas por buena parte de los agentes económicos. En lo agregado el déficit y la deuda públicos es menor a buena parte de las economías emergentes. Pero es necesario considerar que no por mucho .
La actividad económica se vio afectada severamente por la pandemia, pero cabe señalar que previamente la actividad económica ya decrecía. Aunque se puede argumentar que ello es casi típico del primer año de los gobiernos, también es cierto que desde mediados de 2018 se presentó una serie de decisiones y acciones del nuevo gobierno que pesaron sobre el crecimiento y la inversión.
Del tercer trimestre del 2018, periodo en el que se realizaron las elecciones presidenciales al cierre de 2019, previo a la pandemia, la economía se contrajo 0.7%. A esto se acumuló el desplome de 8.2%% del 2020. Posteriormente, hasta el tercer trimestre del 2022, la economía se recuperó en 2.8%. Esto fue suficiente para recuperar lo perdido por la pandemia, pero no para alcanzar su nivel de 2018.
Evidentemente, la recuperación de la economía ha sido sumamente lenta. El CEESP ya ha comentado que mientras a los EEUU le tomó cuatro trimestres recuperar lo perdido por la pandemia, México necesitó ocho. Asimismo, la recuperación del país ha sido la más lenta entre muchas economías emergentes y avanzadas de tamaño mediano y grande.
Quizás más preocupante aún es el desempeño de la inversión en los últimos cuatro años. Obviamente esto se relaciona con decisiones que han generado incertidumbre y han mostrado fallas del estado de derecho, así como elevados niveles de impunidad e inseguridad pública, entre otros factores negativos.
El índice de inversión fija se ha incrementado recientemente, pero sigue siendo insuficiente para recuperar la caída de los primeros cuatro años de gobierno. Es 11.7% menor a de julio del 2018 y 3.9% más bajo que el cierre de ese año.
La lentitud de la inversión es importante porque corresponde a la formación de nuevo capital productivo y por ello es el motor de crecimiento sostenible.
No obstante, a pesar de las circunstancias, hay indicios de recuperación de la inversión a futuro, debido a las enormes oportunidades que significan las tendencias a la relocalización y la cercanía geográfica y comercial con los EEUU.
Las cifras recientes de la IED sugieren un renovado dinamismo y hay señales de interés de inversionistas extranjeros en proyectos productivos sobre todo en el norte del país. No obstante, es aconsejable tomar las cifras de la IED con cautela .
Por su parte, el consumo muestra un mejor desempeño. Reporta un aumento de 4.2% en lo que va del sexenio, hasta agosto pasado. Ello probablemente influido por los incrementos salariales en los pasado cuatro años a nivel del mínimo -que en términos reales acumula una ganancia de 61.0%-, del salario medio de cotización del IMSS -que acumula un alza de 11.4%- y de las remuneraciones medias reales de los sectores económicos – que aumentó 3.9%.
Respecto al mercado laboral total -formal e informal-, la población ocupada ha recuperado lo perdido en la pandemia, e incluso ya supera sus niveles previos a ella. Sin embargo, hay señales de precarización.
Desde el IV trimestre de 2018 la población ocupada ha crecido en 4.7 millones de trabajadores, que se compara con el crecimiento de la población total (en edad de trabajar) de 6.7 millones.
La población ocupada se ha concentrado gradualmente en quienes perciben hasta dos salarios mínimos. En los últimos cuatro años los trabajadores en dicho rango salarial han aumentado en 15.7 millones. Mientras tanto, aquellos que perciben más de dos salarios mínimos han disminuido en 11 millones.
La dinámica de la masa salarial sugiere un deterioro del empleo en términos de percepciones. La masa salarial de los segmentos de trabajadores que ganan hasta dos salarios mínimos ha aumentado 155% y la correspondiente a los mayores niveles de salario ha disminuido en 37%.
Otro indicio de deterioro del mercado laboral es la población ocupada en condiciones críticas, que ha aumentado en 9.8 millones en lo que va de este gobierno, con lo que ahora representa el 30.9% de la ocupación. En materia de bienestar social hay señales preocupantes. Las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONVEVAL), señalan que de 2018 a 2020 la población en situación de pobreza aumentó en 3.8 millones de personas, pasando de 42% a 44% de la población.
Más recientemente el CONEVAL indica que en octubre el porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria (pobreza laboral) fue de 40.1%, marginalmente inferior al 40.7% de diciembre del 2018.
Asimismo, entre 2018 y 2020 15.6 millones de personas perdieron su acceso a los servicios de salud.
En materia de salud la situación ha sido simplemente caótica. Se tomó la decisión de eliminar el Seguro Popular de manera precipitada e irreflexiva y sustituirlo por el Instituto de la Salud para el Bienestar (INSABI). Con ello, aproximadamente 20 millones de personas perdieron su cobertura de salud.
Asimismo, México es uno de los países con peor desempeño ante la pandemia Covid 19. El discurso oficial intentó al principio minimizar la gravedad del problema. Las pruebas fueron escasas, la población recibió el mensaje de no atenderse sin síntomas claros y los fallecimientos sin diagnóstico fueron muy elevados.
Entre otros indicadores de desempeño cabe mencionar que la tasa de exceso de fallecimientos ha sido la séptima a nivel global y el país ocupa el quinto lugar en el número de fallecimientos registrados por Covid. La adquisición de vacunas ha sido lenta y su escasez elevada.
Como se señala arriba, hasta el momento las finanzas públicas no muestran desequilibrios importantes en sus rubros agregados. No obstante, hay problemas de sostenibilidad. Las fuentes de ingresos públicos son escasas, los recursos precautorios se han terminado y la deuda pública crece constantemente. De acuerdo a las estimaciones oficiales, en 2023 la deuda pública será casi 50% mayor que en 2018.
La composición del gasto público preocupa: se ha vertido a las prioridades del gobierno en proyectos sin prueba de rentabilidad social y transferencias incondicionales a la población. Así el gasto ha privilegiado “seguridad nacional”, protección social, energía y construcción, a costa de decrementos o magros aumentos en seguridad pública, salud, educación y ciencia y tecnología.
Es urgente tomar medidas que faciliten y promuevan el gasto de inversión, aprovechando las oportunidades de las tendencias de relocalización global y facilitando la inversión nacional.
México
El INEGI informó que en octubre la población económicamente activa sumó 60.4 millones de persona, 1.7 millones más que el mismo mes del año pasado. Esto respondió a un aumento de 2 millones de personas ocupadas y una disminución de 300 mil desocupados. No obstante, persisten señales de precarización del mercado laboral. En octubre la tasa de ocupación en condiciones críticas se ubicó en 30.9%, lo que equivale a 18.1 millones de personas en esa condición. Asimismo, más de dos terceras partes de los ocupados se concentran en rangos que perciben hasta dos salarios mínimos.
En el periodo enero-octubre el valor total de la exportación de mercancías sumó 479.6 mil millones de dólares (mmd), lo que significó un incremento anual de 19.5%. Las exportaciones petroleras crecieron 43.3%, respondiendo principalmente a un mayor precio del petróleo. El valor de las exportaciones no petroleras aumentó 18.0% anual, impulsado casi en su totalidad por el incremento de 19.0% en las exportaciones manufactureras. Las ventas al exterior de mercancías agropecuarias se elevaron 8.7%, mientras que las mineras cayeron 6.4%. Por su parte, en los primeros diez meses del año el valor total de la importación de mercancías superó en 22.8% lo reportado en igual lapso del año pasado. Dado su mayor peso relativo, el mayor impulso provino del incremento de 21.0% en la adquisición de bienes intermedios. Por su parte, la importación de bienes de consumo se elevó 36.1% y la de bienes de capital 20.4%. De esta manera, el saldo de la balanza comercial acumuló un déficit de 27.3 mmd.
A pesar de que los principales indicadores económicos muestran una modesta mejora, que ha contribuido a elevar las expectativas de crecimiento, la percepción empresarial continúa siendo cautelosa. En noviembre la evolución de los indicadores de confianza empresarial se mantuvo a la baja. El del sector construcción reportó una disminución de 0.4 puntos, con lo acumuló 9 meses consecutivos con cifras negativas. El indicador de confianza del sector manufacturo se contrajo 0.3 puntos, mientras que el del sector comercio bajo 0.7 puntos, lo que en ambos casos significó su séptima disminución de manera ininterrumpida.
El Banco de México informó que durante octubre entraron al país 5,360 millones de dólares (md) por concepto de remesas familiares, cifra que superó en 11.2% al reportado el mismo mes del año pasado y es históricamente el monto mensual más alto. En los primeros diez meses del año las remeses acumularon 48,338 md, 14% más que en igual lapso del 2021.
La modesta mejora que han mostrado recientemente la evolución de los principales indicadores económicos ha contribuido a un ajuste al alza en las expectativas de crecimiento, especialmente para este año. En los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado que realizó el Banco de México en noviembre, se observa que el pronóstico promedio de crecimiento del PIB para este año se elevó a 2.8%, después del 2.1% que se preveía en la encuesta previa. No obstante, es importante considerar que esta corrección pudo responder también a un efecto aritmético, toda vez que las comparaciones se hacen respecto a niveles del producto particularmente reducidos del año pasado. De ser así, se podría generar una visión equivocada de la evolución de la economía. Para los próximos dos años se mantiene la expectativa de debilidad, de tal manera que los pronósticos se ajustaron a la baja.
Estados Unidos
De acuerdo con la segunda estimación del Departamento de Comercio, durante el tercer trimestre del año el Producto Interno Bruto creció a una tasa anualizada de 2.9%, superando tanto la expectativa previa de 2.6%, como el pronóstico de los especialistas que preveían un avance de 2.7%. El crecimiento del gasto en consumo personal se corrigió al alza de 1.4% a 1.7%, dentro del cual el avance en el gasto en bienes de ajustó de una disminución de 1.2% a una de solo 0.2%. Por su parte, el gasto en servicios se ajustó de un avance de 2.8% a uno de 2.7%. En el caso de la inversión privada bruta se estima una caída de 9.1%, porcentaje que supera la estimación inicial de una disminución de 8.5%. Las exportaciones aumentaron 15.3% frente a la estimación de 14.4%. Las importaciones disminuyeron 7.3% superando la previsión inicial de una baja de 6.9%. Por su parte el gasto público aumentó 3.0% por arriba de la estimación anticipada de 2.4%.
El Departamento del Trabajo informó que los resultados del mercado laboral resultaron mejor que lo previsto. En noviembre la nómina no agrícola aumentó en 263 mil personas, superando la expectativa del mercado que anticipaba la creación de 200 mil nuevos puestos de trabajo. Por su parte, la nómina del sector privado creció en 221 mil ocupados, por arriba de la expectativa del mercado que igualmente preveía un aumento de 200 mil empleos nuevos. De esta manera, en noviembre la tasa de desempleo fue del 3,7%, porcentaje similar tanto al observado un mes antes como al consenso del mercado
Reportacero