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Muestran metodologías alternas de bienestar incremento de desigualdad en México.- Banorte

3 de junio de 2020.- Grupo Financiero Banorte presentó el tercer capítulo de su podcast: Norte Económico, en dónde Gabriel Casillas, Director General Adjunto del área de Análisis Económico y Relación con Inversionistas; y Alejandro Padilla, Director Ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados comentaron sobre “¿Cómo medir la desigualdad en México?”.

“Desde hace dos semanas ha habido un debate en redes sociales y en la prensa sobre dos aspectos: uno, si México debe de medir bien el bienestar, y dos, si en México debe de mejorarse la medición de la desigualdad”, señaló Casillas.

Padilla indicó que hay esfuerzos como el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, el Índice de Felicidad Global de Jeffrey Sachs y el Índice de Progreso Social de los Nobel Stiglitz y Sen, que toman en cuenta muchos indicadores, desde mortandad infantil y expectativa de vida hasta acceso a la educación, aspectos de discriminación y varias medidas de estado anímico, y añadió que el INEGI ya tiene un seguimiento metodológico y secuencial de bienestar.

Añadió que se encuentra indeciso entre dos, el de Felicidad Global y el de Progreso Social.

“Ambos me parecen muy buenos indicadores, inclusive para diseñar un programa de políticas gubernamentales, pero éstos tienen que tener objetivos precisos para elevar estos números, y sobre todo, hacer evaluaciones cada 3 o 6 años”, explicó.

Casillas consideró que dar seguimiento puntual al PIB de manera trimestral como medida de actividad económica, y además medir el bienestar para evaluar políticas gubernamentales cada 3 o 6 años se ve como algo óptimo, sobre todo porque vemos que este tipo de indicadores de bienestar puede complementar muy bien la medición de la actividad económica, es decir el PIB, y también porque los indicadores de bienestar no tienen una dinámica tan marcada en el corto plazo como sí lo tiene el PIB.

Considerando el cuestionamiento entre crecimiento y desigualdad consideró que México es un ejemplo de que no sólo con procurar estabilidad macro se puede crecer, “de hecho no crecimos tanto, y Chile, un país que creció más y con estabilidad macro, pues no redujo la desigualdad”.

“De hecho de 1980 a 2019, México observó una tasa de crecimiento del PIB en promedio de 2.5%, mientras que en el mismo periodo, Chile creció una tasa promedio de 4.3%”, señaló.

Explicó que crecer dos puntos porcentuales más al año no suena mucho, pero es un cambio significativo, “imagínate que México y Chile empezaron en 1980 con 100 canicas, con esas tasas anuales promedio, significa que para 2019, México tendría 265 canicas y Chile casi 518. Creo que es una lección que nos da Chile en que no sólo se necesita estabilidad macro, sino fortalecer el estado de Derecho”.

Padilla añadió que en el Índice de Estado de Derecho de este año del World Justice Project, México se ubica en el lugar 104 de los 128 países en donde se calcula, mientras que Chile se ubica en el lugar 26.

“Bueno, imagínate que México está un lugar arriba de Madagascar, no me da nada de alivio, y lo peor es que estamos un lugar debajo de Nigeria, pero tomando a nuestros países hermanos de Latinoamérica, casi todos nos ganan; Ecuador está en el 86, Brasil está en el 67, Colombia en 77, Argentina en el 48 por ejemplo, ¿no? Del que sí mejor ni hablamos es de Venezuela, éste está en último lugar: 128 de 128”, dijo Casillas.

Destacaron la este Índice toma en cuenta cuatro grandes factores: el primero, las leyes; si son claras, estables, aplicadas también de una manera equitativa y si brindan seguridad a los ciudadanos, entre otras cosas.

“El segundo tiene que ver de qué tan abiertos son los gobiernos, sobre todo en el tema de la elaboración de las leyes; el tercero sobre la administración de justicia, si la autoridad es competente, se aplica de manera expedita, la imparcialidad de quienes administran la justicia; y el cuarto factor hace alusión a la rendición de cuentas, tanto de quienes gobiernan como de la sociedad civil”, dijo Padilla.

Casillas señaló que en México tenemos ya muchos años en que no nos encontramos nada bien en varios de estos rubros, por lo tanto no sorprende que nos hemos encontrado muy abajo en el ranking desde que se creó este índice en 2008.

Padilla resaltó que México necesita, además de la estabilidad macro, también fortalecer significativamente el estado de Derecho para poder crecer más. Pero aun así, dijo, como vemos en Chile, no vamos a reducir la desigualdad en México, que es muy grande.

Aprovechó para resaltar las bondades del coeficiente de GINI que mide qué tan bien está repartida una distribución estadística, en este caso, la del ingreso, este coeficiente va de cero a uno y si el coeficiente cero significa equidad perfecta, y por el contrario, un coeficiente de uno significa desigualdad máxima.

“Este coeficiente de GINI para México, éste ha venido bajando de 0.53 en 1990, a 0.45 en 2018; entonces, si te alejas de 1 y te acercas a 0, quiere decir que ha mejorado la distribución del ingreso en México significativamente en los últimos 18 años”, dijo Casillas.

Añadieron que la la Encuesta Ingreso-Gasto, mide muy bien la base de la pirámide de distribución de ingreso pero no mide muy bien la parte alta, y en ella se muestra que 1992, el 10% más rico de México tenía 45% de toda la riqueza y bajó a 38% en 2012, sin embargo, si ajustamos esta estimación utilizando los registros fiscales  el resultado cambia. Para empezar, en 1992 el 10% más rico concentraba el 48%; esto es muy similar a lo que te daba con la Encuesta Ingreso Gasto, que era 45%; pero, ese 48% en 1992, en lugar de bajar, como con la Encuesta Ingreso-Gasto, acá con la metodología de Piketty, de 48 se incrementa hasta 56% en 2012. Es decir, no bajó 7 puntos porcentuales en estos 20 años, sino que se incrementó 8 puntos porcentuales.

“Creo que este resultado pues nos ofrece mucha luz sobre la realidad de nuestro país en el tema de desigualdad”, consideró Casilla.

 

 

Reportacero

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