Necesario programa económico emergente para enfrentar recesión.- IDIC
30 de julio de 2020.- De acuerdo con José Luis de la Cruz Gallegos, Director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, IDIC, el mensaje de la economía es claro: el peso de la actual inercia recesiva es el más grande en la historia de México. Se requiere de un programa económico emergente para hacerle frente.
La información oficial disponible permite confirmar que la economía mexicana enfrenta la mayor recesión que se tenga documentada desde 1934.
El retroceso del PIB, con información oportuna, de (-) 18.9% registrado durante el segundo trimestre del 2020 es el mayor desde que se tienen estadísticas trimestrales (el anterior ocurrió en el segundo trimestre del 2009 con -9.1%).
En función de ello se puede estimar que el ciclo del PIB no solo ha profundizado su caída: se encuentra en su menor nivel desde 1980.
Como se ha comentado, en esta ocasión Estados Unidos no será el mecanismo para lograr una reactivación económica automática: durante el segundo trimestre la primera economía del mundo retrocedió (-) 36.5%. Al mismo tiempo, el último reporte de solicitudes de seguro de desempleo muestra que la recuperación de su mercado laboral ha comenzado a moderarse.
En el terreno laboral y social se dimensionan las primeras consecuencias de lo que ha ocurrido a nivel macroeconómico.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se puede apreciar el grado de afectación laboral:
“Las caídas porcentuales más pronunciadas en la ocupación se observaron en los pequeños y grandes establecimientos. Entre el primer trimestre y mayo 2020, disminuyó en… 2.9 millones el número de ocupados en los pequeños establecimientos, mientras que para los grandes establecimientos cayó en…1.7 millones de empleados. Respecto a la disminución más grande en número de personas, destacan los micronegocios con 6.0 millones de ocupados menos.”
En suma, con cifras hasta mayo, casi 11 millones de personas perdieron su empleo en las empresas de tamaño micro, pequeñas y grandes.
De acuerdo con el Coneval, ello incidió para que el porcentaje de personas en pobreza laboral (su ingreso no les permite adquirir una canasta alimentaria) se haya incrementado: de 35.7% en el primer trimestre a 54.9% en mayo, una cifra no observada desde que se comenzó a generar la estadística.
Lo referido es reflejo de lo que ocurrió con las empresas: de acuerdo con el INEGI, el 93% sufrió los efectos negativos de la crisis. De ese total, el 92% reportó que “no recibió apoyo de ningún tipo”.
¿Qué implica lo anterior? Esencialmente que la economía y sociedad mexicana se encuentran bajo la inercia de la evolución de la crisis.
La consecuencia se puede observar en la afectación que existe en el bienestar de las familias mexicanas: como lo señaló el Coneval, el aumento en la pobreza laboral muestra que la pérdida de empleo y contracción del ingreso económico de quienes han logrado conservar su fuente de empleo ha causado un aumento en la pobreza.
El Coneval hace referencia al cambio de metodología que el INEGI debió hacer para estimar la situación que prevalece en el mercado laboral. Si bien el ajuste metodológico hace que las cifras se deban tomar con alguna reserva, si permite observar la tendencia de la precarización del mercado laboral.
laboral que no se ha observado desde el 2005, cuando comenzó a elaborarse dicha estadística.
Por ello, es fundamental comenzar a sentar las bases de un programa integral de reactivación productiva que atienda los sectores más afectados tanto por la crisis sistémica que enfrentan (por ejemplo, la industria) como por los efectos del Covid19.
Un Acuerdo Nacional es el primer paso.
El segundo un Programa de Política Industrial Integral.
El tercero una estrategia puntual para enfrentar los desafíos y las oportunidades que el T-MEC representa.
El cuarto revisar que los nuevos tratados comerciales no representen una competencia desleal.
El quinto generar una estrategia de desarrollo regional y sectorial que atienda una coyuntura que no estaba contemplada a inicio del año y que requiere incorporar nuevos elementos para evitar que la mayor crisis registrada desde 1934 se profundice y cause daños estructurales a una economía que llegó enferma a este momento.
Una lógica de favorecer lo Hecho en México debe prevalecer, es la manera de cumplir con el mayor contenido regional planteado en el TMEC al mismo tiempo que se genera empleo y se crea un entorno favorable para la inversión productiva.
Análisis
El retroceso del PIB, con información oportuna, de (-) 18.9% registrado durante el segundo trimestre del 2020 el mayor desde que se tienen estadísticas trimestrales (el anterior ocurrió en el segundo trimestre del 2009 con -9.1%).
Con base en las cifras disponibles del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), disponibles para los meses de abril y mayo, es factible inferir que la minusvalía de la economía nacional se moderó durante el mes de junio pero que la misma se encontró alrededor del 14%, es decir, se mantuvo la tendencia negativa.
De acuerdo con el INEGI, la mayor caída se encontró en el sector secundario: la industria mexicana enfrenta una erosión sistémica que se exacerbó con el confinamiento causado por el Covid-19.
Durante el segundo trimestre del año la actividad industrial bajó (-) 26%. Al igual que para el caso del PIB total, se trató de la mayor cifra observada desde que se tiene una contabilidad trimestral.
Superó la contracción de (-) 14.2% del segundo trimestre de 1995 y de (-) 11.5% del mismo periodo de 1982.
Por ello, el ciclo de la industrial también se encuentra en su menor nivel desde 1982 sin que exista evidencia de que ha tocado fondo.
La afectación sobre las actividades vinculadas con el mercado interno fue significativa.
De acuerdo con el INEGI, la variación de (-) 15.6% también superó lo que ocurrió durante el 1995 y el 2009.
Durante la recesión de la década de los años ochenta del siglo XX el sector terciario fue un factor de estabilidad que evitó una caída mayor.
Al igual que en el caso del PIB y del sector industrial, el ciclo económico de la actividad terciaria (sector servicios) se ubica en su menor nivel desde 1980.
Por su parte, la disminución de (-) 0.7% del PIB del sector primario implicó que su ciclo mantenga una tendencia a la baja, aunque aún no supera las mermas observadas en otras recesiones.
En función de las cifras preliminares dadas a conocer por el INEGI, la economía refrenda su mensaje de la necesidad de contar con un programa de reactivación que permita vencer la inercia de una recesión que implica tanto la pérdida estructural de empleo como la desaparición de empresas: tienen una relación simbiótica que no debe analizarse de forma separada.
La precarización del mercado laboral tiene una estrecha relación con la erosión que enfrenta el sistema productivo.
La consecuencia se puede observar en la afectación que existe en el bienestar de las familias mexicanas: como lo señaló el Coneval, el aumento en la pobreza laboral muestra que la pérdida de empleo y contracción del ingreso económico de quienes han logrado conservar su fuente de empleo ha causado un aumento en la pobreza laboral que no se ha observado desde el 2005, cuando comenzó a elaborarse dicha estadística.
Por ello, es fundamental comenzar a sentar las bases de un programa integral de reactivación productiva que atienda los sectores más afectados tanto por la crisis sistémica que enfrentan (por ejemplo, la industria) como por los efectos del Covid19.
Un Acuerdo Nacional es el primer paso. El segundo un Programa de Política Industrial Integral. El tercero una estrategia puntual para enfrentar los desafíos y las oportunidades que el T-MEC representa. El cuarto revisar que los nuevos tratados comerciales no representen una competencia desleal. El quinto generar una estrategia de desarrollo regional y sectorial que atienda una coyuntura que no estaba contemplada a inicio del año y que requiere incorporar nuevos elementos para evitar que la mayor crisis registrada desde 1934 se profundice y cause daños estructurales a una economía que llegó enferma a este momento.
Una lógica de favorecer lo Hecho en México debe prevalecer, es la manera de cumplir con el mayor contenido regional planteado en el TMEC al mismo tiempo que se genera empleo y se crea un entorno favorable para la inversión productiva.
El mensaje de la economía es claro: el peso de la inercia recesiva es el más grande en la historia de México, se requiere de un programa económico emergente para hacerle frente.
José Luis de la Cruz Gallegos, Director General del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, IDIC,
Reportacero