Colaborador Invitado

Nuevos “mundos” y nuevos “dioses”

En México el fenómeno que se presenta en torno a López Obrador es muy similar a lo que sucede con el presidente norteamericano por lo que respecta a la lealtad que despierta entre sus seguidores.

APOTROPAICO/Juan Palacios Dávila/Octubre 14, 2026

«Un nuevo mundo requiere nuevos dioses» Emily St, John Mandel

Distintos analistas coinciden en que la idea de la existencia de dioses, de muy diversa índole, fue, y posiblemente continúe siendo, uno de los elementos fundamentales para la formación de comunidades y ciudades en las cuales comenzaron a vivir juntos cientos o miles de personas y posteriormente generaron comunidades virtuales de millones de seres humanos.

Son esos dioses una especie de elementos que permiten la cohesión entre personas que aceptan las reglas bajo las cuales habrán de vivir juntos, lo que se conoce como el “Contrato Social”.

Según Macario Schettino, en la medida en que las sociedades han ido evolucionando y creciendo en número de seres humanos que las componen, ese tipo de dioses ha evolucionado con ellas, pasando desde los familiares o de clanes, hasta el monoteísmo que intenta abarcar a toda la humanidad.

Me parece que en la actualidad estamos de alguna forma recorriendo un camino inverso, que va de ese monoteísmo que sería la fase superior en el desarrollo de los dioses, hacia dioses menores que amparan a comunidades más pequeñas, comunidades que de alguna u otra forma se fanatizan en torno a determinados personajes, como los que surgen de algunos movimientos políticos.

Según la analista Karen Hao, autora del libro “El imperio de la IA. Sam Altman y su carrera por dominar al mundo”, Altman, al reflexionar sobre una cita de Qi Lu que dice «Las personas de éxito crean empresas. Las personas con más éxito crean países. Las personas con más éxito de todas crean religiones.» concluyó que “Los emprendedores de más éxito no se dedican a crear empresas. Su misión es crear algo más parecido a una religión y, en un momento dado, resulta que crear una empresa es la forma más fácil de hacerlo”.

En cierto sentido Altman coincide con la visión de Qi Lu, Yuval Noah Harari y Schettino, lo que nos habla de que esta ronda en ciertos círculos y que, de igual forma pudiera trasladarse a la realidad de la política, pero también de las redes sociales.

En el ámbito político se presentan situaciones parecidas a una religión, culto o secta, por ejemplo, la forma en que miembros del Partido Republicano estadounidense, principalmente aquellos que se nuclean en torno al movimiento MAGA, Make America Great Again, de alguna forma ven en Trump a su profeta y su palabra es como una revelación, tanto que ha sostenido que “»Podría pararme en medio de la Quinta Avenida y dispararle a alguien, y no perdería ni un solo votante”, o más recientemente aseguró que ““Podría decir la cosa más estúpida y ustedes aplaudirían”.

Aquí en México el fenómeno que se presenta en torno a López Obrador es muy similar a lo que sucede con el presidente norteamericano por lo que respecta a la lealtad que despierta entre sus seguidores, por ejemplo cuando dijo ya casi para terminar su periodo de gobierno que teníamos un sistema de salud mejor que el de Dinamarca, sus seguidores salieron a aplaudir, al día siguiente aseguró que había declarado eso solamente para hacer rabiar a sus oponentes y sus seguidores salieron a lanzar loas por la sagacidad de su comportamiento.

Creo que en esas estamos en este momento en nuestro país, un momento en que dentro del oficialismo se está forjando el nuevo panteón nacional, en el que el mecenas en turno ha alimentado a sus seguidores para que creen la nueva mitología, en tanto que aquellos que se encuentran en oposición a esa forma de ver el mundo no han encontrado su palabra, no han podido forjar sus nuevas figuras que las aglutinen.

Además, el régimen está dispuesto a usar toda su fuerza para que solo sus divinidades se enseñoreen sobre la tierra, porque como dice Kundera: a uno (a cualquiera… ) le molesta oír relatar su vida en una interpretación distinta de la propia“.

Para concluir solamente quiero apuntar que en las redes sociales se presentan fenómenos de este tipo en los cuales personas que de otra forma no pasarían más que de embaucadores de feria, se convierten en “gurús” de millones de seguidores que los ven como cuasi divinidades y les rinden pleitesía, además de dinero.

El tema da para más, pero aquí lo dejaremos, en alguna otra ocasión regresaremos a él.

juanpalaciosdavila@gmail.com

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