Parece Trump estar dispuesto a sacrificar economía de EUA con tal de disminuir inmigración desde México.- GF BASE
28 de noviembre de 2024.- Grupo Financiero BASE examinó hoy si “El Segundo Mandato de Trump será riesgoso para el comercio de México”. A continuación se despliegan los últimos dos puntos del análisis:
La última amenaza de Trump
Trump ha amenazado varias veces a México con la imposición de aranceles. La más reciente fue hecha el 25 de noviembre, en la que dijo que tras la toma de protesta en el día 1 de su mandato firmaría una orden ejecutiva para imponer aranceles de 25% a México. Aunque Estados Unidos se vería económicamente afectado por la imposición del arancel, ya que las cadenas de suministro de ambos países están estrechamente vinculadas, cumpliría el objetivo de presionar a México para solucionar la crisis migratoria y de fentanilo. Así, Trump parece estar dispuesto a sacrificar crecimiento económico e inflación con tal de disminuir el flujo de personas indocumentadas a su país.Este señalamiento implica que los objetivos de Trump ahora no son solo económicos, por lo que no se puede responder con represalias del tipo económico.
La amenaza del arancel de Trump puede leerse entre líneas como que no quiere que el T-MEC se termine, pero utiliza el comercio para arreglar otros problemas en donde México está involucrado: las drogas, el cruce de personas indocumentadas y la guerra comercial contra China.
Esta amenaza llega después de que en México se presentara el Paquete Económico 2025, en donde se contempla recorte en gasto de defensa y en la Secretaría de Gobernación, en la que están los organismos encargados de la migración.
Adicionalmente, en Estados Unidos y Canadá están preocupados por las reformas constitucionales que se han aprobado en México, en específico las del Poder Judicial, de supremacía constitucional y la reforma para eliminar organismos autónomos de regulación en materia de competencia y de transparencia. Todo esto puede dar pie a una dura revisión del TMEC en 2026, imposición de aranceles, elevar a fase de panel la controversia en materia de energía y la apertura de nuevas controversias comerciales.
Ante esto, los argumentos de que la participación de México en el T-MEC ha sido benéfica para empresas y consumidores de Estados Unidos, es insuficiente. Los beneficios de menores costos de producción, transporte y la cercanía geográfica son condiciones necesarias, pero no suficientes para que la participación de México en el tratado se considere exitosa.
La tensión con Estados Unidos está dividida en dos partes. Por la reciente amenaza de aranceles podría pensarse que la prioridad de Trump es arreglar la crisis migratoria y de fentanilo. La otra, la relacionada con el déficit comercial y con el frente común contra China, que seguramente retomará una vez que se lleguen a acuerdos para arreglar la crisis de migración y tráfico de sustancias ilícitas.
En esta última, Estados Unidos podría presionar a México para estrechar su relación comercial a través de compromisos en fases, como lo hizo con China en 2020. Hay que recordar que el 15 de enero del 2020, Estados Unidos y China firmaron un acuerdo comercial conocido como fase 1, con el objetivo de promover un cambio en las prácticas comerciales de China. En este acuerdo China se comprometió a aumentar sus compras de productos estadounidenses en 200 mil millones de dólares en un periodo de 2 años. Sin embargo, en ese periodo China solo compró 58% de las exportaciones que se comprometió en el acuerdo, por lo que nunca se materializó una fase 2. Otra posibilidad es una dura revisión del T-MEC en 2026, con amenazas que iniciarían en 2025 con la apertura de controversias comerciales.
La posibilidad más extrema es la culminación del T-MEC. Aunque Estados Unidos y Canadá no pueden sacar a México del tratado, pueden salirse ellos y firmar bilateralmente otro. Esto último es el escenario menos probable, puesto que la economía de Estados Unidos se vería afectada, aunque en mucho menor proporción que la de México.
Riesgos
Si en 2025 Trump impone aranceles a las exportaciones mexicanas, subiría el precio de estas y su cantidad demandada bajaría. Se estima que por cada 1% que sube el precio de las exportaciones, estas caen 1.33%. Si solamente la mitad del arancel se traslada a los consumidores en Estados Unidos, las exportaciones mexicanas caerían 12%. Esto se vería reflejado en una contracción del PIB de 4.4%, manteniendo todo lo demás constante. La caída no solamente se registraría en el 2025, pues se iría profundizando en la medida que el arancel durara más tiempo. Esta profundización sería por el desacoplamiento de las cadenas de suministro de México y Estados Unidos, así como del efecto dominó sobre el resto de la economía.
El impacto sobre el empleo sería severo. Hasta septiembre del 2023, la industria manufacturera de exportación (establecimientos con programa IMMEX2) empleó a 2,932,291 personas, esto es 13.04% del empleo formal registrado ante el IMSS en la misma fecha. La mayor parte de este empleo (35.27%) es en la industria de fabricación de equipo de transporte, seguido de la fabricación de equipo de computación con 12.61% y la industria del plástico y hule con 7.30%.
Estas tres industrias concentran el 55.18% del empleo en la manufactura de exportación. Por su parte, la manufactura de exportación está integrada por 5,195 establecimientos, de los cuales el 21.62% son de fabricación de equipo de transporte, 11.78% de la industria del plástico y hule y 10.13% de fabricación de productos metálicos, explicando estas tres industrias el 43.52%.
El Programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (IMMEX) es un proyecto de la Secretaría de Economía que permite a las unidades económicas elaborar, transformar o reparar bienes importados temporalmente.
El impacto sobre la economía mexicana no sería heterogéneo a escala regional, afectando principalmente a estados cuyas exportaciones representan una alta proporción de su PIB, como: Chihuahua en el que las exportaciones representan 144.6% del PIB, Coahuila con una proporción de 111.2% de exportaciones a PIB, Baja California con 97.8%, Tamaulipas con 83.2%, Campeche con 80.1%, Aguascalientes con 61.4%, San Luis Potosí con 55.4%, Sonora con 50.3%, Guanajuato con 49.9%, Querétaro con 49.9%, Nuevo León con 48.3% y Puebla con 40.8%. Estos estados explican el 80.2% de las exportaciones totales de México.
Con un fuerte arancel, las empresas extranjeras ya no tendrían incentivos para reinvertir sus utilidades en México e instalar nuevas plantas. También se daría un efecto indirecto sobre la manufactura, con los proveedores de las empresas exportadoras. Igual en el sector servicios.
Con todo esto, la economía mexicana podría caer en una depresión.
Se daría un cambio estructural y no solo coyuntural, puesto que un arancel de 25% implicaría que en la práctica no existe un tratado comercial. Con lo anterior, se darían recortes en la calificación crediticia de la deuda soberana de México y el tipo de cambio subiría a niveles cercanos a 23 pesos por dólar. Con el alza en el tipo de cambio subiría la inflación y la tasa de interés, lo que también desincentivaría la inversión fija en México y el consumo. Sería un escenario muy negativo del que México se tardaría años en recuperarse.
Cabe recordar que en el 2016 Trump amenazó con imponer un arancel del 30% a las importaciones mexicanas. Trump no cumplió su amenaza. En esta ocasión el objetivo de Trump no es disminuir el déficit comercial sino solucionar la crisis migratoria y de drogas que afectan a su país. Es muy posible que Trump no aplique el arancel si existe diálogo y cooperación desde México.
De aplicar el arancel, la economía de Estados Unidos también se vería afectada con presión al alza sobre los costos de las empresas manufactureras, disrupciones en cadenas de suministro, presiones sobre la inflación y la imposibilidad de que la Reserva Federal pudiera seguir recortando su tasa de interés, con lo que la inversión fija y el consumo limitarían su crecimiento en aquel país.
Reportacero