Perderá producción tradicional de acero de Europa central competitividad en 2040
6 de agosto de 2026.- Según un estudio publicado por la consultora PwC Deutschland y anticipado por el diario económico alemán Handelsblatt, la producción primaria de acero en Europa central perderá competitividad a largo plazo, mientras que se espera que el futuro de la industria siderúrgica europea se centre cada vez más en la producción a partir de chatarra y en el procesamiento posterior de alto valor añadido.
En el informe titulado «El fin de la industria siderúrgica europea… ¿o simplemente una diferente?», PwC analiza la evolución de los costes de diversas rutas de producción de acero hasta 2045 en tres escenarios diferentes para los precios de la energía, el hidrógeno y el CO₂.
Los estados del Golfo e India se volverán más competitivos que Europa en la producción de acero verde.
La principal conclusión del estudio es que la ruta de producción tradicional de alto horno-horno de oxígeno básico (BF-BOF) dejará de ser económicamente competitiva después de 2040 en cualquiera de los escenarios analizados.
Según PwC, el aumento de los precios del CO₂ en el marco del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (EU ETS) duplicará el coste de la producción de acero convencional para 2045, mientras que el Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM) no será suficiente para compensar la brecha estructural en los costes energéticos entre Europa y otras regiones del mundo.
Se prevé que, ya en 2030, la ruta de producción DRI-EAF basada en gas natural sea aproximadamente un 30 % más barata en los estados del Golfo.
Según PwC, la ventaja competitiva en la producción de acero primario con bajas emisiones de carbono se desplazará gradualmente hacia los países que se benefician de costes energéticos estructuralmente más bajos y una mayor disponibilidad de gas natural, hidrógeno verde y mineral de hierro.
En concreto, el informe identifica a los estados del Golfo e India como las regiones mejor posicionadas para la futura producción de hierro de reducción directa (DRI), mientras que en Europa solo Escandinavia podría mantener costes competitivos para la producción de acero primario verde.
Por el contrario, el estudio no encuentra ningún escenario en el que la producción de acero primario en Europa central siga siendo económicamente competitiva a largo plazo.
Para Alemania, esto implicaría una posible redefinición del papel de su industria siderúrgica.
En los últimos años, el país ha puesto en marcha varios proyectos de descarbonización, financiados con aproximadamente €5,900 millones de euros de fondos públicos, con el objetivo de sustituir los altos hornos por plantas de reducción directa de hierro (DRI) y hornos de arco eléctrico alimentados con energías renovables.
Sin embargo, PwC sostiene que estas subvenciones públicas por sí solas podrían no ser suficientes para garantizar la competitividad internacional a largo plazo de la industria siderúrgica alemana.
PwC también señala que esta transición ya está en marcha. El informe destaca varios proyectos actualmente en desarrollo en la Zona Económica Especial de Duqm, en Omán, donde se están construyendo múltiples plantas de DRI y HBI destinadas a los mercados internacionales.
Entre ellos se incluyen el proyecto Duqm de Jindal Steel, con una capacidad de cinco millones de toneladas anuales; la planta de HBI de Meranti Green Steel, con una capacidad de 2.5 millones de toneladas anuales; y el megacentro de Vale, que integra el procesamiento de mineral de hierro y la producción de HBI.
El informe también señala que Thyssenkrupp Materials Trading ya ha firmado un acuerdo de compra de un millón de toneladas anuales de HBI procedentes del proyecto Meranti.
Según la consultora, la futura cadena de valor del acero europeo debería basarse en una distribución diferente de las actividades productivas.
Los procesos que consumen más energía, como la reducción directa del mineral de hierro, podrían trasladarse a países con costes energéticos más competitivos, mientras que Europa conservaría las fases de mayor valor añadido, como la metalurgia secundaria, la producción de aceros especiales, la ingeniería y el procesamiento avanzado.
En este contexto, PwC sugiere que las siderúrgicas europeas se conviertan en socios tecnológicos, inversores u operadores en proyectos internacionales, garantizando al mismo tiempo el suministro a largo plazo de DRI y HBI.
El informe también subraya que la reubicación de las etapas de producción que consumen más energía no debe considerarse una desindustrialización, sino más bien una nueva división internacional de la cadena de valor del acero.
El futuro del acero en Europa reside en la producción en hornos de arco eléctrico y en la fabricación de productos de alto valor añadido.
El estudio también hace especial hincapié en el papel de la chatarra ferrosa. Según PwC, la producción de acero mediante horno de arco eléctrico representa la opción más resiliente para Europa, gracias a la disponibilidad nacional de chatarra y a la competitividad de la ruta chatarra-EAF en todos los escenarios analizados.
Sin embargo, el informe señala que la chatarra por sí sola no será suficiente para reemplazar por completo la capacidad de producción de acero primario que se prevé que desaparezca en las próximas décadas.
Según los autores, la competitividad futura de Alemania y Europa dependerá de su capacidad para reforzar las actividades basadas en el conocimiento, invertir en investigación y desarrollo de productos avanzados, y crear clústeres industriales capaces de integrar empresas, universidades e infraestructuras energéticas.
Reportacero