Perspectiva económica de México
Segundo trimestre 2023
La economía de México está observando un buen crecimiento, pero siguen los problemas estructurales de 1) alta informalidad, 2) rezago en la inversión fija bruta y 3) dependencia de las remesas como apoyo al consumo.
Además, dentro de la lista de las 45 economías más grandes del mundo sigue siendo de las últimas en términos de recuperación, al ubicarse en la posición 35, con cifras al primer trimestre del 2023.
En México, el crecimiento está siendo impulsado principalmente por el consumo privado, mostrando una tasa de crecimiento promedio en lo que va del año hasta abril (último dato disponible) de 4.1%, representando, de acuerdo con los datos de oferta y demanda agregada al primer trimestre, el 69.4% del PIB de México. Por su parte, la inversión fija bruta se ha acelerado debido al mayor crecimiento de equipo de transporte y a la construcción no residencial. La perspectiva es positiva para este y el siguiente año, ante la oportunidad del nearshoring y ante la menor probabilidad que Estados Unidos caiga en recesión este año.
Crecimiento en el segundo trimestre
De acuerdo con la estimación oportuna del INEGI, el Producto Interno Bruto (PIB) de México observó un crecimiento trimestral de 0.91% en el segundo trimestre del 2023, según cifras desestacionalizadas. Este dato se sitúa en línea con las expectativas del mercado, mostrando una ligera desaceleración desde el crecimiento de 1.02% en el primer trimestre. En términos anuales (comparando con el mismo trimestre del año anterior) el PIB muestra un crecimiento de 3.57% (Fig. 1). Para efectos de comparación con el crecimiento de Estados Unidos, en el segundo trimestre la economía mexicana mostró un crecimiento trimestral anualizado de 3.68%.
Desagregando el PIB según los tres grandes sectores económicos, las actividades actividades primarias crecieron 0.80% trimestral, rebotando de una contracción de 2.76% en el primer trimestre y avanzando a una tasa anual de 2.49%. Las actividades secundarias crecieron 0.78% trimestral, acelerándose desde 0.59% en el primer trimestre y su mayor tasa desde el primer trimestre del 2022, creciendo a una tasa anual de 2.56%. Finalmente, las actividades terciarias crecieron 1.00% trimestral, desacelerándose de 1.47% en el primer trimestre, pero todavía muy por arriba del crecimiento trimestral promedio del 2021 y 2022 de 0.64%. A tasa anual, las actividades terciarias crecieron 4.06%.
A pesar de las altas tasas de crecimiento económico que ha experimentado México en los últimos trimestres, es importante señalar que gran parte de ello se debe a la recuperación post-pandemia, y que esto aún puede ser considerado un efecto rebote de la crisis del COVID-19. A pesar de un crecimiento acumulado de 3.77% en los últimos cuatro trimestres, México apenas logra superar el nivel del PIB pre-pandemia por 2.37%. De hecho, comparando la recuperación económica de México de la crisis de COVID-19 con la recuperación de los demás países, puede verse que la recuperación en México ha sido lenta, pues en términos de la recuperación se ubica en la posición 35 dentro de las 45 economías más grandes del mundo (ver Anexo 1). Esto es, México ha mostrado un crecimiento favorable en los últimos trimestres, pero respecto a los niveles prepandemia la expansión del PIB es baja en comparación a otros países.
Además, al analizar el desempeño económico en términos per cápita se revela un panorama más negativo. Considerando el crecimiento de la población durante este periodo, el PIB per cápita aún se mantiene rezagado: 1.09% por debajo del PIB per cápita promedio de 2019 y 2.25% por debajo del de 2018.
En el horizonte existen algunos factores de riesgo que podrían afectar el desempeño económico de México de manera significativa. Entre ellos destacan la gobernanza en México, particularmente la inseguridad pública, la falta de estado de derecho y la incertidumbre respecto a la política económica interna, que continúan suponiendo un riesgo para la inversión y el crecimiento económico.
Por otro lado, la incertidumbre política y económica derivada de los procesos electorales en México y Estados Unidos en 2024 podría limitar la inversión. En México, la renovación tanto de la Presidencia de la República como la del Congreso de la Unión podría llevar a cambios significativos en la política económica del país. En cuanto a la inflación, aunque ha disminuido sigue en niveles elevados (4.79% anual en la primera quincena de julio) y preocupa sobre todo la inflación en mercancías alimenticias y la inflación en servicios.
Otro factor de riesgo son las controversias comerciales con Estados Unidos, que podrían terminar en fallos en contra de México y en sanciones comerciales que afecten la estabilidad macroeconómica del país. También está como factor de riesgo la rápida apreciación del peso mexicano frente al dólar, que ha afectado a los exportadores, receptores de remesas y al sector turismo.
Finalmente está la posibilidad de una recesión en Estados Unidos, el principal socio comercial de México. Dicha recesión afectaría negativamente las exportaciones de México y reduciría las remesas enviadas por los mexicanos en el extranjero, lo que podría impactar considerablemente a la demanda interna. Hasta la fecha, la posibilidad de recesión para el 2023 ha disminuido considerablemente, pero se estima que Estados Unidos podría caer en recesión a finales del 2024 o inicios del 2025.
El Indicador Mensual de Consumo Privado en el Mercado Interior mostró en abril de 2023 un crecimiento de 3.52% respecto al mismo mes del año anterior, acumulando 25 meses consecutivos de crecimiento anual. En el acumulado de los primeros cuatro meses del año, registra un crecimiento de 4.11% respecto al mismo periodo del 2022 y con esto, el consumo se ubica 6.40% por encima del nivel pre-pandemia (febrero del 2020) (Fig. 3).
Al interior, el consumo de bienes y servicios nacional ha mantenido su tendencia al alza en los primeros meses del 2023. De hecho, el consumo de servicios alcanzó un máximo histórico en abril. En contraste, el consumo de bienes (de origen nacional) retrocedió 0.41% mensual en abril, marcando el tercer mes al hilo de disminuciones y observando en 9 de los últimos 13 meses contracciones, evidenciando una clara tendencia a la baja (con una caída promedio mensual de 0.07%).
En términos anuales, el indicador de consumo de bienes nacionales registró un retroceso de 0.68%, cayendo por segundo mes consecutivo. Esto es relevante ya que no se había dado una secuencia de dos meses de contracciones en este indicador desde el periodo de noviembre 2019 a marzo 2021, en los que registró 17 meses consecutivos de contracciones anuales. En cambio, los servicios registraron un aumento de 1% mensual en abril, hilando cinco meses de crecimiento mensual y 25 meses consecutivos de crecimiento anuales.
Este comportamiento del consumo señala que las personas han priorizado su gasto hacia el sector servicios, probablemente todavía en compensación por lo que no se gastó durante la pandemia.
Esto representa un cambio en el patrón de consumo en un ajuste post pandemia que podría durar varios años. Las implicaciones de este cambio en el patrón de consumo puede ser una economía todavía más enfocada en el sector servicios, en donde los trabajos son más inestables, en algunos casos dentro del esquema de la informalidad y los ingresos son más inestables y variables.
Finalmente, el consumo de bienes importados creció 2.76% mensual en abril. Este tipo de consumo ha recibido un impulso debido a la fortaleza del peso frente al dólar, que amplía la capacidad de la moneda nacional para adquirir bienes del exterior. De hecho, el consumo de bienes importados es el que ha experimentado mayor crecimiento en los últimos 12 meses, registrando en abril una tasa de crecimiento anual de 12.45%.
Para 2023, Grupo Financiero BASE estima que el consumo privado crecerá 3.5% respecto al 2022. No obstante, hay riesgos relevantes a considerar: 1) una mayor erosión del poder adquisitivo de las remesas a causa de la apreciación del peso mexicano, 2) incrementos en las presiones inflacionarias y 3) una ralentización en la creación de empleo formal debido a un ambiente empresarial menos propicio, incertidumbre política y económica.
Remesas
Las remesas enviadas por mexicanos en el extranjero mostraron un crecimiento mensual de 13.79% en mayo del 2023 (último dato disponible), ubicándose en 5,693.09 millones de dólares, máximo histórico en comparación con cualquier mes previo. Si bien mayo suele ser un mes de alto envío de remesas debido a las festividades del 10 de mayo (día de las madres), en este año se observó una variación porcentual mensual mayor al promedio de los últimos 5 años. El aumento, por encima del promedio histórico, pudo estar relacionado con la pérdida de poder adquisitivo, pues es muy posible que las personas que reciben remesas en México hayan pedido a sus familiares en el exterior les enviaran más dinero, ante la apreciación del peso.
En los últimos 24 meses, el crecimiento anual promedio de las remesas ha sido de 18.83%, y el flujo acumulado de remesas en los últimos 12 meses fue de 60,804.69 millones de dólares, superando por segunda ocasión los 60,000 mil millones de dólares. Aunque se observa una desaceleración en el crecimiento anual, el flujo acumulado de remesas suma 37 meses al alza.
Sin embargo, es crucial considerar que para los beneficiarios de las remesas, lo que realmente importa es la capacidad de compra que estas les proporcionan. Para evaluar esto, es necesario examinar la evolución de las remesas teniendo en cuenta las fluctuaciones en el tipo de cambio y la tasa de inflación. Al hacer la conversión de los 5,693.09 millones de dólares en remesas recibidas en mayo a pesos mexicanos, utilizando un tipo de cambio promedio de 17.7373 pesos por dólar (usando como referencia el tipo de cambio FIX), y ajustando la serie por la inflación medida con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), se observa que el flujo de remesas en mayo del 2023 fue 7.36% inferior al fujo de mayo del 2023.
Este es el séptimo mes consecutivo en que se observa una caída anual de las remesas medidas en pesos mexicanos a precios constantes. La última vez que se habían observado siete o más caídas a tasa anual fue entre agosto de 2012 y agosto de 2013, cuando cayeron durante un periodo de 13 meses consecutivos. La caída anual del poder adquisitivo de las remesas en México fue resultado de que, entre mayo de 2022 y mayo de 2023, se registró una apreciación del peso frente al dólar de 11.45% y una inflación anual de 5.84%.
Grupo Financiero BASE estima que México recibirá en 2023 aproximadamente 63.2 mil millones de dólares por concepto de remesas, creciendo 8.12% con respecto al 2022. Esta expectativa se basa en que la pérdida de poder adquisitivo de las remesas propicia en algunos casos un mayor flujo de remesas nominales, ya que los emisores buscarán compensar los efectos de la alta inflación y la disminución en el tipo de cambio. Sin embargo, hay casos en los que los emisores deseen esperar a que se deprecie el peso para enviar los dólares.
Si el tipo de cambio continúa el resto del año por debajo de 17 pesos por dólar y asumiendo que la inflación cerrará el 2023 en 4.6%, las pérdida de poder adquisitivo de las remesas sería de 13%, máximo en registro para cualquier año.
Comercio
Las exportaciones han mostrado un estancamiento en los últimos tres trimestres. En el segundo trimestre, mostraron una contracción de 0.16% trimestral. Al interior, las exportaciones automotrices mostraron una contracción de 1.67%, siendo la primera caída desde el tercer trimestre del 2021. El resto de las exportaciones manufactureras crecieron 0.67% trimestral, desacelerándose desde 1.36% en el primer trimestre (Fig. 6).
Por su parte, las importaciones crecieron 1.15% trimestral debido casi en su totalidad a las de bienes de capital, que crecieron 8.93% trimestral. Esto último se le atribuye principalmente a la inversión extranjera directa. Por su parte, las importaciones de bienes de consumo se contrajeron 0.02% y las de bienes intermedios crecieron apenas 0.46% trimestral, luego de caer durante tres trimestres consecutivos. Esto último es positivo, pues es el mayor componente de las importaciones e indica estabilidad para la actividad industrial. Sin embargo, es importante mencionar que la tasa de crecimiento trimestral de las importaciones de bienes intermedios se mantiene en un nivel muy bajo, pues omitiendo las tres caídas entre el tercer trimestre del 2022 y el primer trimestre del 2023, es la menor tasa desde el segundo trimestre del 2020.
Según las series originales, en los primeros seis meses del 2023 las exportaciones totales crecieron 3.93%, desacelerándose de un crecimiento de 18.85% en el mismo periodo del 2022. Esto se debe en parte a un efecto arrastre de las exportaciones petroleras que han caído 23.44% anual en el mismo periodo, ante un ajuste a la baja en precios de energéticos. En contraste, las exportaciones no petroleras, que representan el 94.6% del total, acumulan un crecimiento de 6.10%. Al interior de las exportaciones no petroleras, las automotrices acumulan un crecimiento anual de 14.18% y el resto de las manufacturas un crecimiento moderado de 2.32%.
Por el lado de las importaciones el crecimiento acumulado en la primera mitad del año es de 1.57%, impulsado por las importaciones de bienes de capital que aumentaron 23.23%, su mayor tasa de crecimiento para un periodo igual desde 1998. Esto es consistente con la apreciación del peso, pues hace las importaciones más baratas, y el crecimiento de la inversión extranjera directa producto del nearshoring. Las importaciones de bienes de consumo crecieron 8.56% anual, mientras que las de bienes intermedios muestran una contracción acumulada de 1.70%.
En los primeros seis meses del año, la balanza petrolera mostró un déficit de 12,354.37 millones de dólares, mientras que la no petrolera un superávit de 6,010.52 millones de dólares. En conjunto, esto da un déficit comercial de 6,343.86 millones de dólares e implica una disminución del déficit comercial de 50.40% respecto al observado en el mismo periodo del 2022.
Para 2023, se espera que las exportaciones registren un crecimiento anual de 6.0% con respecto al 2022. El crecimiento acumulado en la primera mitad del año se ubica por debajo de la expectativa en 3.93%, pero esto se debe principalmente a un efecto arrastre por los menores precios de energéticos con respecto al mismo periodo del 2022.
Existen dos factores que podrían impulsar el crecimiento anual de las exportaciones totales en la segunda mitad del año: 1) repunte de los precios de energéticos ante una mejora de las expectativas de crecimiento en Estados Unidos y una menor probabilidad de recesión y 2) aceleración de las exportaciones no petroleras, que en la primera mitad del año acumulan un crecimiento de 6.10% (en línea con las expectativas de crecimiento) y explican el 94.6% de las exportaciones totales.
Empleo
El análisis del mercado laboral en México revela una tendencia positiva durante la primera mitad del año, mostrando señales alentadoras de recuperación económica. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el país se han creado 727 mil empleos.
Un dato relevante es que, a pesar del aumento en la Población Económicamente Activa (PEA), que ha registrado un crecimiento de 60.28 millones al cierre de junio de 2023, frente a los 59.6 millones al cierre del año anterior, la población desocupada ha mantenido una relativa estabilidad en alrededor de 1.6 millones de personas.
Con el aumento de la PEA y una población desocupada estable, la tasa de desempleo abierto ha disminuido considerablemente. Al cierre de 2022, la tasa de desempleo abierto se ubicaba en un 2.97%, mientras que para junio de 2023, ha caído a un histórico 2.68%.
Es importante destacar que este último valor es el más bajo desde que se comenzó a registrar la serie en 2005, lo que refleja una importante mejora en el mercado laboral del país. Es importante mencionar que lo mismo sucede con la tasa de desempleo urbano, que en junio también registró un mínimo histórico de 3.24% .
Asimismo, analizando la evolución de la Población No Económicamente Activa (PNEA), se observa que la población no disponible disminuyó en 512 mil personas en los primeros seis meses del año. La población disponible se compone por aquellas personas que desean un trabajo pero no realizan esfuerzos de buscar uno, de modo que no son contabilizadas como personas desempleadas. Sin embargo, en muchas ocasiones la falta de esfuerzo se debe al desaliento que genera la expectativa de no encontrar trabajo tras estarlo buscando.
Es por esto que también es importante considerar una medida de desempleo que tome en cuenta a la población no disponible. Esta tasa de desempleo extendido mostraba al cierre del 2022 un nivel de 10.99%, pero al cierre de junio del 2023 se ubicó en 10.11%, el nivel más bajo en registro.
A pesar de estos datos alentadores, es importante tener en cuenta que muchos otros indicadores muestran un panorama adverso, particularmente el hecho de que la tasa de informalidad laboral se encuentra en 55.35%.
Esto quiere decir que más de la mitad de los trabajadores de México se encuentran en una situación de vulnerabilidad, ya sea porque su empleador no los reconoce como empleados o porque trabajan para empresas o patrones que no cuentan con registro formal.
Estas personas suelen carecer de diversas prestaciones a las cuales deberían ser acreedores por ley, como lo son los fondos de ahorro para el retiro o el seguro social.
En conclusión, los datos de la ENOE reflejan que el mercado laboral en México ha mostrado señales de recuperación durante la primera mitad del año.
Sin embargo, México debe enfocar recursos para diseñar y ejecutar políticas públicas que impulsen la generación de empleos formales de calidad para lograr un mercado laboral sano, eficiente y en el que se respeten los derechos laborales de los trabajadores.
Respecto al empleo formal, al cierre de junio de 2023, los puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ascendieron a un total de 21,887,307. De este número, el 86.4% corresponde a puestos de trabajo permanentes, mientras que el 13.6% restante son de carácter eventual.
En el transcurso de junio, se crearon 24,398 nuevos empleos formales, lo cual representó un incremento mensual de 0.11% y de 3.89% anual. De este modo, durante el primer semestre de 2023 se crearon 514,411 puestos de trabajo formales en el sector privado, lo que equivale a un aumento del 2.41% con respecto al nivel de empleo formal registrado a finales de 2022.
Esta es la tasa de crecimiento más alta para un primer semestre desde 2018, cuando el empleo creció 2.45%.
En cuanto a las remuneraciones de los trabajadores afiliados al IMSS, el salario base de cotización promedio de junio de 2023 fue de $534.1 pesos diarios, lo que supone una disminución del 0.11%, interrumpiendo una tendencia de siete meses consecutivos de incrementos que inició en noviembre de 2022. A tasa anual, el salario base creció 11.26%, la tasa más alta desde agosto de 2022.
Teniendo en cuenta una inflación anual del 5.18% para el periodo, el incremento real del salario base promedio fue de 5.78% anual. Este es el mayor crecimiento real desde febrero de 2002, cuando fue del 6.10%, es decir, el mayor crecimiento del salario real en poco más de 21 años.
Al multiplicar el salario base de cotización promedio real por el total de puestos de trabajo afiliados al IMSS, se obtiene una medida de la masa salarial real, un indicador útil para prever el comportamiento del consumo. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que este indicador solo considera el empleo formal privado y no incluye a los trabajadores formales del sector público ni al sector informal. Con un crecimiento anual del 3.89% en el nivel de empleo formal y un aumento real del 5.78% en el salario base de cotización promedio, la masa salarial real registró en junio un crecimiento anual del 9.89%, alcanzando un récord histórico según la serie disponible del IMSS que comenzó en enero de 2001.
Inversión
A finales de 2022, el Indicador de Inversión Fija Bruta (IFB) experimentó un incremento significativo en su ritmo de recuperación, una tendencia que perdura en 2023. En febrero, este indicador alcanzó un crecimiento anual de 11.59%, el más alto desde septiembre de 2021, cuando aún se mantenían altas tasas de crecimiento debido al efecto base tras la crisis del COVID-19.
Si bien el ritmo de crecimiento se moderó en marzo con 8.57% anual y abril con 6.95% anual, estas tasas superan el crecimiento anual promedio registrado en 2022 de 5.95%. Esto ha resultado en una inversión fija bruta que se sitúa 10.15% por encima del nivel previo a la pandemia de febrero del 2020.
Durante los últimos doce meses, el crecimiento de la inversión fija bruta se ha debido primordialmente a la inversión en equipo de transporte.
En abril de 2023, la inversión en equipo de transporte de origen nacional mostró una tasa de crecimiento anual de 20.32%, mientras que la inversión en equipo de transporte importado creció 45.07%. Aunque el resto de la maquinaria y equipo también ha observado un crecimiento fuerte (10.43% nacional y 13.32% importado), no alcanzan a las tasas de inversión de equipo de transporte, que ha crecido aceleradamente ante la normalización de oferta de chips y la demanda todavía rezagada.
Además, otro elemento crucial en la aceleración del ritmo de crecimiento de la inversión ha sido la construcción no residencial. Después de registrar contracciones anuales en agosto y septiembre de 2022, este sector mostró un impresionante repunte, con una tasa de crecimiento anual promedio de 8.26% desde octubre de 2022 hasta abril de 2023. El crecimiento de la inversión no residencial puede estar asociado a varios factores como la construcción de parques industriales, la ampliación de capacidad de plantas, la construcción de plazas comerciales o las obras de infraestructura del gobierno. Sin embargo, durante el mismo período, la construcción total creció a un ritmo anual promedio de 2.44%, dado que la construcción residencial sigue observando contracciones severas. Durante este mismo periodo, la construcción residencial disminuyó a una tasa anual promedio de 3.62%, y en abril de 2023 registró un descenso del 9.99%, el más profundo desde marzo de 2021.
La Inversión Fija Bruta alcanzó un máximo histórico en julio del 2018 coincidiendo con el momento en el que se llevaron a cabo las elecciones en México. Ese momento marcó un punto de inflexión en el rumbo de la política económica del país, iniciando con la cancelación de construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, decisión que generó incertidumbre, alzas importantes en el tipo de cambio y salidas de capitales del país, todo esto antes de la toma de protesta López Obrador como presidente. La preocupación, desconfianza, e incertidumbre generada por las nuevas políticas presentaron un freno importante para la inversión que no ha podido regresar a los niveles observado en julio del 2018. En marzo de 2019, la agencia calificadora Standard & Poor’s cambió la perspectiva de la calificación de México a negativa, y en junio de ese mismo año, Moody’s hizo lo mismo. En cambio, en junio de 2019, Fitch Ratings anunció un recorte en la calificación creditica de México, bajándola de BBB+ a BBB con perspectiva estable. Es importante recordar que estos ajustes a la baja en las calificaciones de calidad crediticia de México se dieron mucho antes de que la economía mundial entrara en crisis por la pandemia.
De julio a diciembre del 2018, el indicador de inversión fija bruta se contrajo 0.95% y en 2019 registró una contracción adicional de 4.78%. Después, con la crisis provocada por la pandemia, se desplomó 18.02% y la recuperación fue lenta: en 2021 creció 11.03% y en 2022, 5.94%. A abril del 2023 (último dato disponible), el indicador de inversión fija bruta se ubica 10.15% por encima del nivel registrado justo antes del comienzo de la pandemia (febrero del 2020). Sin embargo, respecto al máximo histórico alcanzado en julio del 2018, aún muestra un rezago de 4.90%.
Considerando el crecimiento acumulado del año, se estima que en el 2023 la Inversión Fija Bruta crecerá 4% respecto al año anterior, de modo que aún mostraría un rezago respecto a julio del 2018. Asumiendo un crecimiento anual promedio de 2.5% anual para 2024 y de 2% para 2025, la inversión fija bruta alcanzaría el nivel de julio del 2018 a finales de 2024.
Gran parte de esta expectativa de crecimiento para 2023 va de la mano con la normalización de oferta de chips en la industria automotriz y de la oportunidad del nearshoring. Sin embargo, es importante mencionar que existen riesgos considerables para el crecimiento de la inversión fija bruta, entre los que destacan: 1) la incertidumbre por las políticas económicas internas; 2) la inseguridad pública; 3) la incertidumbre política generada por las elecciones federales de México y la elección presidencial en Estados Unidos, ambas en 2024; 4) la apreciación sostenida del peso mexicano frente al dólar, haciendo menos atractivas las exportaciones y las inversiones en México; 5) la posibilidad de sanciones comerciales a México debido a controversias dentro del TMEC; 6) la posibilidad de recesión en Estados Unidos; 7) la pérdida de ventaja competitiva de México frente a otros países con menores costos laborales y menos incertidumbre, como Vietnam; y 8) la aversión al riesgo por el modelo de globalización que propicie un mayor reshoring de las empresas estadounidenses.
Nearshoring
Nearshoring es un término utilizado en el ámbito de los negocios para describir la práctica de trasladar operaciones comerciales o de producción a países cercanos para aprovechar costos de producción más bajos, menores tiempos de transporte, menores costos de logística, similitud en el huso horario y otros beneficios. En lugar de subcontratar o trasladar estas operaciones a países lejanos (conocido como «offshoring»), algunas empresas optan por hacerlo con naciones más próximas, lo cual les permite mantener un mayor control y agilidad en sus cadenas de suministro.
Debido a la proximidad con Estados Unidos, México se encuentra en una posición estratégica única para aprovechar la creciente tendencia del nearshoring, especialmente después de la crisis de la pandemia del COVID-19, que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro extendidas globalmente. Además de la cercanía a Estados Unidos, México cuenta con una amplia base de mano de obra calificada, costos de producción competitivos y tratados de libre comercio con varios países, incluido el T-MEC con Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, México se encuentra compitiendo con otras economías para atraer la inversión extranjera. Países de Europa del Este, Asia, e incluso Sudamérica, también ofrecen oportunidades atractivas para el nearshoring. Por otro lado, el reshoring, es decir, el retorno de las operaciones comerciales a su país de origen, en este caso, principalmente a Estados Unidos, también está cobrando impulso. Las empresas están reconsiderando la descentralización de sus operaciones y ahora optan por mantenerlas más cerca o dentro de casa, para un mayor control. Por lo tanto, aunque México cuenta con varias ventajas, es indispensable que continúe mejorando su infraestructura, estabilidad política y económica, seguridad pública y su marco institucional para generar confianza y mantener su a tractivo para la inversión extranjera en este mercado cada vez más competido.
En el periodo post-pandemia (2020-2022), México se sitúa como la segunda economía con mayor recepción de Inversión Extranjera Directa (IED) entre los países de América Latina, siendo superada por Brasil que ha logrado recibir 70% más inversión extranjera directa que México (medida en dólares corrientes) (Fig. 11). No obstante, analizando el promedio de las variaciones porcentuales anuales de la IED en el periodo post-pandemia, resalta que México se encuentra entre las más bajas (Fig. 12). Incluso Estados Unidos ha logrado aumentar sus flujos de IED en mayor proporción que México, lo cual indica que, aunque existe la oportunidad del nearshoring, no se está aprovechando al máximo en México.
Inflación y política monetaria
Al último dato disponible (primera quincena de julio) la inflación se ubica en una tasa anual de 4.79%. Al interior, la inflación subyacente, que determina la trayectoria de la inflación general en el mediano y largo plazo, se ubicó en una tasa anual de 6.76% anual, disminuyendo por onceava quincena consecutiva y ubicándose en su menor nivel desde la primera quincena de marzo de 2022.
Destaca que las presiones inflacionarias siguen estando en el componente subyacente, particularmente en las mercancías alimenticias, que a junio hilan 16 meses consecutivos (de marzo del 2022 a junio del 2023, último dato disponible) con una inflación de más de 10%, algo que no se veía desde enero del 2000. Esta inflación de más de 10% representa más del doble de la inflación “normal” de las mercancías alimenticias. Las mercancías alimenticias se vieron afectadas en 2022 por 1) la guerra entre Rusia y Ucrania, 2) mayor masa salarial y 3) aumento en las remesas reales en pesos. Las remesas tienen un alto porcentaje de propensión marginal a consumir, por lo que su aumento genera una mayor demanda y presiones al alza en los precios. Sin embargo, a mayo las remesas reales en pesos acumulan 7 meses consecutivos con pérdida de poder adquisitivo (de noviembre del 2022 a mayo de este año).
Con esto, no es coincidencia que la inflación de las mercancías alimenticias haya empezado a desacelerarse en enero de este año, dos meses después que iniciara la pérdida de poder adquisitivo de las remesas. Sin embargo, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa y la salida de Rusia del corredor de granos por el Mar Negro representa un riesgo al alza para la inflación.
Además, el déficit fiscal en México ha subido considerablemente (110% en el primer semestre del año), lo cual puede también genera presiones sobre la inflación.
Los servicios es otro subcomponente de la inflación subyacente que muestra presiones importantes, pues se ha ubicado en los últimos 11 meses hasta junio con una inflación de más de 5%, algo que no se veía desde octubre del 2003. La inflación de servicios se ha visto afectada por 1) la mayor demanda, pues los consumidores están priorizando su gasto en este sector, tratando aún de resarcir lo perdido por la pandemia, 2) el mayor déficit fiscal y 3) el incremento en la masa salarial real.
Dentro del componente subyacente las mercancías no alimenticias muestran a junio una inflación ligeramente mayor a la de servicios, con la diferencia que la inflación de mercancías no alimenticias ha disminuido a tasas anuales no vistas desde agosto del 2021, mientras que la inflación del sector servicios es 1.5 veces la inflación observada en ese mismo mes (agosto del 2021). Las mercancías no alimenticias se han visto beneficiadas por la disminución del tipo de cambio en México y por la menor inflación en Estados Unidos, puesto que con esto los precios de los artículos importados frenan su incremento.
En la inflación no subyacente destaca que los energéticos llevan a junio, cuatro meses consecutivos con deflación, algo que no se veía desde el periodo de septiembre a diciembre del 2020, cuando la demanda por energéticos disminuyó drásticamente por los confinamientos obligados por la pandemia.
Cabe destacar que la inflación tiene una marca estacionalidad y en el segundo semestre típicamente se observan mayores tasas de inflación mensual. En el primer semestre la inflación promedio mensual fue de 0.23%, la menor desde 2020 para un periodo igual. Si el segundo semestre se comportara igual, con una inflación promedio mensual de 0.23%, la inflación cerraría el año en 2.8% anual, algo prácticamente improbable. Un escenario más probable es que la inflación mensual del segundo semestre sea 0.53% promedio, ligeramente menor a la de 2021 de 0.56% para el mismo periodo, con lo que la inflación anual cerraría el año en 4.6%. Para el 2024 se estima la inflación cerrará en 3.5%, nivel en el que podría estancarse en 2025 (Fig. 14).
Dicho esto, se espera que el Banco de México mantenga su tasa de interés el resto del 2023, para cerrar el año con una tasa de referencia de 11.25%. Para el 2024 se estima que los recortes podrían comenzar en el primer trimestre, sumando un total en el año de 150 puntos base, con lo que la tasa de referencia cerraría el 2024 en 9.75%. Esto implica un menor diferencial de tasa de interés respecto a la Reserva Federal de Estados Unidos, pues se estima que la Fed solo recortará en 75 puntos base su tasa de interés en 2024. Este menor diferencial de tasa de interés entre México y Estado Unidos podría presionar moderadamente al alza al tipo de cambio, a la par de la mayor incertidumbre por el proceso electoral en México y en Estados Unidos.
Sector Público
En el primer semestre del año el déficit fiscal del gobierno de México creció 110.9% real respecto al mismo periodo del 2022. El déficit fue de 395,254 millones de pesos. Esto se debió a que el gasto público total excedió al ingreso total en 420,019 millones de pesos, también conocido como balance presupuestario1. Si a esto se incluye el balance de entidades bajo control presupuestario indirecto, da el déficit fiscal.
Los datos al cierre del segundo trimestre muestran que el Sector Público ha ejercido un gasto total de 3.88 billones de pesos, lo cual representa un crecimiento real de 3.7% respecto a lo ejercido en el mismo periodo del año anterior, pero 6.7% inferior a lo previsto por el programa. Este subejercicio equivale a 279 mil 829 millones de pesos y se dan tanto en el gasto programable (223.6 mil millones) como en el no programable (56.9 mil millones). Gran parte de este subejercicio se debe a que los ingresos presupuestarios no solamente han sido 1.6% menores a los obtenidos en la primera mitad del año anterior, sino también han sido 5.2% menores a los que se estimaban en la Ley de Ingresos, dejando un hueco de 189.5 mil millones de pesos.
La disminución en los ingresos presupuestarios está explicada por los ingresos petroleros que se ubicaron 31.4% por debajo del programa, equivalente a 220,510.6 millones de pesos y muestran una caída de 23.9% anual. Por su parte, los ingresos no petroleros fueron 1.0% mayores a lo programado y registraron un crecimiento anual de 3.2%. Destaca la caída de los ingresos por IVA, que se ubican 14.2% por debajo de lo programado y muestran una caída real de 8.0% con respecto al mismo periodo del 2022. La explicación de la Secretaría de Hacienda para la caída de los ingresos por IVA es por mayores devoluciones por saldos a favor. Cabe destacar que la caída de estos ingresos también puede deberse al crecimiento de la informalidad en México, donde las ventas se dan principalmente en efectivo y como consecuencia no se paga el impuesto correspondiente. Esto es consistente con los datos de empleo publicados por INEGI, en los que se muestra una alta tasa de informalidad laboral. Estos datos muestran finanzas públicas más ajustadas.
El gobierno no tiene injerencia directa sobre el gasto no programable, pero el subejercicio en el gasto programable ha permitido que se logre un balance financiero en línea con las metas fiscales para el cierre del 2023. La inversión física ha sido el rubro más afectado en términos del ejercicio respecto al programa, con un subejercicio de 24.7%. Esto es negativo, pues la inversión física es lo que tiende a generar un efecto multiplicador sobre la economía.
En la primera mitad del año, el balance primario presentó un superávit mayor al previsto. Esto implica que los ingresos del gobierno fueron mayores al gasto público ejercido sin contemplar el costo de la deuda. De este modo, el balance presupuestario (que incluye el costo financiero) presentó un déficit 90.3 mil millones de pesos menor a lo programado.
Aunque la actual administración ha logrado que las finanzas públicas no sean un riesgo para la estabilidad económica en el corto plazo, particularmente manteniendo un balance primario superavitario y una razón deuda a PIB estable, el principal desafío que ha enfrentado la economía mexicana es la creciente incertidumbre y la falta de confianza en las instituciones. Esta incertidumbre, alimentada por factores internos y externos, ha mermado la confianza de los inversionistas y de los ciudadanos en general, dificultando la plena realización del potencial económico del país. El clima de desconfianza se debe en parte a la percepción de inestabilidad institucional y a la falta de transparencia y predictibilidad en las decisiones de política económica. Esto ha generado un ambiente de precaución y ha limitado el ritmo de crecimiento económico de México.
De acuerdo con los resultados de la Encuesta más reciente sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, realizada en junio de 2023, se identificaron varios factores que obstaculizan el crecimiento económico de México. Los principales entre ellos incluyen problemas de inseguridad pública (20%), deficiencias en el estado de derecho (12%), corrupción (7%) y falta de cambios estructurales (7%).