Colaborador Invitado

Crecimiento económico 2017

Por Gabriela Siller

Se puede decir que el 2017 fue un año dominado por la incertidumbre, la cual estuvo marcada principalmente por las expectativas sobre el efecto que podría tener el primer año de gestión de Donald Trump sobre la economía mexicana, la permanencia del TLCAN y el comienzo de su renegociación, la inflación y sus efectos sobre el consumo y las tasas de interés, así como las próximas elecciones federales y los efectos que tendrán sus resultados sobre la economía financiera en el corto plazo y sobre la economía real en el largo plazo.

Lo anterior, ocasionó una desaceleración de la actividad económica como resultado principalmente de un deterioro en las expectativas de los agentes económicos que impactó al consumo y a la inversión. En 2017 México creció a una tasa anual de 2.31% de acuerdo a cifras ajustadas por estacionalidad, luego de haber crecido a una tasa 2.67% en 2016.

Por el enfoque del producto, el crecimiento económico estuvo impulsado por las actividades terciarias, que representan aproximadamente 2/3 del PIB y que durante el 2017 se expandieron a una tasa de 3.24% en cifras desestacionalizadas, impulsadas por el comercio. De manera menos favorable, las actividades secundarias se contrajeron a una tasa anual de 0.39% según cifras ajustadas por estacionalidad, el peor dato de crecimiento desde 2009 cuando las actividades secundarias se contrajeron a una tasa anual de 7.28% como consecuencia de la gran crisis de Estados Unidos que impactó al sector manufacturero. Sin embargo, en esta ocasión las actividades manufactureras crecieron a una tasa anual de 3.76% hasta el tercer trimestre (último dato disponible). En cambio, la contracción de las actividades secundarias se debió a la construcción, que en los primeros tres trimestres del año cayó a una tasa anual de 1.28% y a la minería (principalmente petróleo), que registró un retroceso de 10.07% en el mismo periodo de 2017. Finalmente, las actividades primarias (agricultura y ganadería) crecieron a una tasa anual de 2.63%, dato positivo aunque dicho sector representa sólo el 3% del PIB.

Por el enfoque del gasto, los datos se publicarán hasta el 21 de marzo. No obstante, con información hasta el mes de octubre de 2017, el consumo privado había crecido a una tasa anual de 3.3%, observándose una desaceleración con respecto al mismo periodo de 2016, cuando creció en promedio 4.04%. La desaceleración se hace más evidente con el crecimiento de las ventas minoristas que se volvió negativo entre agosto y noviembre del año pasado por primera ocasión desde 2013, como consecuencia de la mayor inflación y las mayores tasas de interés que han frenado el consumo de bienes durables. Asimismo, la inversión fija bruta registró una contracción anual de 1.41% con datos disponibles al mes de octubre, caída que está relacionada con la incertidumbre sobre el futuro del TLCAN y que probablemente continuará en 2018, por las dudas sobre el desenlace de la contienda electoral. De esta forma, es posible afirmar que el crecimiento seguirá frenado por la menor inversión.

De manera favorable, las exportaciones de México siguieron creciendo en 2017 a pesar de la recuperación modesta del peso durante el año. Durante el 2017, los datos de la balanza comercial mostraron que las exportaciones crecieron a una tasa de 9.76% con respecto a 2016, alcanzando un total de 409,937 millones de dólares. Asimismo, el déficit comercial se redujo en 18.5% con respecto al 2016. El 80% del crecimiento de las exportaciones totales se debió a las exportaciones manufactureras, principalmente las automotrices.

En resumen, durante 2017 México creció a una tasa positiva gracias al consumo y al sector externo. Sin embargo, para 2018 se observan importantes riesgos para la economía mexicana, en particular si la confianza del consumidor cae y si la inflación no regresa a su objetivo y Banco de México se ve obligado a seguir subiendo su tasa de interés, situación que frenaría el consumo y la actividad económica. Por el lado de las exportaciones, no se anticipa una apreciación significativa del peso, por lo que probablemente seguirán creciendo, aunque esto dependerá de que el consumo en Estados Unidos también crezca a tasas cercanas al 3% anual. Por último, la debilidad de la inversión dependerá principalmente de las expectativas económicas y del proceso electoral, por lo que se anticipa que la misma continúe débil. Cabe agregar que normalmente en años de elecciones existe un incremento en el gasto corriente del gobierno, particularmente durante el segundo trimestre, lo que se espera que impulse a la actividad económica durante la primera mitad del año. En este contexto, Banco Base espera que México crezca cerca de 2.5% durante 2018, aunque no se descartan escenarios que puedan complicar el panorama de crecimiento durante la segunda mitad del año y en 2019.

Gabriela Siller Pagaza, PhD

Directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE

 

gsiller@bancobase.com

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba