Colaborador Invitado

Preocupados por el crecimiento

Por María Dolores Ortega Paredes

Me da un enorme gusto saber que cada vez somos más los preocupados por el crecimiento económico de nuestro País.

Estar al pendiente de cuánto creció el Producto Interno Bruto (PIB) de México, de si la economía caerá en recesión, de la desaceleración económica, en fin, no podemos como ciudadanos responsables hacer mejor esto.

¿Por qué? por la razón que prefieran, política, económica, social, personal, familiar, estar al tanto de cómo va la economía debiera ser un ejercicio de todos.

El ama de casa debe saberlo porque si no hay crecimiento económico es probable que haya desempleo, y si no hay trabajo entonces no hay ingresos familiares, entonces necesita tomar previsiones.

Los trabajadores y empleados con mayor razón, si hay desaceleración económica es probable en el mejor de los casos puedan conservar sus puestos de trabajo, sin embargo, las expectativas de mejorar sus ingresos, de obtener mejores utilidades disminuyen o las eliminan.

En el sector empresarial, indiscutiblemente, la tasa de crecimiento económico debe ser preponderante en el análisis de su macro entorno, porque le permitirá planear, proyectar, estimar y ejecutar sus operaciones de manera equilibrada.

Para los políticos, la tasa de crecimiento del PIB es materia prima para vencer a sus adversarios.

Y para los Gobernantes, es el termómetro de sus decisiones de política fiscal, es decir, de cómo impactan sus acciones en la economía.

Entonces, estar al tanto de los indicadores económicos como la tasa de crecimiento del PIB es verdaderamente muy ÚTIL.

Al respecto, las expectativas de crecimiento económico para el País este 2019 de parte de organismos internacionales y de especialistas del sector privado, han empeorado.

Estiman que la economía mexicana apenas pueda crecer 0.9%, o incluso inferior a esa tasa.

Ese porcentaje sería inferior al alcanzado el año pasado, de 2 por ciento.

Así que por la coyuntura política que vive México, celebrar que la tasa del PIB en el segundo trimestre del año haya sido positiva, sea cual sea, luego de que en el primer cuarto del año fue negativa, no debe sorprender.

Que México no cayera en recesión económica, fue motivo de júbilo porque la simple especulación de que ocurriera estaba ya causando un mal a la actividad productiva del País, a las decisiones de inversión, a las decisiones de compra de los consumidores, al ambiente político, a la sociedad en general.

Muy probablemente, México no alcance una tasa de crecimiento económica de 2% este año, y será por decisiones RACIONALES y externas.

El inicio de un nuevo Gobierno federal, y esta vez de izquierda, genera al más amante del riesgo cautela en sus decisiones de INVERSIÓN.

Es una decisión racional que el sector privado muestre cautela en la ejecución de sus inversiones, hay que esperar a conocer los lineamientos de política económica que el nuevo Gobernante va a echar andar.

Por otro lado, también es racional y deseable que el Gobierno federal haya tenido que reducir el gasto público, porque la inercia que traían las administraciones anteriores era insostenible para las finanzas públicas.

La deuda del sector público federal castiga una gran cantidad de flujos del Presupuesto, alrededor de $800 mil millones debe pagarse por servicio de deuda.

Sin embargo, es también necesario que los Gobernantes den prioridad a la INVERSIÓN.

Como lo he dicho, la inversión causa un efecto multiplicador positivo en la economía, genera crecimiento sostenible a cualquier País.

Pero, además de lo anterior, ya que estamos tan al pendiente de la tasa de crecimiento del PIB mexicano, hay que añadir la situación económica del EXTERIOR.

No olvidemos que México está inmerso en la globalización, y lo que ocurre en China o cualquier otro País grande en materia económica, por muy lejos que se encuentre geográficamente impacta a la economía mexicana, positiva o negativamente.

Dicho esto, la economía mexicana y la de mundo están hoy por hoy a merced de las decisiones del Presidente de Estados Unidos.

Y la nueva política del Presidente, Donald Trump, no es fortalecer el comercio exterior sino todo lo contrario, es “proteccionista”.

Lamentablemente, les recuerdo que si México consiguió crecer en los últimos 30 años a una tasa promedio anual de 2%, fue gracias al sector exportador, mejor dicho, a las compras que nos hace Estados Unidos.

Así la situación, estimados lectores. Ojalá el interés por la ECONOMÍA permanezca y aumente entre la población, habría mejor toma de DECISIONES.

La Lic. Ortega Paredes es Economista de la UANL; tiene Maestría en Negocios-Finanzas de la UMM; ex Asesora Económica Sector Patronal de CONASAMI 2015-2019; laboró de Periodista 15.5 años en Grupo Reforma, El Norte; Conferencista y Analista de temas económicos; Consultora en Finanzas Personales y de Pensiones; Columnista del portal ExpertoPyme.com

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