Prueban en Cd. de México prototipo jalisciense de autobús eléctrico “cero emisiones”
El prototipo fue construido después de reemplazar los sistemas de propulsión a base de diésel de un autobús usado de 9 metros de longitud y es capaz de conseguir una velocidad de 100 kilómetros por hora con un peso de 11 toneladas, o bien arrastrar entre 26 y 31 toneladas de carga (lo equivalente al peso promedio de una unidad de Metrobús en jornada regular) a una velocidad de 60 kilómetros por hora.
APV es una empresa mexicana, ubicada en Jalisco, fundada por el emprendedor Alfonso Hernández Olmos, su actual director.
La compañía, con el apoyo del Programa de Estímulos a la Innovación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), desarrolló el vehículo como una alternativa vial a los motores de diésel que dominan las principales formas de transporte de las metrópolis del mundo.
El prototipo de APV es capaz de desempeñarse tan efectivamente como las actuales unidades del Metrobús, pero reduciendo emisiones y costos
Hernández Olmos comenta, según el comunicado de la Agencia Informativa Conacyt, que el concepto de un transporte colectivo cero emisiones nació de la idea de contrarrestar la contaminación atmosférica, generada por las emisiones de los motores convencionales, con la implementación de tecnología eléctrica amigable con el medio ambiente.
El sistema de transmisión del prototipo de APV funciona como el de un automóvil automático, haciéndolo más fácil y cómodo de manejar para los conductores.
Además, al contrario de los motores diésel convencionales, el motor eléctrico es silencioso y no genera contaminación auditiva, reduciría los costos de mantenimiento hasta en un 80%, y su temperatura promedio se encuentra entre los 50 y 60 grados, al contrario de los 100 grados centígrados que emiten sus contrapartes tradicionales.
De acuerdo al director de APV, el prototipo jalisciense tiene una autonomía de 60 kilómetros antes de requerir una recarga, la cual puede hacerse en apenas 15 minutos. Con el suficiente apoyo de las autoridades del transporte y el interés de la iniciativa privada, podría significar el primer paso hacia la transición entre un modelo base diésel a uno base electricidad, en el transporte colectivo nacional.
Notimex