Colaborador Invitado

China: El problema y la solución de la industria siderúrgica

Por Rafael Rubio

El desempeño del mercado siderúrgico durante el primer trimestre del año sigue siendo débil y las perspectivas no son optimistas.

Las cifras de worldsteel de la producción de acero crudo de enero señalan que la producción mundial se redujo 7.1% respecto del mismo mes en 2015. El ajuste a la baja fue generalizado: Europa se contrajo 7.4%, Estados Unidos -8.8%, China -7.8 y América del Sur -14.6%.

Cualquier estadística que se quiera analizar simplemente vendrá a confirma la difícil situación de la industria.

América Latina no escapa a este escenario, con el agravante de que la región presenta un crecimiento económico modesto; además, algunos países se encuentran en condiciones recesivas.

¿La pregunta que la industria se plantea es: ¿sí hay respuestas para esta problemática?

Es claro que no hay una sola respuesta, pero es inobjetable que la industria acerera de China juega un papel preponderante, siendo “el problema y la solución” de la encrucijada siderúrgica.

La parte del “problema” se ejemplifica con las estadísticas chinas: representa 50% de la producción mundial, 45% del consumo, mantiene una capacidad instala de 1,225 millones de toneladas, un nivel record histórico de exportación (más de 100 millones de toneladas) y una sobrecapacidad del orden de 400 millones de toneladas (cantidad equivalente a la producción combinada de Japón, India, Estados Unidos, Rusia y Corea del Sur)

Pero además, hay otras características que la distinguen: ser una industria dominada por Empresas Propiedad del Estado, que se desarrollaron, y se mantienen, en un esquema de apoyos gubernamentales; donde el objetivo de rentabilidad se encuentra supeditado a su contribución al empleo y la estabilidad social.

La parte de la “solución”, viene por la necesidad de lograr una restructuración de la industria siderúrgica china en dos direcciones: la primera, a nivel industria, es lograr un ajuste de su capacidad productiva a los niveles de demanda del nuevo escenario económico de China, que son tasas de crecimiento de un dígito.

La segunda dirección es hacía tener una industria con empresas que compitan sin apoyos artificiales, en igualdad de condiciones que el resto de las empresas (que son en su mayoría privadas) y que sean rentables y sustentables en el tiempo.

Esta restructuración debe de ser en paralelo al re-balance en que se encuentra la economía de China: moverse de una estrategia de inversión, manufactura y exportación a una de servicios y consumo doméstico. Y lograr en este proceso, convertirse en una economía de mercado.

El gobierno de China anunció que resolver este tipo de problemas es prioritario y ha señalado algunas medidas: a) reducir de 100 a 150 millones de toneladas de capacidad instalada en 5 años, b) crear un fondo de apoyo de 30 mil millones de yuans; c) apoyar el retiro de los 600 mil trabajadores que podrán ser afectados; d) desaparecer las llamadas empresas “zombies”; e) y apoyar el refinanciamiento de la deuda existente de 3 trillones de yuans.

Esta no es la primera vez que el gobierno manifiesta la intención de resolver esta problemática, pero el consenso de muchos analistas es tener una duda razonable sobre el logro de este objetivo.

El reto no es sencillo, pero no enfrentarlo solo conduciría a un estado permanente de fricciones comerciales y diplomáticas.

Desde la perspectiva de América Latina y de su cadena de valor del acero, se debe reiterar el llamado a los gobiernos a monitorear el “riesgo China” y enfrentarlo de forma integral mientras el gobierno chino resuelve la problemática de su industria siderúrgica.

Rafael Rubio, es Director general de Alacero

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