Recomiendan generación eléctrica con pequeños reactores nucleares modulares
26 de agosto de 2025.- De acuerdo con Patricio Gamboa, Socio Fundador de Mexico Business News,México se enfrenta a una encrucijada energética crucial.
Con el aumento de la demanda de electricidad, el envejecimiento de la infraestructura que pone a prueba la confiabilidad y los compromisos internacionales sobre el clima que exigen una rápida descarbonización, el país debe replantear fundamentalmente su estrategia energética.
Si bien las fuentes de energía renovables, como la eólica y la solar, han atraído la atención con razón, sus limitaciones inherentes en cuanto a confiabilidad y uso del suelo las hacen insuficientes como soluciones independientes.
Los pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés) —reactores nucleares avanzados más pequeños, seguros y flexibles que las centrales nucleares tradicionales— ofrecen a México una oportunidad inigualable para lograr la independencia energética, reducir drásticamente las emisiones y modernizar su red eléctrica.
Es ahora cuando México debe invertir en SMR, antes de que otras naciones consoliden sus ventajas tecnológicas y económicas en este sector emergente.
El panorama energético actual de México es insostenible. El país genera aproximadamente el 75% de su electricidad a partir de combustibles fósiles, principalmente gas natural importado de Estados Unidos, carbón importado y combustóleo de producción nacional.
Esta dependencia excesiva ha generado tres vulnerabilidades críticas: la volatilidad de los precios debido a las fluctuaciones en los mercados mundiales de combustibles, las altas emisiones de carbono que ponen en peligro los compromisos climáticos y la inseguridad energética, ejemplificada por los apagones de 2021 causados por la escasez de gas. Si bien las instalaciones de energía renovable se han expandido, no pueden satisfacer por sí solas las necesidades energéticas de carga base de México.
La energía solar y eólica dependen de las condiciones climáticas, lo que requiere soluciones de almacenamiento en baterías costosas y aún en desarrollo para garantizar la estabilidad de la red.
Además, los proyectos renovables a gran escala a menudo enfrentan conflictos por el uso del suelo y desafíos logísticos.
La única planta nuclear existente en México, Laguna Verde, genera solo el 3% de la electricidad del país, un marcado contraste con países como Francia y Suecia, donde la energía nuclear suministra la mayor parte de la energía baja en carbono.
Mientras tanto, economías líderes como Estados Unidos, Canadá y China invierten activamente en tecnología SMR, reconociendo su potencial para complementar las energías renovables y reemplazar los combustibles fósiles.
Si México demora en actuar, corre el riesgo de quedarse atrás en la transición global hacia energías limpias, aferrándose a fuentes de energía costosas y contaminantes.
Las ventajas únicas de los reactores modulares pequeños
Los SMR ofrecen una solución transformadora adaptada a las necesidades de México. A diferencia de las centrales nucleares tradicionales, que requieren grandes inversiones iniciales y plazos de construcción de décadas, los SMR se construyen en fábrica, son transportables y escalables. Su menor tamaño (normalmente de 10 a 300 MW) permite su implementación en diversas ubicaciones, desde zonas industriales y centros de datos hasta regiones remotas con acceso a la red eléctrica inestable. Los diseños modernos de SMR incorporan sistemas de seguridad pasiva que eliminan el riesgo de fusiones, respondiendo así a la preocupación pública sobre la energía nuclear.
Fundamentalmente, los SMR generan emisiones casi nulas durante su operación, mucho más limpias que cualquier alternativa de combustible fósil. Al evaluar las emisiones de su ciclo de vida completo, incluyendo la minería de uranio, la construcción y la gestión de residuos, los SMR emiten tan solo entre 5 y 15 gramos de CO₂ por kWh, comparable a la energía eólica (4-12 g de CO₂/kWh) y significativamente menor que la solar fotovoltaica (20-50 g de CO₂/kWh). Sin embargo, a diferencia de las energías renovables, los SMR proporcionan energía constante, independiente del clima, con un factor de capacidad superior al 90%, lo que los hace ideales para estabilizar la red eléctrica de México a medida que crece la penetración de las energías renovables.
Además, los SMR requieren una fracción del terreno necesario para parques eólicos y solares, una ventaja crucial en un país donde las disputas por el uso del suelo pueden retrasar los proyectos energéticos durante años. Su capacidad para producir vapor a alta temperatura también los hace especialmente adecuados para aplicaciones industriales, como el apoyo a las refinerías o plantas de fabricación de PEMEX, donde las energías renovables no pueden satisfacer la demanda de calor de proceso.
Precedentes globales y oportunidades estratégicas para México
La carrera internacional por desarrollar SMR ya está en marcha. Canadá ha comprometido $1,000 millones de dólares estadounidenses a su Plan de Acción para SMR, con el objetivo de desplegar su primera unidad comercial para 2028. Estados Unidos aprobó recientemente el diseño de SMR de NuScale Power, con un proyecto en Utah previsto para abastecer a 300,000 hogares para 2030. China se ha adelantado a todos al poner en funcionamiento el primer SMR comercial del mundo en 2021. Estos países reconocen que los SMR no son solo una solución energética, sino un catalizador económico: crean empleos altamente cualificados, atraen inversión extranjera y posicionan a los países como líderes en tecnología energética de última generación.
México se encuentra en una posición ideal para aprovechar este impulso. Al asociarse con empresas estadounidenses o canadienses, podría acelerar la implementación de SMR y, al mismo tiempo, desarrollar la experiencia nacional. Los proyectos piloto iniciales podrían ubicarse junto a instalaciones industriales o cerca de Laguna Verde para agilizar las aprobaciones regulatorias. Con el tiempo, un programa sólido de SMR podría reducir la dependencia de México de las importaciones de gas natural estadounidense, proteger a los consumidores de los aumentos repentinos de precios e incluso posicionar a México como un exportador de energía limpia a Centroamérica.
Abordar las preocupaciones y trazar un camino a seguir
Algunos críticos argumentan que la energía nuclear conlleva riesgos, pero los diseños modernos de SMR hacen que estas preocupaciones sean obsoletas. Los sistemas de refrigeración pasivos y la reducción de los requisitos de combustible hacen que los accidentes sean físicamente imposibles. Los residuos nucleares, a menudo citados como una desventaja, tienen un volumen mínimo y pueden almacenarse de forma segura, a diferencia de las emisiones de carbono sin control de los combustibles fósiles. La aceptación pública requerirá transparencia y educación, pero México ya ha demostrado su capacidad para operar infraestructura nuclear de forma segura con Laguna Verde.
Para aprovechar esta oportunidad, México debería:
- Establecer un Grupo de Trabajo sobre SMR dentro de la Secretaría de Energía (SENER) para agilizar las regulaciones e incentivar la inversión privada.
- Establecer asociaciones internacionales con Estados Unidos, Canadá o Francia para acceder a tecnología y financiamiento.
- Lanzar proyectos piloto para 2026, priorizando a los usuarios industriales, centros de datos y comunidades fuera de la red.
- Invertir en la capacitación de la fuerza laboral para crear empleos de alto valor en la ingeniería y la fabricación nuclear.
Una decisión que define el futuro de México
La decisión que México enfrenta es clara: seguir dependiendo de combustibles fósiles volátiles, costosos y contaminantes, o adoptar los SMR como la pieza faltante en su rompecabezas de energía limpia. Ninguna otra tecnología puede igualar la combinación de confiabilidad, escalabilidad y emisiones casi nulas que ofrecen los SMR. Actuando con decisión, México puede asegurar una independencia energética asequible, cumplir sus objetivos climáticos y posicionarse como líder en la innovación energética del siglo XXI. El margen de acción se está agotando. México debe sumarse a la tendencia de los SMR ahora.
Reportacero