Colaborador Invitado

Reforma Energética: Clave para impulsar el desarrollo integral de México

Por Edgar Rivera*

La promulgación es un acto formal y solemne, realizado por un jefe de Estado, a través del cual se atestigua la existencia de una ley, a la vez que ordena hacer cumplir dicha promulgación, dándole a la misma fuerza ejecutiva y  un carácter imperativo, pues bien esto ocurrió el viernes 20 de diciembre pasado con la Reforma Energética.

Así en el patio de honor de Palacio Nacional el presidente Enrique Peña Nieto finiquitó el proceso de reforma constitucional en materia energética, al ser promulgados los cambios en los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, que permitirán la inversión privada en áreas estratégicas para el aprovechamiento de los hidrocarburos.

De esta forma vale la pena enumerar cuáles serán los impactos de esta Reforma Energética, como dicen algunos, según desde el cristal donde se miren, pero lo importante será determinar el tiempo que se lograrán estos objetivos.

La CMIC

Mire usted, por ejemplo  la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) indica que los principales beneficios en el corto plazo incluyen una mayor inversión en infraestructura, expansión industrial y el  impulso a la cadena productiva del sector, entre otros

Así, la bajo la visión de su presidente  Raúl Zárate Rocha, la CMIC destaca que dentro de los principales beneficios para el sector y su cadena productiva se encuentran una mayor inversión en infraestructura que le generará mayores ingresos para invertir en vías de comunicación, educación, salud, medio ambiente y en obras de alto impacto social.

Asimismo,  la CMIC  señala que la Reforma Energética logrará una expansión industrial, con la que se estimulará la inversión en el sector industrial, al obtener fuentes de energía competitivas a nivel mundial;  impulsar a la cadena productiva del sector, logrando una mayor integración en la cadena de valor a partir de la extracción de los hidrocarburos, que le permitirá un abasto suficiente de gasolinas, gas metano y gas licuado de petróleo a precios competitivos.

A decir de la CMIC la Reforma Energética también privilegiará un mayor contenido nacional, fortaleciendo la cadena productiva del sector y estimulando precios competitivos a nivel internacional en las principales materiales básicos para la construcción como es el acero, cemento, vidrio y el aluminio, entre otros.

La CMIC apunta que la Reforma Energética augura un nuevo modelo de asociación empresarial  y el impulso de la  producción de energías limpias; un mayor y mejor infraestructura energética.

Además sostiene que le dará un impulso de la ingeniería mexicana con  un importante repunte en la calidad y cantidad de la currícula de la ingeniería mexicana y de sus centros de formación académica en todo el país; con la generación de una importante transferencia y desarrollo de tecnología de punta y con la recuperación de los cuadros técnicos en Pemex y CFE, y, sobre todo con un decidido impulso al Instituto Mexicano del Petróleo y al Instituto Nacional de Investigaciones.

Pero, si algo destaca la CMIC, es que la Reforma Energética generará más y mejores empleos, en forma directa, en el sector energético, en las actividades relacionadas con la ingeniería, supervisión, construcción, procuración y prioridad a las compras nacionales; y de manera indirecta, detonando actividades paralelas en entorno a los nuevos complejos del sector energético, con una importante fuente de empleos formales.

“La Reforma Energética brindara una perspectiva a corto plazo de progreso y bienestar para todos los mexicanos e impulsará la construcción de un México sustentable con infraestructura de clase mundial”, señala  el presidente de la CMIC, Zárate Rocha.

Los analistas

Pero bajo la óptica de los analistas, o desde el cristal por el que miran ellos, si bien la Reforma Energética tiene algunos puntos buenos, también tiene otros débiles, sobre todo, en legislación y regulación, que limitarían los beneficios de incrementar la renta petrolera para el país

Por ejemplo vale referirnos a tres temas a los contratos, a la generación de energía y a las finanzas.

En septiembre pasado, cuando el presidente Enrique Peña Nieto presentó su propuesta de reforma, la entrada de particulares en proyectos se contemplaba en los contratos de utilidad compartida, un esquema que no despertó el interés necesario en las trasnacionales para asociarse con Pemex, empero en el dictamen se incluyeron otras modalidades, como los contratos de producción compartida y licencias.

En el proyecto de decreto de reforma se señala que “tratándose del petróleo y de los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos, en el subsuelo, la propiedad de la Nación es inalienable e imprescriptible y no se otorgarán concesiones”, pero aunque se dejaron fuera las concesiones, se incluyó otro esquema que es muy parecido, según especialistas: las licencias.

Miriam Grunstein, investigadora del áreas de Estudios Jurídicos y especialista en temas energéticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) sobre este punto indica que “Las licencias, en la práctica internacional, son concesiones. Incluso en la definición que contiene los artículos transitorios de la ley, dice que es la transferencia de la propiedad del crudo a cambio de una regalía e impuesto, y esa es la definición más clásica de una concesión”.

Para Miguel Ángel Toro, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC), un “thinktank” independiente, sin fines de lucro, que realiza investigaciones y presenta propuestas viables para el desarrollo de México en el mediano y largo plazo, lo que se hizo fue prohibir las concesiones en letra explícita en la Constitución, pero abrieron la modalidad de licencias, que a grandes rasgos se van a comportar de manera muy similar a las concesiones, aunque jurídicamente no son iguales, lo que crea incertidumbre jurídica y tendría que ser definido en las leyes secundarias.

El CIDACseñala que se deben tener contratos que incentiven la inversión, pero advierte que por un lado existe el riesgo de establecer transacciones obsoletas para la industria petrolera global lo que podría no atraer la inversión necesaria para incrementar  la producción,  con  lo cual Pemex tendría que invertir dinero de los mexicanos en proyectos más riesgosos o buscar financiamiento con intereses más altos que todos pagaríamos.

Aunque, indica, por otra vía existiría una oportunidad si Pemex contara con contratos modernos y con márgenes atractivos de rentabilidad e incentivos para producir, y con ello podría utilizar         el dinero de los mexicanos en los proyectos en los que tiene más experiencia para así atraer más inversión para los proyectos con mayor riesgo, como lo son aguas profundas y aceite y gas shale.

Por otra parte, en la Reforma Energética los legisladores hicieron una propuesta más ambiciosa que la del Ejecutivo en materia de energía eléctrica para que los particulares entren en la generación y comercialización.

“En el dictamen que mandó el Senado y no fue alterado por los diputados, sí se hizo una propuesta más ambiciosa en el mercado de energía eléctrica, como debería ser.  La comercialización de la energía eléctrica puede ser un mercado de competencia también, como pasa con los gaseros”, comenta Miguel Ángel Toro, del CIDAC.

Aquí, lo malo es que no habrá condiciones idóneas de competencia, ya que el Estado seguirá teniendo la rectoría del sistema eléctrico nacional, y el marco regulatorio caerá en la Secretaría de Energía (Sener), cuando debió ser en un organismo público autónomo, opina el CIDAC, y aquí estamos de acuerdo sobre todo si se cuenta con la legitimidad de un consejo ciudadano para que opere al máximo la autonomía.

En lo que se refiere a finanzas,  con la reciente salida del sindicato petrolero del Consejo de Administración de Pemex se mandó una señal positiva para los inversionistas privados, aunque  lo malo: de esto es que la reducción de poder no es sustancial.

Por su parte, Miguel Ángel Toro considera que el STPRM no tenía tanta injerencia en el consejo dentro de las decisiones de exploración y producción, y que sus intereses están más concentrados en el manejo de la planta laboral de Pemex.

Finalmente, vale la pena destacar que uno de los propósitos de la Reforma Energética, como la planteó el gobierno, es que las finanzas públicas rebajaran su dependencia de los ingresos petroleros, los cuales aportan alrededor del 35% de los recursos del gobierno federal.

En el decreto se aprobó la creación de un fideicomiso público llamado Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, el cual percibirán los ingresos derivados de los contratos y asignaciones para diversos rubros, como disminuir los pasivos en los sistemas de pensiones y para investigación en ciencia y tecnología, y esto amigos lamentablemente se ve muy lejano.

Los expertos señalan que la figura del fondo soberano es usada por otros países productores de petróleo, como Noruega, lamentablemente  el diseño de éste en México puede provocar conflictos de interés, ya que su comité estará integrado por integrantes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El CIDAC advierte aquí que, “Muchos de los recursos del fondo irán a lo que controla Hacienda: a los fondos de estabilización de ingresos petroleros, a los fondos de estabilización de los ingresos a las entidades federativas, es decir, darle dinero a los estados. Todo lo demás se va al presupuesto, y si aún queda, irá a las pensiones y a investigación en ciencia”.

Si es así, es muy probable que la Reforma Energética se convierta más en un acto de corte político con acuerdos entre sectores clave que se beneficiarán, esperemos que si haya cambios a corto plazo como esperamos la mayoría de los ciudadanos. Veremos y diremos, y estaremos al pendiente…..Feliz 2014….

*El autor es economista de la UANL y tiene el grado Maestro de Análisis Político y Medios de Información por la Escuela de Graduados de Administración Pública (EGAP) del Tecnológico de Monterrey.

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