Golpea reforma fiscal a los Recolectores
27 de octubre de 2014.- Las reformas fiscales que entraron en vigor este año, han puesto en un verdadero predicamento, que amenaza la subsistencia de las empresas dedicadas a la recolección, de todo tipo de materiales susceptibles a ser reciclados por la industria de la transformación.
Enrique Martínez Franco, Presidente de la Rama de Metales no Ferrosos de la Canacintra, señaló que los daños colaterales también afectan a los industriales de la transformación, como son las empresas que utilizan todos los materiales que los recolectores les acopian y preparan, para ser reutilizados nuevamente como materias primas, así como todos los proveedores de maquinaria y equipo, bienes y servicios que abastecen a este sector.
Este gran eslabón de la cadena productiva del reciclaje cuyo número de integrantes a ciencia cierta se desconoce, pero se especula que al menos más de un millón de personas se dedican a la recolección y 400 mil empresas micro, pequeñas, medianas y grandes, realizan está actividad.
El directivo dijo que el sector contribuye a la competitividad de industrias tan importantes como; la automotriz, la industria del hierro y el acero, la industria de la fundición de metales, la industria del plástico, la industria eléctrica y electrónica, la industria del vidrio, etc.
“Contribuye de manera significativa a la generación de divisas, con una derrama económica de más de 100 mil millones de pesos anualmente, tan sólo por los materiales que maneja, sin considerar a todos los proveedores de bienes y servicios que proveen algo a este sector”.
Resulta que, en la Reforma Fiscal que entró en vigor este año, se propuso entre otras medidas que para hacer deducible el costo de adquisición de las empresas del reciclaje, se obligaba a las empresas ya sea físicas o morales, que adquirieran de los recolectores sus productos a lo largo de los diferentes niveles de la pirámide de la recolección a verificar la existencia física y en su caso dar de alta en Hacienda a quien le compran los productos, desde el pepenador y hasta la persona o empresa que les está entregando los productos.
“El embrollo que significó esto es que con un sólo proveedor que la autoridad no localice en la cadena de proveeduría hacia abajo. Todo el costo de ventas de la empresa se hace no deducible y por lo tanto la autoridad lo convierte en un crédito fiscal, que, actualizado con multas y recargos convierte a los empresarios en verdaderos delincuentes fiscales con deudas que dan risa, fuera de toda proporción totalmente impagables”.
“Y es que la autoridad desconoce la causa raíz de este proceso, la recolección de todo tipo de desechos que la humanidad genera. Así como el importantísimo papel que para la limpieza y conservación del medio ambiente desempeñan la cadena humana de recolectores que diariamente con su trabajo de limpieza y recolección de los miles de municipios, ciudades, estados, industrias, etc. recolectan, acopian, clasifican, limpian, procesan y preparan nuevamente para convertirlos en materias primas para ser reciclados por la Industria Terminal y convertir estos desechos nuevamente en productos útiles para ser consumidos por la sociedad, y ésta a su vez después de adquirirlos y utilizarlos, volverlos a desechar; convirtiendo así de esta manera la recolección y el reciclaje en un círculo virtuoso de gran valor para la sociedad en su conjunto”, expresó Martínez.
“Todos los productos terminados que usted y yo consumimos a lo largo de la cadena de manufactura, distribución, y comercialización hasta la venta al consumidor final. Todos los productos sin excepción, van causando impuestos, desde una botella conteniendo agua, pasando por todo tipo de empaque de cartón y embalaje, así como los metales utilizados para fabricar todo tipo de componentes electrónicos, las resinas y químicos que sirven para fabricar cualquier cantidad de productos de plástico”.
“El acero que se utiliza para la construcción, la industria automotriz o la industria en general, la tela que se convierte en ropa, los contenedores de vidrio para todo tipo de industria, los teléfonos celulares, las pilas, los acumuladores para autos, las llantas, las computadoras, el cebo el hueso y le podría enumerar miles de productos que se le vengan a la mente”.
Destacó que todos estos productos ya pagaron impuestos.
“¿En donde esta pues el rol de las autoridades para promover e incentivar esta actividad en lugar de imponer una serie de regulaciones administrativas y gravámenes fiscales para una actividad de limpieza y recolección de materiales y productos que la sociedad ha desechado?”, cuestionó.
Reiteró que estos productos ya han pagado cualquier cantidad de impuestos a lo largo de la cadena de distribución hasta llegar al consumidor final, el que una vez que los consume y utiliza, los desecha. Y es ahí en donde inicia nuevamente el primer eslabón de la cadena de reciclaje la recolección por millones de personas, el acopio, la clasificación y selección, preparación y venta nuevamente como materia prima de todo tipo de desperdicios.
“Sería conveniente que los diferentes órganos de gobierno que tienen injerencia en este tema encabezadas por la SEMARNAT, SHCP, SE, revisaran como pueden apoyar e incentivar esta actividad. Toda vez que estas “Facilidades Administrativas” han sido un fracaso.
Denunció que el propio Servicio de Administración Tributaria (SAT) declaró la inexistencia de la información sobre los avances del esquema de facilidades fiscales y administrativas anunciadas por el organismo el pasado 12 de febrero en conferencia de prensa.
“Es de sabios rectificar como reza el refrán popular, y entender la dinámica de la recolección, sus actores los grupos más vulnerables en la base de la pirámide, su labor social, su rol en la contención social, reconocerla como una actividad primaria de la economía, exentarla de impuestos como el resto de las actividades primarias, su impacto en la sociedad y lo más importante, que en su origen todos los productos susceptibles de ser reciclados ya pagaron los impuestos correspondientes en las diferentes etapas de distribución y venta hasta llegar al consumidor final”.
Basta ver lo desvencijado de los transportes que se utilizan en este sector, las precarias instalaciones, la ausencia de tecnología para hacer su trabajo, lo bajo de los salarios, la ausencia de prestaciones de seguridad social para los trabajadores, la insalubridad con la que se trabaja, el enorme grado de informalidad.
Para comprender que este sector lo que necesita son Políticas Publicas con inclusión social, que apoyen, promuevan, estimulen, fortalezcan, tecnifiquen, profesionalicen y dignifiquen esta actividad.
Por lo que las secretarías de estado que mencioné tienen una gran oportunidad de apoyar y revitalizar a este gran sector saldando así la deuda social que se tiene con él.