Reflejan indicadores estancamiento de actividad económica.- CEESP
7 de marzo de 2022.- El Ccentro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, consideró en su Análisis Económico Ejecutivo que los indicadores reflejan en su mayoría el estancamiento de la actividad económica.
La inflación ha causado una tendencia declinante de los salarios en términos reales. Los especialistas pronostican un crecimiento de 2.0% en promedio para este año.
Paradójicamente los resultados de las empresas grandes que cotizan en la bolsa de valores han sido positivos. Pero las expectativas no son alentadoras y menos aún sin claridad en los objetivos oficiales.
Se necesita la cooperación de todos los agentes económicos para estimular un mayor dinamismo de la economía mexicana.
Los primeros resultados para 2022 sobre la evolución de los indicadores económicos reflejan en su mayoría el estancamiento de la actividad económica tras el rebote natural después de la fuerte contracción del 2020.
El INEGI reportó que durante todo 2021 el PIB creció 5.0% (4.8% con cifras originales, no ajustadas por estacionalidad). Esta evolución fue decepcionante al ser menor al de la mayoría de los pronósticos e insuficiente para recuperar lo perdido durante la pandemia. Con este resultado el nivel real del PIB apenas recuperó el nivel que tenía en 2016 y en términos per-cápita es menor en 3.7%.
Asimismo, el instituto informó que en diciembre el indicador global de la actividad económica (IGAE) registró un avance mensual de 0.8%, lo que en principio perecería una buena noticia al ser su mejor resultado en los últimos nueve meses.
Sin embargo, con base en la estimación (nowcast) del indicador oportuno de la actividad económica (IOAE), para enero se anticipa una caída de 0.4% respecto a diciembre y un incremento de 0.7% respecto a enero de 2021, con lo que se mantendría su tendencia descendente.
Por el lado del mercado laboral, aun cuando de manera no oficial se enunció que el empleo medido por la afiliación al IMSS tuvo un aumento importante en febrero, los indicadores más generales no marcan una tendencia positiva convincente al comenzar el año.
En enero la población ocupada sumó 55.5 millones de personas. La cifra supera en 3.7 millones la del año pasado, pero se perdieron 1.4 millones de empleos durante el mes. El total de la población ocupada volvió a ubicarse por debajo de su nivel prepandemia en 200 mil ocupados.
Llama la atención el comportamiento atípico de la población en condiciones críticas de ocupación reportada en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que refleja en buena medida la precarización del mercado laboral.
En enero pasado el empleo en dichas condiciones aumentó significativamente, en 3.5 millones de personas respecto a diciembre y en 4.4 millones respecto al mismo mes del año pasado. Así, el total de ocupados en estas condiciones se elevó a 17.3 millones de personas, o 31.2% de la población ocupada, su porcentaje históricamente más alto.
La precarización del empleo también se muestra en la población ocupada por nivel de ingreso. En enero de 2022 la población que percibe hasta un salario mínimo (SM) se incrementó en 5.9 millones de personas -el aumento del total de la ocupación fue de 3.7 millones, por lo que el número de aquellos con más de un SM se redujo-.
Así, en el último año el segmento con ingresos de hasta un SM pasó de 25.4% a 34.3% de la población ocupada total.
El que cada vez haya más ocupados en este segmento se debe en parte a los fuertes aumentos del SM de los últimos años. No obstante, preocupa que casi tres cuartas partes de los ocupados en el segmento con ingresos de hasta un SM, reportan un ingreso inferior a este.
Por su parte, el total de ocupados con ingresos mayores a un salario mínimo disminuyó en 3 millones de personas.
Estas cifras se refieren al total de personas ocupadas en la ENOE, pero si se considera únicamente al segmento de trabajadores subordinados y remunerados los resultados son similares. Los ocupados que perciben hasta un SM aumentaron en 4.7 millones y aquellos con percepciones mayores a un SM disminuyeron 2.7 millones.
El comercio exterior también tuvo un menor dinamismo al inicio del año. Con base en cifras desestacionalizadas, en enero el valor de las exportaciones disminuyó 5.3% respecto al mes previo, su segunda baja consecutiva. Este resultado obedeció principalmente a la caída en las exportaciones de manufacturas (-5.7%) dentro de las que destacan las automotrices (-9.9%).
El efecto positivo del precio del crudo se vio más que compensado por la menor plataforma de exportación y el resultado fue una ligera reducción mensual (-0.8%) de las ventas petroleras al exterior.
El valor de las importaciones también se redujo en enero (-3.4%), destacando la caída de la adquisición de bienes intermedios (-4.4%) y una ligera reducción (-0.4%) de las de bienes de capital. Ambas reflejan la fragilidad de la inversión.
Adicionalmente, el estancamiento de la economía está acompañado de inflación que se mantiene arriba del 7% anual. Preocupa la persistencia de la inflación subyacente, que alcanzó 6.52% en la primera quincena de febrero y fue la más alta desde la primera quincena de julio de 2001.
La inflación observada puede elevar las expectativas del público sobre la misma en el futuro, lo que ya se advierte en las previsiones reportadas en las encuestas entre especialistas del Banco de México y de Citibanamex.
Además, hasta enero pasado ya van cinco meses consecutivos en los que la inflación anual ha sido mayor que las revisiones salariales contractuales. Ello señala una tendencia declinante de los salarios en términos reales con las consecuencias negativas correspondientes sobre el poder adquisitivo de los hogares, que podrían dañar al consumo en el futuro.
En la más reciente encuesta de expectativas del Banco de México, el pronóstico de crecimiento económico de los especialistas del sector privado arroja un promedio de 2.0% para este año y de 2.1% para el siguiente.
Si ello se cumple, sería hasta 2023 cuando el PIB total recupere su nivel de 2018 y hasta 2028 cuando el nivel per-cápita lo haga, de acuerdo con los pronósticos de la encuesta para años posteriores.
Es de subrayarse la fuerte corrección del pronóstico de crecimiento del Banco de México para este año, de 3.2% a 2.4%.
En esta situación de estancamiento y debilidad de la economía, paradójicamente los resultados de las empresas grandes que cotizan en la bolsa de valores han sido positivos. La mayoría tuvo utilidades en 2020 y 2021 y casi todas las que perdieron en el primer año se recuperaron.
Pero ello no refleja una posición saludable de la economía. Hay señales en el sentido de que la situación de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) ha empeorado -en 2020 y 2021 desaparecieron cerca de 400,000 – y el magro dinamismo de los indicadores (oficiales) del consumo es innegable.
En esta paradoja las diferencias entre las empresas grandes y las pequeñas se ahondan -y las posibilidades de sobrevivencia de éstas se reducen-, y es probable que lo mismo suceda con las diferencias entre los deciles de ingresos más altos y los más bajos.
La verdad es que las expectativas no son alentadoras y menos aún sin claridad en los objetivos oficiales. No hay duda de que en este momento es imperativo coordinar esfuerzos entre el sector privado y el gobierno con el fin de lograr una reactivación de la economía.
Ante la debilidad de la actividad económica en los últimos tres años y el impacto de la pandemia, al país le urge un entorno que pueda resultar en mayor bienestar y menor pobreza. De ahí la necesidad de cooperación de todos los agentes económicos para estimular un mayor dinamismo de la economía mexicana.
México
El INEGI informó que en enero la población ocupada ascendió a 55.5 millones de personas, 3.7 millones más que en igual mes del año pasado. La población desocupada disminuyó en 417 mil personas. A pesar de esto, la población ocupada se mantiene por debajo de su nivel prepandemia. No obstante, algunos resultados resaltan la precariedad del mercado laboral, en especial el de la población ocupada en condiciones críticas, que tan solo en enero aumentó en 3.5 millones de personas, con lo que, respecto al mismo mes del año pasado el aumento fue de 4.4 millones.
En diciembre pasado la inversión fija bruta mejoró su desempeño al reportar un incremento mensual de 1.2%, después de un magro comportamiento en los tres meses previos. Este resultado respondió principalmente al aumento de 2.2% en la inversión en maquinaria y equipo, en especial en la de origen nacional que reportó un avance mensual de 3.6%. La de origen importado tuvo un alza de 2.0%. Por su parte, la inversión en construcción se mantuvo sin cambio, como consecuencia de una disminución de
1.8% en la no residencial y un nulo avance en la residencial. Respecto al mismo mes del año pasado, la inversión fija bruta creció 8.1%. Sin embargo, siguió siendo insuficiente para recuperar su nivel prepandemia.
El indicador mensual de consumo privado en el mercado interno cerro 2021 con su mejor comportamiento en lo últimos nueve meses al registrar un avance mensual de 1.5%, dentro del cual el consumo de bienes importados fue el más dinámico al aumentar 2.2%. El consumo de bienes y servicios nacionales creció 1.5%, dentro del cual el de bienes lo hizo en 1.7% y el de servicios 1.4%. Respecto a diciembre del 2020 el consumo privado creció 7.4%.
Estados Unidos
El Census Bureau informó que durante enero el gasto total en construcción aumentó 1.3%, con lo que además de superar el avance de 0.8% del mes previo y ser su mayor avance desde el mismo mes del año pasado, contrasta con el pronóstico del mercado que anticipaba una caída de 0.4%. Por sector, el mejor desempeño lo tuvo la inversión privada que en el mes se incrementó 1.5%, mientras que la del sector público se elevó 0.8%. Por tipo de inversión tanto la canalizada a la construcción residencial como a la no residencial tuvo un incremento mensual de 1.3%. En su comparación anual la inversión total en construcción aumentó 8.4%, dentro de la cual la inversión privada creció 10.9%, mientras que la pública resultó 1.2% menor a la del año pasado.
De acuerdo con los resultados del Departamento del Trabajo, durante febrero los niveles de contratación mejoraron significativamente. Las nóminas no agrícolas aumentaron en 678 mil nuevos puestos de trabajo, que fue su mejor comportamiento en los últimos siete meses. Este resultado, además de superar la creación de empleos de enero, también superó significativamente el pronóstico del mercado que anticipaba la creación de 400 mil empleos. En febrero la nómina del sector privado aumentó en 654 mil personas, muy por arriba del aumento de 390 mil que preveía el mercado. En este entorno, la tasa de desempleo de febrero fue de 3.8 %, una décima de punto porcentual por debajo de la estimada por el mercado y la más baja en los últimos 24 meses.
Reportacero