Reportan contracción trimestral de 0.12% en Índice Global de Productividad Laboral de la Economía
10 de junio de 2026.- El INEGI publicó las cifras acerca de los indicadores de productividad laboral y del costo de mano de obra del primer trimestre de 2026, los cuales permiten evaluar la eficiencia de la contribución del factor trabajo al proceso productivo.
Donde se presentan los resultados del Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE) y de sus tres grandes grupos de actividad, así como los Índices de Productividad Laboral (IPL) y del Costo Unitario de la Mano de Obra (ICUMO) por sector de actividad económica.
Estos índices se calculan relacionando el Producto Interno Bruto (PIB) trimestral base 2018 en términos reales del Sistema de Cuentas Nacionales de México (SCNM), con el número de personas ocupados y las horas trabajadas captadas por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). De esta relación resulta el PIB por persona ocupada y el PIB por hora trabajada.
Productividad laboral con base en horas trabajadas
De acuerdo con las cifras desestacionalizadas, en el primer trimestre de 2026, el IGPLE con base en las horas trabajadas registró una contracción trimestral de 0.12%.
Por grandes grupos de actividad económica, la productividad laboral medida a través del IGPL mostró un comportamiento heterogéneo frente al trimestre anterior: las actividades primarias avanzaron 0.59%, las actividades terciarias mostraron una ligera disminución de 0.05%, mientras que las actividades secundarias registraron una caída de 0.29% respecto al cuarto trimestre de 2025.
En su comparación anual, el IGPLE con base en horas trabajadas logró un crecimiento de 0.11% en comparación con el primer trimestre de 2025. Al interior de los grupos de actividad a tasa anual, se observó un desempeño mixto, donde el IGPL de las actividades primarias creció 0.96% y el de las actividades terciarias aumentó 0.66%, mientras que las actividades secundarias registraron una contracción anual de 1.22%.
Sin embargo, al analizar los niveles de los índices respecto al año base 2018, se hace evidente un rezago estructural en la eficiencia laboral del país. El índice de la economía global se ubicó en apenas 96.4 puntos, lo que significa que la productividad general es 3.6% menor en comparación con los niveles promedio del 2018.
Esta debilidad está fuertemente marcada por las actividades terciarias, cuyo índice se situó en 93.8 puntos, acumulando una pérdida de eficiencia del 6.2% frente a 2018. Por su parte, la productividad en las actividades secundarias se colocó en 96.2 puntos, lo que representa un rezago de 3.8% respecto al año base. En contraste, las actividades primarias destacan como el único motor con un crecimiento sostenido, alcanzando un nivel de 121.0 puntos, lo que representa un incremento en la productividad del 21.0% respecto al año de referencia.
Lo anterior implica directamente que el PIB real generado por cada hora trabajada en el país se encuentra por debajo de la capacidad registrada hace ocho años, evidenciando que la economía global necesita destinar más tiempo de labor para alcanzar los mismos niveles de producción que en el año base debido a la pérdida de eficiencia en los sectores secundario y terciario.
Productividad laboral con base en el personal ocupado
De acuerdo con cifras desestacionalizadas, en el primer trimestre de 2026, el Índice General de productividad laboral calculada con base en el personal ocupado registró una contracción de 1.08% con respecto al trimestre anterior.
Al interior, las actividades primarias cayeron 1.23%, las actividades secundarias presentaron un descenso de 1.19% y las actividades terciarias mostraron un retroceso de 0.83% con respecto al trimestre anterior.
En su comparación anual, el Índice General de productividad laboral por personal ocupado presentó una disminución de 0.58% respecto al primer trimestre de 2025.
Al interior, las actividades secundarias sufrieron la mayor contracción anual al caer 1.61% y las actividades terciarias mostraron una baja de 0.03% respecto al mismo periodo del año anterior. En contraste, las actividades primarias lograron un avance anual de 0.57% respecto al primer trimestre de 2025.
Este comportamiento demuestra que el rezago de la productividad va de la mano con la persistencia del empleo informal, el cual se caracteriza por ser menos productivo.
De acuerdo con la Medición de la Economía Informal (MEI) del INEGI, en 2024 la contribución de la economía informal al PIB nacional fue de 25.38%, a pesar de que en ese mismo periodo concentraba una tasa de 54.27% de la población ocupada total. Esta disparidad confirma la baja eficiencia que aporta este sector a la economía global.
Al cierre del primer trimestre de 2026, los altos niveles de informalidad laboral siguen relacionados con el deterioro anual de la productividad. En el indicador general, la productividad disminuyó 0.58% respecto al año anterior, mientras que la tasa de informalidad general se ubicó en 54.78% frente al 54.31% del primer trimestre de 2025.
En las actividades secundarias, donde la productividad cayó 1.61% anual, la tasa de informalidad laboral subió a 49.92% frente al 48.70% del mismo periodo de comparación. Por su parte, en las actividades terciarias la productividad reportó una baja anual de 0.03%, lo cual coincidió con una tasa de informalidad que se mantuvo elevada en 51.63% frente al 51.17% registrado en el primer trimestre del año pasado.
Estos datos confirman que la baja productividad está asociada a los altos niveles de informalidad, reflejando que la expansión de este sector sigue siendo el principal freno para el crecimiento económico del país.
Índice de productividad y del costo unitario de la mano de obra por sector
Para evaluar el comportamiento de los sectores económicos específicos, es necesario precisar que los siguientes indicadores se construyen a partir de encuestas directas a establecimientos formalmente constituidos.
A diferencia de los índices globales analizados previamente, que abarcan a toda la fuerza laboral e incluyen el peso de la informalidad, estos datos reflejan exclusivamente la dinámica de las empresas registradas en los Censos Económicos del INEGI.
Esta distinción en las fuentes de información explica por qué las unidades formales muestran avances frente al estancamiento de los indicadores generales de la economía.
Bajo este enfoque y de acuerdo con cifras desestacionalizadas, durante el primer trimestre de 2026 la productividad laboral en los sectores basados en establecimientos mostró un avance mayoritariamente positivo con respecto al trimestre anterior.
El sector del comercio al por mayor lideró el crecimiento con un incremento de 1.49%, seguido por las empresas constructoras con un avance de 0.94% y el comercio al por menor con un aumento de 0.36%.
En contraste, las industrias manufactureras registraron una ligera caída de 0.09% y los servicios privados no financieros reportaron un retroceso de 0.30% con respecto al trimestre anterior.
En su comparación anual, la productividad laboral formal consolidó un crecimiento generalizado en todos los sectores específicos respecto al primer trimestre de 2025.
El comercio al por mayor encabezó las expansiones con un aumento de 4.59%, seguido por las industrias manufactureras con un avance de 3.25% y el comercio al por menor con un crecimiento de 2.70%.
Asimismo, la productividad en las empresas constructoras se incrementó 2.45%, mientras que los servicios privados no financieros mostraron un avance marginal de 0.14% respecto al mismo periodo del año anterior.
Por su parte, el Índice del Costo Unitario de la Mano de Obra (ICUMO) permite evaluar la competitividad de los costos laborales en las empresas al relacionar las remuneraciones pagadas con la productividad alcanzada.
Cuando este indicador registra un incremento, significa que el costo de los sueldos y prestaciones creció a un ritmo mayor que la eficiencia en la producción, lo que puede presionar los márgenes de ganancia de los establecimientos o generar presiones inflacionarias internas.
De acuerdo con cifras desestacionalizadas, durante el primer trimestre de 2026 el costo unitario de la mano de obra mostró incrementos en la mayoría de los sectores con respecto al trimestre anterior.
El comercio al por menor registró el mayor avance con un aumento de 2.23%, seguido por las empresas constructoras con un incremento de 1.60%, los servicios privados no financieros con 0.49% y las industrias manufactureras con una variación de 0.12%.
En contraste, el comercio al por mayor fue el único sector que reportó un descenso, registrando una contracción de 1.35% con respecto al trimestre anterior.
En su comparación anual, el comportamiento de los costos unitarios laborales fue heterogéneo respecto al primer trimestre de 2025. Los mayores incrementos se concentraron en el comercio al por menor, que avanzó 3.84%, y en los servicios privados no financieros, con un alza de 3.27% respecto al año anterior.
Por el contrario, se registraron contracciones anuales en el comercio al por mayor con una caída de 4.80%, en las industrias manufactureras con un descenso de 1.04%, y en las empresas constructoras con una disminución de 0.95% respecto al mismo periodo del año anterior.
En conclusión, los datos del primer trimestre de 2026 revelan un panorama de debilidad estructural en la eficiencia laboral de México. A nivel general, tanto la productividad por hora trabajada como la medida por persona ocupada se mantienen en terreno negativo.
Este estancamiento general responde al elevado peso del empleo informal, el cual absorbe a más de la mitad de la fuerza de trabajo bajo condiciones de baja eficiencia y limita el potencial de generación de valor en el país.
El riesgo para el resto de 2026 es que la combinación de una menor productividad sectorial y el incremento en los costos unitarios de la mano de obra, especialmente en el comercio al por menor y los servicios, comience a presionar los márgenes de operación de las empresas.
Ante costos laborales al alza y sin un repunte claro en la inversión, existe la probabilidad de que el sector formal opte por disminuir o parar la contratación de personal, lo que desplazaría a más trabajadores hacia el empleo informal y consolidaría a este sector como el principal freno para el crecimiento económico de México.
Reportacero