Restricciones de energía refuerzan inversión en infraestructura para IA, señala Wells Fargo
Las limitaciones en el suministro de energía están convirtiéndose en uno de los principales obstáculos para la expansión de la inteligencia artificial, una situación que, de acuerdo con el Wells Fargo Investment Institute, podría prolongar el ciclo de inversión en infraestructura tecnológica.
La institución financiera considera que el debate sobre el gasto en inteligencia artificial está cambiando. El principal desafío ya no sería determinar si existe demanda por estas tecnologías, sino desarrollar suficiente capacidad de cómputo e infraestructura para atenderla con niveles de rentabilidad sostenibles.
Wells Fargo señala que la reducción en los costos de los modelos de IA y el aumento de la competencia han generado preocupaciones sobre una posible presión en los márgenes de la industria. Sin embargo, su análisis plantea que una inferencia más barata podría impulsar una mayor adopción de estas herramientas y, con ello, compensar la reducción en los precios por unidad de uso.
La inferencia, que corresponde al proceso mediante el cual los modelos generan respuestas a partir de las solicitudes de los usuarios, está adquiriendo mayor relevancia frente a la etapa de entrenamiento de los modelos.
Cada consulta, así como los flujos de trabajo basados en agentes de IA, requiere capacidad de cómputo. Estos procesos pueden incluir múltiples llamadas a modelos, validaciones y utilización de herramientas, por lo que un mayor volumen de usuarios podría mantener elevada la demanda de infraestructura incluso ante menores costos por consulta.
Este escenario mantiene la presión sobre distintos segmentos de la cadena tecnológica, incluidos procesadores, redes, servicios de computación en la nube, centros de datos y suministro eléctrico.
Para Wells Fargo, la disponibilidad de energía se ha convertido en una de las restricciones más importantes para el crecimiento del ecosistema de IA. La institución sostiene que esta limitación refuerza la necesidad de continuar invirtiendo en infraestructura física para ampliar la capacidad disponible.
El banco ya ha señalado que el crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una fuerte expansión de la demanda eléctrica y nuevas inversiones en sectores como servicios públicos, energía e infraestructura.
Al mismo tiempo, Wells Fargo identifica una posible evolución en la distribución del valor económico generado por la IA. La firma considera que una mayor parte de los beneficios podría trasladarse hacia plataformas de software que controlen datos propietarios y flujos de trabajo críticos para las empresas.
Estas plataformas también podrían asumir funciones de gobernanza, seguridad y coordinación de diferentes modelos de inteligencia artificial, colocándose más cerca de los usuarios y de los datos utilizados en las operaciones empresariales.
El análisis se produce en un contexto de fuertes inversiones de los grandes proveedores tecnológicos. Wells Fargo estima que la capacidad de cómputo de los principales hyperscalers podría duplicarse entre 2025 y 2027, mientras que la escasez de chips, energía y capacidad para centros de datos continúa siendo una limitante para la expansión de la IA.
De esta manera, el crecimiento de la demanda de inferencia podría mantener el gasto en infraestructura tecnológica durante los próximos años, mientras que la disponibilidad de energía y el desarrollo de plataformas de software se perfilan como factores determinantes para la siguiente etapa de expansión de la inteligencia artificial.