Revertir efectos privatizadores de Peña, vía de Pemex
Un centro de procesamiento de petróleo y gas en el sur del Golfo de México es visto por la administración de Petróleos Mexicanos (Pemex) como un emblema del cambio que vive la empresa para revertir los efectos privatizadores de la reforma energética de 2013.
Algo similar ocurre a unos kilómetros. En Huimanguillo y Comalcalco, hacia el norte y occidente de esta capital, respectivamente, trabajadores de Pemex avanzan en el desarrollo de dos campos petroleros terrestres con un potencial conjunto de mil 100 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.
Hay un común denominador en ambos casos: el regreso a la utilización de equipos propios para mantener la operación, ya sea del centro de proceso en la zona marina o de la perforación de los campos terrestres.
En Pemex se venía terciarizando todo, privatizando todo, explica Octavio Romero, director de la empresa petrolera. “Incluso se empezaron a vender los equipos de perforación a compañías que les daban una chaineada, como decimos en Tabasco, y luego nos los rentaban”, abunda, mientras recorre los campos petroleros.