Rusia y China usan la diplomacia de las vacunas para ganar influencia
4 Feb 2021.- La publicación de los resultados alentadores de la vacuna Sputnik V en la prestigiosa revista The Lancet significa la culminación de un éxito científico para Rusia y para su presidente, Vladimir Putin.
‘Es una publicación muy importante que es muy convincente sobre la fiabilidad y la eficacia de la vacuna rusa’, advirtió este miércoles el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
El estudio, validado por expertos independientes, estableció la eficacia de la vacuna rusa en un 91.6% frente a las formas sintomáticas de COVID-19.
Para el Kremlin, la vacuna demuestra la excelencia de una Rusia despreciada y sancionada por Occidente. Putin califica a la Sputnik V como la ‘mejor vacuna del mundo’.
La elección del nombre es altamente simbólico. Es un homenaje al primer satélite del mundo, lanzado por la Unión Soviética en 1957, y recuerda una proeza científica y una dura derrota para el archienemigo Estados Unidos.
“No es coincidencia, porque busca poner en el centro de la situación sanitaria a Rusia como uno de los actores de la solución”, dijo Brenda Estefan, analista en temas internacionales, a Expansión.
Se trata también del regreso de la investigación rusa a la élite científica mundial.
Este sector había resultado muy afectado por las crisis y la corrupción desde la caída de la URSS. Al igual que China, Rusia ha demostrado su voluntad de distribuir su vacuna en el mundo.
Actualmente, la vacuna ya ha sido aprobada por quince países, desde países ex soviéticos, como Bielorrusia, pasando por aliados como Venezuela y Nicaragua, hasta países como Argentina y México, que suelen estar en el círculo de influencia de Estados Unidos.
Más que exportar, Rusia desea cerrar acuerdos de cooperación para que otros países produzcan su vacuna que, por ahora, se fabrica en países lugares como Brasil, India, Corea del Sur y Kazajistán. Incluso la Unión Europea, que ha tenido problemas con el abasto de las vacunas de Pfizer, AstraZeneca y Moderna, está pensando en comprar las vacunas desarrolladas por China y Rusia, aunque con condiciones.
‘Si los productores rusos y chinos abren sus expedientes, muestran transparencia, todos sus datos (…), entonces podrían tener una autorización condicional de comercialización como los demás’, declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, según fuentes parlamentarias.
Y es que mientras Estados Unidos, la Unión Europa y Reino Unido, las potencias más influyentes de Occidente, han luchado por asegurar el mayor número de dosis para sus propias poblaciones, China y Rusia han aprovechado esto para hacer diplomacia con sus vacunas y ganar nuevos aliados.
“El mensaje que han enviado Moscú y Beijing es que ‘las vacunas de Occidente de están enfocado a los países ricos, el mundo es muy grande, nosotros estamos ofreciendo vacunas para los países que no tiene esas posiblidades’”, comentó Estefan, quien es maestra en Destión de Desarrollo Internacional por la London School of Economics.