Colaborador Invitado

Ruta de descarbonización para la industria del acero en América Latina

Por Francisco Leal*

El progreso resultante de la aplicación de innovaciones tecnológicas ha permitido horizontes más sustentables para el futuro de la industria y la sociedad. Para que esta transformación se materialice, sin embargo, se deben hacer esfuerzos en todas las regiones. No es casualidad que la Agencia Internacional de Energía (AIE), que ha estado trabajando durante más de 40 años para ayudar a la industria a definir un futuro energético seguro y ha abierto sus puertas a los principales países emergentes en 2015. Aunque no haya un país miembro latinoamericano, Brasil está en la categoría de asociado, y la agencia considera también a México y Chile como tales.

Para expandir su impacto global, la agencia ha preparado bancos de información con las mejores tecnologías ya implementadas y en desarrollo, los llamados roadmaps tecnológicos, para que los diversos sectores industriales puedan utilizarlas como referencia para su descarbonización. La descarbonización es el proceso de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) por la cantidad de energía generada y/o por tonelada del producto producido. En los sectores industriales, tiene como objetivo reducir las emisiones de dióxido de carbono durante el proceso de producción de energía y productos.

Los roadmaps tienen una guía basada en proyecciones y análisis de datos actuales, ofreciendo a las compañías opciones tecnológicas. Además, pueden ayudar con los temas jurídicos con respecto a la creación de políticas públicas necesarias para lograr el objetivo final de producir con reducciones significativas de CO₂. Para el caso del acero, por ejemplo, dado que es una industria que requiere mucha energía y emite una cantidad significativa de CO₂, se investigan las tecnologías necesarias para que se pueda lograr un proceso productivo con menor impacto. Según la AIE y worldsteel, el sector del acero es responsable del 7 al 9% de las emisiones totales de CO₂ actualmente en el mundo.

En América Latina, aunque ningún país es miembro de AIE, la región ha hecho mucho para apoyar la descarbonización, como veremos a continuación. Parte de estos esfuerzos involucra plantas con ISO 50.001, un estándar que certifica a las compañías que desarrollan una política para un uso más eficiente de la energía. Según investigación realizada por Alacero, hay 5 plantas certificadas en la región: 2 en Chile (CAP Acero y Cap-Planta Magnetita) y 3 en Brasil (Vallourec, Villares Metals y Ternium). Por otro lado, la certificación LEED también colabora a estos esfuerzos de sustentabilidad, y tenemos la planta de Tenaris TAMSA en México que fue la única que obtuvo esta certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), emitida por el Green Building Council, como un reconocimiento a su eficiencia y cuidado ambiental, tanto de sus procesos como de sus edificios.

Otro ejemplo de cómo la industria ha estado mejorando con los avances en la reducción de emisiones lo tenemos en Argentina e implica la inyección de gas natural en el alto horno como agente reductor, que genera menos CO₂ que si fuera usado carbón puramente mineral, conocido popularmente como coque, en la planta de Ternium. Y en México, las plantas de Puebla y Guerrero también de Ternium capturan parte del CO2 generado y se vende a la industria de bebidas gasificadas que es un ejemplo de economía circular aplicada, proceso conocido como CCU (carbon capture and use).

Todos los esfuerzos de eficiencia energética enfocada para la reducción de emisiones también ayudan a reducir costos. En Brasil, Ternium ha estado utilizando biogás del relleno sanitario Seropédica como fuente de energía para la planta de Río de Janeiro. Gerdau y ArcelorMittal reutilizan los gases de alto horno y usan carbón vegetal de bosques plantados con protocolos sustentables como fuente de energía renovable. Además, alrededor del 73% de la producción de Gerdau está hecha de chatarra, lo que reduce la demanda de recursos naturales resultando en un menor consumo de energía y en una reducción en la emisión de gases de efecto invernadero, ya que reciclar una tonelada de chatarra de acero ahorra 1,5 toneladas de emisiones de CO2, 740 kg de coque y 120 kg de piedra caliza de acuerdo con worldsteel.

ArcelorMittal también tiene turbinas superiores instaladas en altos hornos para generar energía adicional al mismo tiempo que controla la presión de la parte superior del alto horno, este tipo de turbina genera energía eléctrica a través de la activación del gas generado en el proceso. Además del costo de combustible, que es cero debido a su autonomía en la generación de electricidad, la turbina superior no emite gases de efecto invernadero como el CO₂.

Con todas estas tecnologías disponibles, la neutralidad climática no es algo distante para la industria pesada, y con diferentes caminos posibles. Para contribuir a la revisión de la hoja de ruta de AIE, Alacero está constantemente estudiando datos tecnológicos de las siderúrgicas latinoamericanas. Uno de los mejores ejemplos que inspiran nuestro trabajo en este respecto, pensando en un futuro posterior al COVID-19, es la trayectoria de Europa hacia una producción sustentable. Con una estrategia para recuperar la economía de una manera más eficiente, limpia y sustentable, llamada Europa Green Deal, la región analiza el uso de barreras comerciales en la fijación de precios del carbono.

Este enfoque sin duda tendrá un impacto en el mercado, ya que incluye la imposición tarifas hacia productos siderúrgicos de regiones que emiten más CO₂ que otros. Nuestra visión es que podamos elevar la región a otro nivel a través de un Acuerdo Verde de América Latina en la búsqueda de un mundo más sustentable.

*Francisco Leal es Director General de Alacero

 

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