Salario mínimo ¿preocupación real o mero proselitismo?
Por Julio Cedeño*
“Nadie ofrece tanto como el que no piensa cumplir”
Francisco de Quevedo
Después de la conclusión del proceso legislativo para la aprobación de las leyes reglamentarias de la reforma energética, de unos días a la fecha un nuevo tema se ha apoderado de la agenda política del país. La discusión sobre un aumento en los salarios mínimos es el contenido que domina los discursos y declaraciones de los políticos nacionales.
El problema existe y es real, por tanto, la discusión resulta más que pertinente. Los salarios mínimos en este país son paupérrimos y únicamente promueven una mayor, y ya de por sí exacerbada, desigualdad social. Diversos estudios señalan que en los últimos 30 años el poder adquisitivo de los salarios mínimos ha disminuido entre 60% y 70%. Por lo tanto, por muchas reformas que se aprueben y por mucho que pueda llegar a crecer el país en términos macroeconómicos, todo seguirá igual mientras el dinero no llegue a quienes más lo necesitan y la repartición sea más justa.
Después de largos meses donde la agenda fue dominada principalmente por las reformas, con la culminación de estas llegó el momento de imponer un nuevo tema, de ganar menciones en los medios y posicionarse con un argumento que interese a la ciudadanía y que esta logre entender, pero sobre todo, sentir suyo. Al contrario de lo sucedido con las reformas, donde una mayoría importante, si bien tenía una opinión no lograba identificar el beneficio directo, el salario mínimo es un asunto que permite identificar inmediatamente un efecto positivo.
Ahora bien, dos políticos han sido los principales promotores de la discusión, Gustavo Madero y Miguel Mancera, ambos con gran influencia y poder de convocatoria, ninguno de los dos improvisados en la política (aunque por momentos Mancera pueda parecerlo). Al ver los nombres no queda más que preguntarse ¿Cuántos años lleva Madero en la élite de la política en este país? ¿Cuántos meses lleva Mancera al frente del Gobierno del D.F? ¿Por qué justo ahora salen a defender este tema?
La respuesta es muy simple, porque el próximo año hay elecciones y con ellas es mucho lo que está en juego para ambos personajes. Los dos necesitan, a través de los espacios de poder que se disputan en la arena electoral, consolidar los proyectos políticos que darán satisfacción a sus ambiciones personales. De ahí que promuevan y defiendan una discusión que a la vista de todos no es sólo necesaria sino urgente.
No resulta atrevido asegurar que, más allá del resultado, durante las campañas del próximo año este tema será uno de los estandartes de la lucha electoral. Con los partidos tratando de adjudicarse la primicia de haber sacado a la luz pública la discusión, y los candidatos prometiendo defender el tema en caso de ser electos.
Tampoco es atrevido pronosticar el resultado, es un hecho que habrá un aumento al salario mínimo, pero nada que logre cambiar las condiciones reales de los más necesitados del país. La iniciativa privada nacional tiene la percepción que este gobierno ya le ha pegado suficiente, especialmente con la reforma hacendaria. Los empresarios estaban acostumbrados a otro tipo de relación con los gobiernos panistas, donde no sólo eran escuchados sino tomados en cuenta, algo que en la actual administración se ha modificado radicalmente. Si bien se guardan las formas, es evidente que las relaciones entre IP y Gobierno no son las mejores. De ahí que se ve sumamente complicado que el aumento al salario mínimo se de en una proporción que cause mayores molestias a la clase empresarial.
Twitter: @J_Cedeno
Julio Cedeño es Director General de ALG Consultores, especialista en análisis legislativo y diseño de estrategias para el cabildeo de temas referentes a siderurgia, energía y aeronáutica.