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“Si no corremos ya, el tsunami chino nos va a arrasar”, advierte Exembajador Jorge Guajardo

Por César Sánchez

Cartagena, Colombia — En un momento en que América Latina busca redefinir su política comercial frente al avance de las importaciones chinas, el exembajador de México en China, Jorge Guajardo, hizo un llamado urgente a “blindar la producción regional” mediante aranceles estratégicos y una nueva política industrial coordinada.

“A lo que ya hacemos, pongámosle un arancel prohibitivo. A lo que no hacemos, estimulemos su producción”, afirmó Guajardo durante una entrevista posterior a su intervención en el Alacero Summit 2025, donde alertó sobre el impacto de la sobrecapacidad manufacturera china en las industrias del continente.

Guajardo argumentó que la región enfrenta un riesgo de desindustrialización acelerada, producto de lo que describió como una “estrategia deliberada” de Pekín para inundar el mercado global con precios artificialmente bajos. “Los precios bajos chinos son artificiales. Son tan artificiales que nos van a quebrar a todos”, advirtió.

“Los aranceles deben ser inflacionarios, y está bien que lo sean”, comentó ante los periodistas Latinoamericanos.

A contracorriente de la ortodoxia económica, Guajardo defendió el carácter inflacionario de los aranceles. “Por definición, el arancel es inflacionario, pero no a la mala. Se trata de devolver los precios a su valor real de mercado”, dijo. En su visión, el bajo costo de los productos chinos no refleja eficiencia, sino subsidios estatales y dumping sistemático: “China baja precios agresivamente para sacar del mercado a la competencia. Así crea dependencia”.

México, Brasil y Argentina: entre el libre comercio y la urgencia industrial

Consultado sobre la reciente postergación de las medidas arancelarias mexicanas contra productos chinos, Guajardo sugirió que la demora podría deberse a una revisión técnica: “Seguramente hubo aranceles a productos que no hacemos y omisiones en los que sí producimos”. Aun así, consideró que los aranceles propuestos —del 15% al 50%— “son insuficientes”.

“Un vehículo chino que se vende a 16,000 dólares en 2025 ya bajó 25% desde 2023. Si además el yuan se deprecia, superan cualquier arancel en un segundo”, explicó.

El exembajador también cuestionó los límites impuestos por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

“Solo el 3% de las exportaciones mexicanas se rigen por la OMC. ¿Por qué arriesgar el 100% de nuestra industria por mantenernos dentro de esos márgenes?”, dijo.

Sobre la dependencia latinoamericana de las exportaciones de materias primas hacia China —desde la soja argentina hasta el litio del altiplano—, Guajardo fue tajante:

“Ese modelo de colonia que ya vivimos y no nos gustó, está de regreso. Cambiar materia prima por productos manufacturados es repetir el siglo XIX.”

A su juicio, países como Argentina enfrentan un espejismo: “China compra soja o maíz cuando le conviene. El día que se reconcilia con Estados Unidos, vuelve a comprar allá. No hay lealtad comercial, hay conveniencia geopolítica”.

Una oportunidad para integrarse con Estados Unidos

Guajardo planteó que América Latina, y particularmente México, podrían beneficiarse del proceso de deslocalización manufacturera estadounidense si logran demostrar que no son “puentes de trasiego” de productos chinos.

“Estados Unidos tiene urgencia por sacar su manufactura de China, y no puede hacerlo solo. Si México y la región muestran ser aliados confiables, hay una oportunidad enorme.”

El diplomático también criticó el supuesto auge de la inversión china en infraestructura latinoamericana:

“Cuando China presta dinero para construir un tren con ingenieros y materiales suyos, eso no es inversión, es un crédito. Una inversión asume riesgo; un préstamo no.”

Guajardo cerró con una advertencia:

“Nuestros gobiernos están pensando en la China de 2019, pero la de 2025 ya no tiene mercado interno. Todo lo que antes absorbía ahora lo está exportando. Esto es un tsunami, y si no corremos ahora, nos va a arrasar.”

El diplomático celebró que México haya iniciado una revisión de su política comercial bajo el nuevo gobierno, aunque insistió en que “esto debe ir acompañado de una verdadera política industrial”.

“Todos nuestros presidentes llegan pensando que van a hacer entrar en razón a China. Al final se dan cuenta de que era una ilusión. Lo importante es que este gobierno ya lo entendió desde el principio.”

El Alacero Summit 2025, celebrado en Cartagena, reunió a líderes industriales de toda América Latina para discutir los desafíos del acero, la manufactura y el comercio global ante la creciente presión de la sobreproducción china.

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