Colaborador Invitado

El gasto público ante un nuevo sexenio

Por Gabriela Siller

En los últimos tres sexenios se ha incrementado el gasto público en año electoral, mientras que en el primer año de un nuevo gobierno suele registrarse un crecimiento menor e incluso una reducción. A esto se le conoce como la teoría del ciclo político económico electoral, la cual indica que el gobierno incrementa el gasto público en año electoral para influenciar variables macroeconómicas y así alterar la preferencia de los electores para mantenerse en el poder. Mediante un modelo con variables mensuales, se comprobó la teoría descrita con resultados estadísticamente significativos.

Con dicho modelo, se pronostica que en 2018 el gasto público se incrementará a una tasa anual real de 8% para luego reducirse en 25.6% en 2019. Cabe destacar que el incremento en el gasto en el 2018 es solamente en el primer semestre, ya que después de la elección el gasto público tiende a disminuir, al igual que como se pronostica disminuirá durante el 2019. Particularmente, se espera que el gasto corriente se reduzca en una tasa real anual de 17.1% y la inversión física en 60%, respectivamente.

Un aspecto interesante en el comportamiento del gasto corriente y en inversión física es que también se observan incrementos significativos, principalmente en diciembre del primer año de gobierno, donde se espera un incremento del gasto corriente de una tasa real mensual de 43.2% y de 73.8% en el caso del gasto en inversión física. Asimismo, para el caso de la inversión física se esperan incrementos reales mensuales entre el 12% y 26% entre los meses de abril y julio. Dichos aumentos podrían deberse a la necesidad de la nueva administración de cumplir sus promesas de campaña durante el primer año de gobierno mediante el uso del gasto público.

Aunque históricamente se ha cumplido la primera parte de la teoría, la parte relacionada con un efecto sobre la actividad económica ante un ajuste del gasto público no se cumple, ya que la evidencia econométrica señala que ni el PIB, ni el consumo privado ni la formación bruta de capital fijo (tanto privada como pública) son afectadas ante un cambio del gasto público, lo que podría indicar que el gasto público está siendo o fue utilizado de manera ineficiente. Cabe destacar que estadísticamente se observa una desaceleración del crecimiento económico durante el primer año de cada sexenio. Sin embargo, en la historia reciente esto se ha debido por periodos de crisis o desaceleración económica (1995 y 2001) debido a otras variables diferentes al gasto.

La materialización de las estimaciones está sujeta a la política fiscal implementada por el próximo gobierno, la cual está sujeta al proyecto de egresos que la administración federal actual proponga y la próxima legislatura apruebe y a la prudencia con la que ejerza el gasto. Aunque históricamente se ha visto una reducción en el crecimiento del gasto, no se descarta que la nueva administración lo incremente para cumplir sus promesas de campaña.

Esto es una limitante para el modelo planteado, ya que la discrecionalidad con la que se ejerce el gasto implica que la variable se comporte de manera irregular.

Gabriela Siller Pagaza

gsiller@bancobase.com

 

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