Colaborador Invitado

Simón boludo el emisario del pasado

López da otra vuelta de tuerca para buscar la dictadura, pero no sabe geopolítica y vive en otro tiempo.

ACCIONES Y RAZONES/Efraín Klériga/Mayo 11, 2022

El país se hunde en la inseguridad, en la estanflación, la insalubridad, cuando AMLO decide ir a Centroamérica y Cuba a regalar dinero que sacó aquí de recortes y despidos.

El viaje mostró que para el macuspano hay prioridades, que éstas no son ni “primero los pobres” ni su machacado bienestar, sino gobernar a perpetuidad.

El “ajedrecista de la política” que ve el morenaje en sus sueños húmedos, piensa que podrá poner en jaque a Washington y obligarlo a respetar que se erija dictador.

Por eso alinea a México con una dictadura y se confronta contra la democracia que es el principal socio comercial con el que hay 3,169 kilómetros de frontera.

Para hacer que lo vean en el Triángulo del Norte de Centroamericana como la reencarnación del Simón Bolívar, empeña la estabilidad económica, el crecimiento, la recuperación.

Pero empobrecer más a México, aumentar la masa hambrienta, dejar que la violencia escale, es tener una patente de corzo para perseguir a sus enemigos.

Ha ido tejiendo el petate del muerto, en el cual él es el cambio, la Patria, el progreso, la esperanza de los pobres, y todo queda a merced de un torvo “compló” neoliberal.

Hilos centrales del petate son acabar con el INE, con la fuerza de los empresarios, con la prensa crítica, con las redes, que son el escollo para alargar su mandato.

Mentir se le da bien, lleva una vida entera practicando, sabe que exigir que Estados Unidos atienda las causas de la migración ilegal centroamericana es una humorada.

Aún en su dialéctica obtusa entiende que combatir causas es remedio tardado y que los indocumentados mexicanos duplican a los centroamericanos: 266 mil, contra 401 mil, de octubre 2021 a marzo 2022.

También sabe que entre más mexicanos vayan a Estados Unidos y Canadá, más aumentan la remesas que achican el barco de la economía mexicana.

Fue al Triángulo Norte para cincelar la imagen de socialista bonachón y pudo proyectar su imagen de un “godinez” que usa el traje heredado y aunque respeta el protocolo se empeñó en hacerlo peor.

En la isla, ensalzó la doctrina castrista, se confesó aliado y defensor, y pide continuar la Revolución Cubana, lo que sea eso que culminó en dictadura.

El macuspano aparenta estar enloquecido, empoderado con sus medallitas y le canta “un tiro derecho” a Biden: o invita a cuba a la cumbre de las américas o él, no va…

Sabe que habrá respuesta y que en año electoral y clima de guerra, Biden no puede ser blando ni pasar a la historia como el presidente que permitió cubanizar México.

Cuenta con respuestas airadas, con un aumento de las condenas e incluso con sanciones directas que lo harían pasar como un mártir de la cuarta transformación.

Cuenta con la respuesta por batear la Iniciativa Mérida y correr a los agentes de la DEA, y que eso cause más pobreza, más violencia y le permita pescar a río revuelto.

Pero al igual que en sus obras, López no ve más allá de su nariz, Biden fue el senador demócrata que votó a favor del muro de Trump, y además, Biden lo considera un corrupto.

López no ha calculado que de convertirse en enemigo, seguir cachondeando a Cuba en tiempos de guerra, la respuesta puede ser más que sanciones económicas.

“Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso”, dice Sun Tzu en el Arte de la Guerra.

User007@mxpress.mx

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