Economia y Politica

Sismos lentos liberan la tensión en la Brecha de Guerrero

10 Feb 2022.- Desde hace 37 años, tras el temblor de 1985 existe la probabilidad de que la Brecha de Guerrero rompa y provoque uno de los eventos sísmicos más grandes de México; es decir, un movimiento de magnitud superior a 8, lo que ocasionaría, a su vez, un maremoto en el área y afectaciones en zonas del centro del país.

Lo anterior no ha sucedido por distintos factores geológicos, principalmente por los llamados sismos lentos, de acuerdo con los resultados del proyecto entre México y Japón titulado Evaluación del peligro asociado a grandes terremotos y tsunamisen la costa del Pacífico mexicano para la mitigación de desastres, que indican que el segmento de la brecha entre Papanoa y Acapulco es una zona con menor acoplamiento, lo que desencadena los sismos lentos, explicó en entrevista con La Jornada Yoshihiro Ito, responsable del trabajo por parte del país asiático.

“La energía que se juntaría normalmente por la subducción se va liberando por esos temblores lentos”, aclaró Ito, del Instituto de Investigación de la Prevención de Desastres de la Universidad de Kioto.

Luego de seis años de investigación, junto con Víctor Manuel Cruz Atienza, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ito apuntó que la probabilidad de que ocurra un terremoto de magnitud 8 en esa zona “seguramente sería menor” debido a esos movimientos, aunque no se puede determinar ciento por ciento lo que podría suceder en esta Brecha de Guerrero ante la falta de conocimiento.

Puso de ejemplo los fenómenos de sismos lentos producidos en la zona de Tohoku, en el este de Japón, los cuales se movieron tras el terremoto tsunamigénico de 2011, que ocasionó la muerte de casi 20 mil personas y múltiples daños aún visibles. Por ello, destacó, “es importante seguir con las investigaciones en esta área del Pacífico”.

En la brecha, donde convergen la placa de Cocos y la Norteamericana, han pasado más de 104 años sin un sismo de magnitud igual o mayor a 7.6. Los detectados anteriormente cerca de esa zona son los de San Marcos, en 1957; Petatlán, en 1943, 1979 y 1985, que han producido daños y el incremento de temblores en la región epicentral y la Ciudad de México.

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