¿Cuáles serán los efectos del incremento en el salario mínimo?
Por Gabriela Siller
La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) decidió elevar el salario mínimo en 10.39%, subiéndolo primero en $5 pesos desde $80.04 pesos diarios a $85.04 pesos y luego aplicando un incremento de 3.9% para ubicarse en $88.36 pesos, el cual será vigente a partir del 1 de diciembre. El recién anunciado incremento en el salario mínimo da lugar a varias observaciones:
El incremento se realiza en dos etapas, siendo la primera a través del Monto Independiente de Recuperación (incremento en pesos) con lo que buscan elevar el poder adquisitivo pero sólo de los trabajadores que perciben el salario mínimo y no de los asalariados en general, reduciendo así el efecto faro. Se le denomina efecto faro al traspaso que tienen los incrementos en el salario mínimo al resto de los salarios, pues se toma en cuenta como salario de referencia.
La reducción del efecto faro es relevante pues el aumento del salario mínimo busca que un sector de la población con bajas percepciones dentro de la economía formal alcance un nivel de subsistencia, meta que se volvería difícil de alcanzar si el mismo incremento en el salario mínimo tiene como consecuencia un incremento de la inflación, lo que equivaldría a una reducción del poder adquisitivo.
Existe un riesgo moderado de que el incremento en el salario se traduzca en mayores presiones inflacionarias. Banco de México recientemente alertó sobre los riesgos para la inflación de un incremento desproporcionado del salario mínimo, haciendo referencia a propuestas de incrementos al salario mínimo de hasta 20% en días anteriores.
Los comentarios de Banxico son relevantes pues en un contexto de bajo desempleo y mayor demanda por trabajadores existe la posibilidad de que se observen incrementos salariales sin que exista un incremento en la productividad y para segmentos de la población que tienen cubiertas sus necesidades básicas (efecto faro).
No obstante, el principal riesgo para la inflación no proviene del incremento al salario mínimo, sino de los choques de oferta, por lo general observados a través del subíndice de precios no subyacente y el riesgo de un traspaso del tipo de cambio a niveles de precios. Además estos incrementos en los salarios mínimos no han propiciado mayores incrementos sobre la inflación.
Los incrementos al salario mínimo para los años 2016 (6.88%) y 2017 (9.58%) se han ubicado en ambos casos por arriba de la inflación marcada por el INPC, y han estado detrás sólo de un incremento moderado en el índice de precios general, sobre todo a través del subíndice subyacente de mercancías. Durante 2016 la inflación se ubicó en 3.36% pues ya se comenzaba a reflejar el principal riesgo al alza para la inflación que era el traspaso de tipo de cambio a niveles de precios y fue en 2017 que la inflación dio un salto por arriba del 4% con la liberalización de los precios de la gasolina y varios incrementos considerables en precios de productos agropecuarios.
En resumen, es poco probable que el incremento al salario mínimo genere afectos adversos sobre la inflación. Sin embargo, este puede tener efectos redistributivos sobre la población, ya que el 6.68% de la población ocupada recibe solamente este salario.