Colaborador Invitado

Sobriedad ante la carestía

Por Lic. Ma. Dolores Ortega Paredes 

Dicen que aunque la mona se vista de seda, ¡mona se queda! Entonces para qué gastar tanto, más en estos tiempos, diría mi abuelita. 

Para qué aparentar lo que no eres, y lo que es peor, lo que no tienes. 

Vivimos en la era de los excesos, del sobre endeudamiento. De quiero más, compro más, aunque sea a crédito. De un exagerado gasto estúpido. 

La última Encuesta Nacional sobre las Finanzas de los Hogares, de INEGI y Banco de México, advierte que más de la mitad de los hogares en México están endeudados. 

Seguro pensará que la deuda que tienen es la hipotecaria, por la compra de su casa, ¡pues, no! El 94.5% es deuda que tienen por uso de tarjeta de crédito, créditos nómina o personales, préstamos, entre otros. 

Solo el 20.3% de los hogares que dijeron tener deuda corresponde a la compra de su casa. 

La deuda con tarjeta de crédito se lleva la corona, con el 60.2% de los hogares; le siguen con un 47% el crédito educativo, en una caja de ahorro de conocidos o del trabajo, préstamos familiares o amigos, casa de empeño o prestamistas, entre otros. 

Muchos dirán que las familias tienen que endeudarse porque no les alcanza, porque los salarios son bajos, porque los precios son muy altos, entre otros. 

La realidad para algunos podría ser esa, indudablemente. Sin embargo, si eres sujeto de una tarjeta de crédito es porque tus ingresos no son tan bajos.

Por otro lado, es innegable el aumento en precios que hemos tenido este 2022, en julio alcanzamos la tasa de inflación más alta no vista de diciembre del 2000, de 8.15%. Aunque también los salarios –del sector formal- han crecido, incluso por encima de la tasa de inflación. 

Los precios de los alimentos son los que más han aumentado este 2022 en México, no el de los energéticos, como si ocurre en el mundo empezando por Europa y terminando en Estados Unidos, países que enfrentan alzas muy significativas en ambos rubros. 

Lamentablemente, las altas de inflación evidencian la pobreza. Pero, también deben obligarnos a ajustarnos a vivir nuestra realidad económica. 

Si el precio de la carne de res es alto, la sustituyo por otra o la dejo de consumir, es más sano comer lentejas y/o garbanzos, espinacas, que son más baratos que la carne roja, con todo respeto para los “meat lovers”.

El punto es que la macroeconomía nos tiene que obligar a que nuestra microeconomía tome otro rumbo, el que nos genere equilibrio financiero, paz financiera, la tranquilidad de que hoy tendré para comer y mañana también, porque no gasto de forma estúpida. 

¿Por qué  tengo que endeudarme para aparentar lo que NO TENGO? 

Según la Encuesta, los hogares destinan el 17% de sus ingresos mensuales, solo al pago del servicio de la deuda, es decir, para pagar los intereses. 

Si no ajustamos nuestros presupuestos de gasto a nuestros ingresos, no habrá forma de crecer. Para los gurús de finanzas personales la única deuda sana que DEBERÍAMOS tener es la hipotecaria. 

Para crecer, necesitamos ahorrar e invertir. Nunca lo vamos a lograr si siempre estamos endeudados. 

Vivir de acuerdo a tu realidad, diría mi Papá “conforme a tu tamaño (de ingresos)”, te va a conducir a la sobriedad de tus finanzas, de tu vida. 

Warren Buffet uno de los hombres más ricos del mundo, de los más exitosos, pese a su gran fortuna, siempre ha vivido en la misma casa, condujo él mismo por muchos, muchos años el mismo auto, porque la riqueza no está en CÓMO ME VEA, SINO EN CÓMO ME SIENTA. 

Y en lo personal, considero que lo más valioso para cualquier ser humano es vivir en PAZ, y como dice el Padre Oswaldo –Sacerdote de Sagrado Corazón de Jesús-, solo se puede sentir paz cuando vives en la VERDAD, EN EL AMOR Y EN LA JUSTICIA. 

Así que seamos justos con nosotros mismos, demos amor a nuestra vida y vivamos EN LA VERDAD, en nuestra REALIDAD ECONÓMICA. 

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