Sugieren indicadores recuperación a nivel previo a pandemia.- CEESP
21 de junio de 2021.- De acuerdo con el Análisis Económico Ejecutivo del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, CEESP, las tendencias de los indicadores sugieren una recuperación del nivel de actividad económica hacia el previo a la pandemia.
Estimaciones de EQUIDE indican que los niveles de pobreza se han incrementado sustancialmente. Ello se relaciona con la situación aún precaria del mercado laboral, formal e informal.
La reactivación de la economía requiere de mayor velocidad de vacunación, pero sobre todo, de mayor inversión. Las oportunidades para la economía son muchas, pero para aprovecharlas se requieren acciones más amigables hacia la inversión, lo que no debería ser difícil.
LOS INDICIOS POSITIVOS DE RECUPERACIÓN NO SE REFLEJAN EN EL MERCADO LABORAL NI EN EL BIENESTAR
Las tendencias recientes de algunos indicadores económicos han mejorado y apuntan hacia sus niveles previos a la pandemia, y ello coincide con la corrección al alza de las expectativas de crecimiento de la economía para 2021. Pero hasta el momento los hogares parecen no haber percibido beneficios claros. El comportamiento de los indicadores de bienestar (mercado laboral y niveles de pobreza) no parecen estar en sincronía con las perspectivas tan optimistas que sugieren los resultados recientes.
El indicador oportuno de la actividad económica el INEGI, a través de su modelo de nowcast, estima que en mayo la economía probablemente creció a una tasa anual de 24.8%1/, lo que implica un avance mensual de 0.6%, después de un aumento de 0.3% el mes previo. Si bien esta evolución mensual no deja de ser favorable, la fuerza con que avanza la economía está aún lejos de lo deseado. Para ilustrar esto, considérese que, si la comparación se hace respecto al mes previo a la pandemia, la actividad económica es 0.4% menor y se mantiene 1.3% por debajo del nivel de cierre del 2018.
Ya hemos señalado que, bajo esta dinámica, México aún está lejos de recuperar el crecimiento previo a la pandemia o al 2019, que ya de por sí era magro en ese momento, así como de recobrar el nivel a lo que lo hubiese llevado su crecimiento potencial, que se ajustó a la baja como consecuencia de la crisis sanitaria. Este desempeño insatisfactorio tiene que ver con la ausencia de políticas de apoyo gubernamental a personas y empresas afectadas por la pandemia2/ y el manejo deficiente de la economía en diversos frentes, lo que sin duda ha tenido serios efectos negativos en el bienestar de la población.
Ejemplo de lo anterior es el resultado de la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el bienestar de los hogares mexicanos (ENCOVID) del Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE). De acuerdo con las estimaciones de EQUIDE, a marzo del presente año 54% de la población estaba en situación de pobreza, 12 puntos porcentuales por arriba de su nivel en 2018. Ello significa que 10.6 millones de personas más mostraron algún tipo de pobreza. Asimismo, según cálculos de la encuesta, la población en pobreza extrema más que se duplicó al pasar de 7% de la población en 2018 a 15% en marzo del 2021, es decir, 14.6 millones de personas más en esta situación. La estimación muestra que la población en pobreza por ingresos pasó de representar 49% en 2018 a 63% en marzo del 2021, lo que refleja quizá más claramente la falta de apoyos a la población durante la pandemia.
El impacto de la crisis sanitaria ha sido mucho más fuerte en la población de menores ingresos, ampliando la brecha de ingreso entre ricos y pobres. La ENCOVID muestra que en marzo de este año 64% de los hogares señaló que sus ingresos eran menores a los que tenían antes de la pandemia. Sin embargo, en los hogares de menor nivel socioeconómico el porcentaje fue de 70%, en tanto que en los de nivel medio fue 66% y en los de alto 53%.
El aparente aumento de la pobreza se relaciona necesariamente con una situación aún precaria del mercado laboral. Aunque naturalmente el número de empleos ha crecido después del fuerte descenso del 2020 como consecuencia del confinamiento, la recuperación de sus niveles es aún insuficiente para recobrar la situación previa. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2.8 millones de personas que trabajaban en marzo de 2020 todavía no lo hacían en abril pasado3/. Aunado a esto, el porcentaje de ocupados que percibe hasta dos salarios mínimos paso de 58.4% en el primer trimestre del 2020 a 61.3% en el mismo lapso de este año, mientras que el porcentaje de quienes ganan más de dos salarios mínimos se redujo de 25.0% a 21.5% en el mismo periodo.
Por el lado de la ocupación formal del sector privado, el reporte del IMSS indica que en mayo pasado el número de trabajadores registrados aumentó en 38,961, resaltando que “este es el mayor incremento mensual en un mayo de los últimos 6 años”. No obstante, su comportamiento no ha sido suficiente para recuperar todos los registros perdidos durante la pandemia. De hecho, mientras que de marzo a julio del año pasado -el lapso más agudo de la pandemia- se perdieron 1.1 millones de registros, de agosto a mayo del presente año solo se han recuperado 613 mil, lo que indica que aún faltan 504 mil registros para reponer lo perdido4/.
Si bien es cierto que los resultados recientes han sido favorables en cuanto a actividad y empleos, es importante reconocer que no representan una sólida reactivación y creación de nuevos empleos, sino solamente la recuperación de parte de lo perdidos durante la pandemia. Y, a final de cuentas, aún falta un buen tramo para reponerlos.
La reactivación económica de México dependerá, además del crecimiento de la demanda de los EEUU, de la velocidad de vacunación y de la reanimación de la inversión y el empleo en al país.
Es importante que el proceso de vacunación permita alcanzar lo más pronto posible la llamada “inmunidad de rebaño” que determina cuando la población se hace inmune a alguna enfermedad, en este caso al COVID-19, a través de contagios generalizados o inoculación eficiente5/.
Aunque ha tenido mejoras importantes, hasta ahora el programa de vacunación en nuestro país no ha sido lo suficientemente eficaz. Si bien las cifras de la Secretaría de Salud al 15 de junio indican que el país ha recibido 48.5 millones de dosis, se han aplicado solo 38.2 millones, a 26.7 millones de personas, 15.4 millones con un esquema completo de vacunación y 11.3 millones con medio esquema. Es decir, hay en stock poco más de 10 millones de dosis que no se han aplicado. Con los ritmos observados, la inmunidad de rebaño podría lograrse hasta julio del próximo año.
Por el lado de la inversión y la recuperación del empleo, México cuenta con ventajas claras respecto a otros países de similar nivel de desarrollo. Goza de una mejor razón de deuda pública a su producto -resultado de la mesura fiscal que se ha mantenido- y las empresas nacionales muestran mayor productividad en las últimas décadas, especialmente las grandes.
Pero quizá más importante para el país es su cercanía a los EEUU, el gran mercado impulsor de inversión y demandante de importaciones. Cercanía que se ha vuelto clave después de la pandemia. Esto presenta grandes oportunidades.
El reto es que el discurso y las acciones oficiales se tornen más amigables a la inversión, nacional y extranjera para aprovechar las oportunidades señaladas, lo cual no debería ser difícil.
Con mayor inversión, la recuperación sostenida del mercado laboral se haría verdaderamente factible, aunque algunos apoyos transitorios a las pequeñas y medianas empresas y al empleo serían de mucha ayuda en este sentido. Esto, más allá de los programas asistenciales de transferencias directas sin incentivo corrector que deberían ser sólo un alivio temporal ya que, de perpetuarse, poco contribuirán a la productividad y actuarían en favor de la replicación de la pobreza en el tiempo.
México
De acuerdo con su indicador oportuno de la actividad económica, el INEGI anticipa que en mayo la economía habrá crecido a una tasa anual de 24.8%, cifra considerablemente elevada, aunque se debe señalar que se debe al efecto “rebote”, al compararse con el mes de nivel más bajo por la pandemia en 2020. En este entorno se prevé que el sector secundario creció 36.4% anual en mayo, mientras que el sector terciario lo hizo en 19.8%. Estas estimaciones anuales implican que en términos mensuales se espera que la economía en su conjunto haya crecido 0.6% en mayo, después de que un mes antes aumentara 0.3%. El principal impulso de este comportamiento se atribuye a un aumento de 0.5% en el sector terciario, toda vez que, por el contrario, se prevé una caída de 0.2% en el sector secundario. A pesar de lo favorable de los resultados mensuales, la fuerza con que avanza la economía está aún lejos de lo deseado.
De acuerdo con los resultados de oferta y demanda agregada publicados por el INEGI, durante el primer trimestre del año el consumo privado creció 2.9% respecto al trimestre previo, aunque en términos anuales se mantuvo en terreno negativo al reportar una caída de 3.4%. Por su parte, la inversión total mejoró 5.3% en el trimestre, impulsada principalmente por el aumento de 6.3% en la inversión privada, toda vez que, por el contrario, la inversión pública se redujo 1.5%. Comparada con el mismo trimestre del año pasado, la inversión continuó registrando variaciones negativa. La inversión total cayó 4.9% anual, la privada 4.8% y la pública 6.1%. En los tres casos se acumularon diez trimestres consecutivos con variaciones anuales negativas. Las exportaciones tuvieron una disminución trimestral de 3.3% y una anual de 4.2%. Por su parte, las importaciones crecieron 5.9% en el trimestre y 0.7% en comparación con el año pasado. Como ya se había informado con anterioridad, el PIB tuvo un avance trimestral de 0.8% y una caída anual de 2.8%.
Estados Unidos
El Census Bureau informó que durante mayo las ventas al menudeo disminuyeron 1.3%, después de haber crecido 0.9% el mes previo. Además, superaron la caída de 0.6% que anticipaba el mercado. A su interior, las ventas de distribuidores de vehículos de motor y autopartes cayeron 3.7%, en tanto que las ventas de las tiendas de electrónica y electrodomésticos lo hicieron en 3.4% y las ventas de distribuidores de materiales de construcción y equipos y suministros de jardinería disminuyeron 5.9%. Por el contrario, las ventas de gasolineras aumentaron 0.7%, mientras que las de tiendas de ropa y accesorios de vestir lo hicieron en 3.0%. Respecto a mayo del año pasado, las ventas minoristas aumentaron 28.1%, reflejando todavía el efecto rebote al compararse con niveles muy bajos propiciados por el confinamiento sanitario en 2020.
De acuerdo con el reporte de la Reserva Federal, durante mayo la producción industrial creció 0.8%, superando el avance de 0.1% del mes previo y la estimación de 0.7% del mercado. La producción manufacturera se elevó 0.9% después de haber disminuido 0.1% el mes previo. Asimismo, superó en medio punto porcentual el pronóstico del mercado. Al interior de este sector resalta el incremento mensual de 11.6% en el ensamble de vehículos automotores. Por su parte, en mayo la producción minera aumentó 1.2% después de haber disminuido 0.4% en abril. En el caso de la producción de servicios públicos se reportó un avance de 0.2%. Con estos resultados la producción industrial total aumentó 16.3% respecto al año pasado, aunque todavía se mantiene 1.4% por debajo de su nivel prepandemia (febrero de 2020).
Reportacero