Las tensiones políticas del Medio Oriente, la causa de volatilidad en el precio del petróleo
Ana Victoria Azuara
El fin de semana, las tensiones en el Medio Oriente volvieron a escalar causando una amplia volatilidad en los mercados financieros globales, llevando al precio del petróleo a incrementar casi 15%, durante la sesión del lunes 16 de septiembre, siendo este su mayor aumento diario en poco más de 30 años. Lo anterior sucedió pues el fin de semana fueron atacadas dos instalaciones petroleras de Saudi Aramco, provocando incendios y limitando la producción de Arabia Saudita en más de la mitad de lo que bombeaban hasta la semana pasada.
De acuerdo con oficiales saudíes, los ataques causaron que se perdieran 5.7 millones de barriles diarios (mbd) de producción del país, lo que equivale al 5% del total global. Una reducción en la producción de petróleo de manera abrupta, impulsa el precio al alza, pues podría llevar a equilibrar los fundamentales de oferta y demanda del hidrocarburo. El precio del petróleo había estado presionado a la baja ante la expectativa de que la demanda por el hidrocarburo pudiera reducirse, debido a la desaceleración económica global, en un mercado en donde la oferta petrolera sigue siendo amplia. Hay que recordar que el mercado petrolero ha estado sobre ofertado desde finales del 2014, cuando Arabia Saudita decidió romper su techo de producción para llevar a la quiebra a algunas petroleras shale estadounidenses, e impedir que Estados Unidos se convirtiese en el principal productor de crudo.
El incremento en el precio del petróleo tras el ataque no fue sostenido, pues en la sesión del martes el precio comenzó a recortar sus ganancias, ante la expectativa de que Arabia Saudita pueda restaurar la producción de manera acelerada. De acuerdo a fuentes con conocimiento del tema, el reino puede restablecer su producción hacia finales del mes. Aunque esto pareciera exagerado, se debe recordar que Arabia Saudita se encontraba produciendo alrededor de 9.8 mbd antes del ataque, debido al acuerdo alcanzado con la OPEP y sus aliados, para estabilizar el precio del petróleo. No obstante, la capacidad productiva del país se ubicaba en 11.5 mbd, por lo que se espera que Arabia Saudita, pueda utilizar esa capacidad adicional e incrementar su producción petrolera, de manera acelerada. El aumento en la producción dependerá en gran medida del daño que puedan haber sufrido los complejos saudíes y la velocidad con la que los puedan reparar.
¿Pero qué fue lo que causó estos ataques en Arabia Saudita? ¿Y por qué continúa el nerviosismo global en torno a las tensiones en el Medio Oriente?
Los ataques ocurridos en Arabia Saudita fueron atribuidos a los rebeldes Hutíes de Yemen, los cuales han estado en un conflicto armado con el gobierno yemení desde el 2004, y que culminaron en el inicio de una la guerra civil en el país en el 2015. Los conflictos iniciaron pues los rebeldes buscan una mayor autonomía o la separación del territorio de Yemen del Sur, debido a las injusticias percibidas en contra de ellos tras la unificación de Yemen del Norte y Yemen del Sur en 1994, que creó la República Democrática de Yemen. Debido a sus similitudes religiosas, el gobierno de Arabia Saudita apoya al gobierno oficial de la Republica de Yemen, el cual se encuentra gobernado por el presidente interino Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, mientras que se dice que los rebeldes Hutíes han sido apoyados por el gobierno de Irán.
Si bien, hasta ahora no está completamente claro si fueron los rebeldes Hutíes los que causaron el ataque apoyados por el gobierno de Irán, se especula que podría haber sucedido de esta manera, incrementando las tensiones en el Medio Oriente. Cabe destacar que dichas tensiones en la región se intensificaron tras la reimposición de las sanciones de Estados Unidos a Irán, luego de que el gobierno de Trump abandonara el acuerdo nuclear en 2018. Hay que recordar que el presidente de Irán, Hassan Rouhani, amenazó que “no se exportará petróleo desde el Golfo Pérsico» si Estados Unidos sigue con la campaña en contra de su país y logra reducir a cero las exportaciones de crudo iraní.
Lo anterior complica las relaciones geopolíticas en la región del Golfo, y reduce la probabilidad de que los mandatarios de Estados Unidos e Irán se reúnan para intentar llegar a un entendimiento. El gobierno iraní ha mencionado que antes de negociar con Estados Unidos, este debe quitar todas las sanciones impuestas a su país. Por su parte, Estados Unidos no puede permitir que un suceso como el del fin de semana deje precedentes, ya que esto podría incentivar otros incidentes similares. Esto llevó a la administración de Trump a anunciar nuevas sanciones en contra de Irán, aunque no especifico exactamente cuáles serían.
Aunque el precio del petróleo ya ha reducido parte de las ganancias causadas por el ataque, se espera que el precio sea ampliamente sensible a noticias provenientes de esta región, pues los riesgos seguirán siendo latentes. El ataque ocurrido a las instalaciones petroleras saudíes durante el fin de semana muestra la vulnerabilidad del reino árabe y la probabilidad de que acciones como estas puedan seguir observándose. Ante esto es posible que el precio del WTI siga cotizando por encima de 56 dólares por barril, al menos hasta que la aversión al riesgo en la región se disipe. La expectativa de que la economía global siga desacelerándose y la guerra comercial entre Estados Unidos y China seguirán presionando a la baja el precio del petróleo.
¿Cómo podría afectar un incremento constante en el precio del petróleo a la economía mexicana?
Si los ataques a las instalaciones petroleras saudíes continúan y llegan a causar nuevamente daños a la infraestructura, reduciendo por más tiempo la producción de crudo, el precio del WTI podría elevarse hacia los 65 dólares por barril, de manera sostenida. Esto podría elevar los precios de la gasolina y el diésel en México poco más de 7 por ciento.
El incremento en el precio de la gasolina puede generar mayores presiones inflacionarias, no sólo por el efecto directo en los precio de los energéticos, sino también a través del incremento en precios de otro productos que se transportan utilizando gasolina. Por lo anterior, es posible que el gobierno en México utilice el IEPS como amortiguador, para que no se dé un efecto de traspaso del precio del petróleo hacia el precio de la gasolina afectando la inflación en México.
Bajo el supuesto de que el precio de del WTI se mantenga por encima de 65 dólares por barril por el resto del año, obligando a los estímulos a permanecer el mismo periodo de tiempo; se podría observar una disminución en la recaudación del IEPS, si la Secretaria de Hacienda decide utilizarlo para evitar que suban los precios. Tomando en cuenta las ventas de gasolina y diésel de Pemex hasta el mes de julio, último dato reportado, asumiendo que las ventas totales de gasolina en 2019 se ubican en 700 mil barriles diarios y las de diésel sean de 297 mil barriles diarios, la recaudación del IEPS se ubicaría en 227.6 mil millones de pesos, 15.4% por debajo de lo presupuestado para el año. La recaudación presupuestada por concepto de IEPS a gasolina y diésel equivale a 5.08% de los ingresos presupuestados totales en 2019 y 1.14% del PIB, por lo que si se llegara a utilizar el IEPS el resto del año, la menor recaudación equivaldría a una contracción de 0.68% de los ingresos presupuestados del 2019 y 0.18% del PIB. Vale la pena mencionar que no se espera que el gobierno utilice esta herramienta por completo. Es decir, se esperaría que la reducción del IEPS fuera lo suficientemente amplia para evitar presiones inflacionarias significativas, pero sin llegar a afectar seriamente la recaudación.
Analista de Banco Base