El contraste de los escenarios
Por Gabriela Siller
Cuando Trump ganó la presidencia de Estados Unidos no se sabía que iba a pasar con México, por sus promesas de campaña que apuntaban hacia un mayor proteccionismo. Algunos decían que firmaría una orden ejecutiva para sacar a EUA del TLCAN, otros decían que no haría nada. Ante tal incertidumbre se generaron diferentes escenarios para pronosticar las variables económicas. El escenario más pesimista contemplaba una caída del PIB del 3% como consecuencia del desplome de las exportaciones y de la inversión. Además, un alza del tipo de cambio hasta 25 pesos por dólar y como consecuencia del incremento en el dólar, el Banxico subiría su tasa hasta 7% (que en ese momento parecía una locura pues la tasa se encontraba en 4.75%. Un escenario menos pesimista asumía que las exportaciones se mantenían, pero la incertidumbre provocaba caídas en la inversión, a la vez que el tipo de cambio se ubicaba en 18.50 pesos por dólar y el crecimiento económico se desaceleraba a tasa de 1.8%. El escenario más optimista, pero también el de menor probabilidad de ocurrencia, era el que pronosticaba que Trump se enfocaría en otros asuntos, lo cual permitiría que México creciera a una tasa cercana a 3%, mientras que el tipo de cambio bajaba a 17.50 pesos por dólar y la tasa de interés de referencia se mantenía sin cambios.
A lo largo del año hemos pasado del escenario más pesimista al escenario más favorecedor en algunos indicadores, pues México creció a una tasa anual de 2.8% en el primer trimestre como consecuencia de incrementos en el consumo y en las exportaciones y el tipo de cambio después de alcanzar 22 pesos por dólar en enero, ha bajado hasta 17.81 pesos en junio. Sin embargo, otros indicadores se ubican en el escenario más pesimista: la inversión sigue a la baja, particularmente la de origen extranjero, que en el primer trimestre mostró un decremento de 26% respecto al mismo trimestre del año anterior. Por su parte, la tasa de referencia del Banco de México se encuentra en 7% y se espera pueda volver a incrementarse para terminar el año en 7.25%.
En los escenarios se esperaba que gradualmente se alcanzaran los indicadores y no de manera abrupta. El tipo de cambio se depreció fuertemente en enero, lo cual junto con los incrementos en los precios de las gasolinas elevó la inflación y elevó el riesgo de efectos de segundo orden. Inclusive se sigue dando un efecto de traspaso de la depreciación del peso hacia la inflación, a pesar de que el tipo de cambio ha bajado más de 4 pesos este año. Por el lado de la inversión extranjera directa, ésta se desplomó por la incertidumbre relacionada con la renegociación del TLCAN. Al interior de la IED total destaca la caída de 52% en la IED de manufactura en el primer trimestre, debido a que la mayor parte tiene su origen en Estados Unidos.
Por el contrario, es previsible que el tipo de cambio siga bajando y se ha abierto la posibilidad de alcanzar 17.50 pesos por dólar si las noticias relacionadas con el TLCAN son favorables. El tipo de cambio se ha visto favorecido por la entrada de inversión extranjera a México y por las apuestas en el mercado de futuros de Chicago que se han volcado a favor del peso.
Por su parte, el crecimiento económico se espera termine el año en 2.3% si las exportaciones y el consumo siguen creciendo, a pesar de que se esperan caídas en la inversión. Si la renegociación del TLCAN culmina rápido y de manera favorable, podría impulsarse a la inversión, logrando que se alcancen crecimientos cercanos al 3%.
Gabriela Siller Pagaza, PhD
gsiller@bancobase.com