Colaborador Invitado

Un ejercicio de democracia en mi barrio

La democracia participativa suma protagonistas, no espectadores.

Reflejo Interior

Hiram Peón Lara

El pasado jueves 28 de julio, tuvo lugar una reunión comunitaria de la colonia cumbres sector 5, con el alcalde de la ciudad de Monterrey, Luis Donaldo Colosio.

Sucede que es también la comuna donde vivo, así que fui testigo no solo de la preparación de la reunión sino también de las maneras como se ejecutó.

El 23 de noviembre de 1983, en la revista Vuelta, se publicó un ensayo político que ha viajado en el tiempo y aún sigue impactando en la conciencia de los actuales protagonistas políticos. Por una democracia sin adjetivos, es el título de este pequeño ensayo de Enrique Krauze. Un ensayo que con el paso del tiempo se ha vuelto la obra profética de lo que ahora estamos viviendo.

Dice Krauze “El tránsito hacia la democracia plena comenzaría por el respeto escrupuloso al voto, pero su sentido es más amplio: la práctica de una tolerancia más cercana a la atención de las opiniones ajenas que a la repugnancia a ellas; el civilizado ejercicio de una crítica en la que la imaginación, la fundamentación y la lógica desplacen a las reacciones viscerales, dogmáticas y autocomplacientes; la consideración de la variedad y la pluralidad como fines en sí mismas; “

Esta visión es de 1983. A 39 años de distancia, en 2022, seguimos mostrando repugnancia por la opinión ajena, seguimos reaccionando de manera visceral, dogmática y autocomplaciente. Pero estamos aprendiendo.

Por las maneras utilizadas en estas elecciones de barrio y la presentación al alcalde, me recordó las elecciones amañadas de la planilla negra, dirigida por Víctor López, en las extensiones universitarias de la UACH en Ciudad Juárez. Un poema de elecciones, ahí se definía previamente hasta quien iba secundar las nociones y donde se iban a ubicar los reventadores en caso de que se perdiera, por ejemplo, la elección de los escrutadores. Era el ejercicio más rustico de una democracia.

La diferencia es que en esos años éramos jóvenes universitarios de 20 años y ahora somos hombres y mujeres maduros de más de 40 años, dueños de sus casas en una colonia más o menos bien ubicada, vecinos por accidente de la colonia valle verde.

Así que la aspiración más fuerte de esta reunión con el alcalde Luis Donaldo Colosio fue obtener los recursos y la “bendición” de la autoridad para cerrar dos calles colindantes con la “vecina” colonia de Infonavit valle verde. La razón, muy válida: seguridad.

Durante la reunión Colosio mencionó, en un par de ocasiones, que este era un ejercicio de democracia participativa, en donde se respetaría la decisión de la mayoría y que para cerrar esas calles se requiere que “todos” estén de acuerdo y aquí se refería a los afectados. Y si, tal parece que la mesa directiva ya platicó con los afectados y obtuvo de ellos su anuencia

Sin embargo, no es posible que todos estén de acuerdo, tan no es así que por ahí apareció en la reunión un sujeto con un cartel que decía “no al cierre de calles”. Pero como no es un afectado, se tomó nota de sus intenciones y se continuo con la reunión.

Pero, por qué le cuento toda esta historia plagada de defectos humanos, de miedos y soberbia. Se lo cuento porque refleja fielmente la pobreza de cultura política en la que vivimos. Luchamos por alcanzar una meta que juzgamos buena para la mayoría y creemos fielmente que eso es todo lo que tenemos que hacer para justificarnos, tener la aprobación de la mayoría.

Pues no. Bien dice Luis Donaldo, debemos aspirar como sociedad a no solo tener la aprobación de la mayoría sino escuchar a quienes no están de acuerdo y esto significa crear un espacio para que eso suceda.

Mostramos ausencia de principios cuando creemos que, extinguiendo la protesta, o evitando la participación de los demás, mostramos habilidad política. No es así. Debemos respetar las creencias y los derechos de los demás. Debemos escuchar a los que no están de acuerdo con nosotros, debemos tomar en cuenta las necesidades de las minorías.

No se trata de aglutinar espectadores, se trata de incorporar protagonistas.

Aun en los ejercicios de la democracia de barrio, también ahí tenemos que respetar las ideas de los demás y tenemos que aceptar la disidencia, solo así se podrá enriquecer nuestro legado político.

En política no solo importa el contenido del mensaje, sino también las formas. Muchas veces, por no decir que siempre, la forma es el mensaje.

Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM

Contacto:

Mail: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

Publicaciones relacionadas

Por favor acceder para comentar.

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba