Colaborador Invitado

Un gobierno de cabeza

* El Presidente muestra que hacer un circo mediático con acusaciones a políticos, es su manera de tapar las fallas.

Por Efraín Klérigan

México ya es un país al borde de la bancarrota económica, política, institucional… Todo va de mal en peor.

Cansado de que desde Gobernación le recuerden esa tontera llamada Constitución, López se trajo un florero menos descomedido.

Adán Augusto López aceptó hace dos años con las orejas gachas que se inundara Tabasco para no arruinarle una presa a Comisión Federal de Electricidad.

Augusto fue quien ordenó desmontar un manglar para Dos Bocas, el que empujó la llamada “Ley Garrote”, quien alentó la nueva ley de pensiones para burócratas tabasqueños.

Tiene una de las muy pocas Recomendaciones (34VG/2020) emitidas por la Ombudsperson Piedra, y fue por mandar a prisión a un funcionario federal que le estorbaba.

Todo indica que Sánchez Cordero, una ministra cuestionable pero conocedora de la Constitución, no avaló las venganzas macuspanas contra Riquí Anaya y expresidentes.

La cuestión es que López, impedido de hacerle la guerra al narco y enneciado en que no se gaste dinero para la pandemia, necesita el oxigeno de un espectáculo político.

A cambio el país ya está inmerso en una guerra de lodo en la que todos van a salir llenos de zoquete y la moral pública envilecida.

Todo anda mal: La recuperación dibuja una “V” pero a lo chilango… Porque la inversión no llega, y hasta en la industria de exportación el empleo no repunta.

El Inegi informó esta semana que el Indicador Global de la Actividad Económica mostró una disminución de 0.9 por ciento en junio contra el mes anterior.

En un país cada vez más polarizado con la inversión pública deprimida, sorprende el empeño para asegurar el gasto de 5.7 mil millones en una consulta de “ratificación” inocua.

El Presupuesto para 2022 no contiene mejoras para la inversión pública en salud, educación, seguridad, pero sí aumento para elefantes blancos.

López muestra que está dispuesto a gastar cualquier cantidad en su refinería, en su tren, en su aeropuerto, en el Istmo, en su venganza.

Contra noviembre de 2018, hay un millón de desocupados más y eso recortado en 2.2 millones la población económicamente activa, y tres millones más están subocupados.

Y ese ejecutivo omnipresente en la polución política, es un gran ausente cuando se trata de atender la administración pública.

Hasta el jueves, López no se había aparecido para encabezar acciones en favor de los damnificados por el huracán Grace en Veracruz y otras entidades.

El hecho contrasta y para mal con la celeridad de la respuesta de apoyo a la dictadura de Cuba, donde además de toneladas de víveres se sospecha el envío de vacunas.

Las cuentas informadas por Hugo López Gatell detallan que hay 15 millones o 16 millones de vacunas que no se sabe dónde están.

Si México le hubiese mandado vacunas a Cuba y luego solicitado una donación a Estados Unidos, y eso se llega a comprobar, el lío sería mayúsculo.

El caso Cordero también es para no tener trabas para insultar al poder judicial y tener un chivo expiatorio por el fracaso en el combate a la inseguridad.

Alguien debe cargar con errores garrafales como poner a un abogado neófito en Seguridad Publica y luego lo relevarlo con una reportera segundona que hizo carrera cuidando a los niños López Beltrán.

López ya encontró quien pague los platos rotos por las narcoelecciones y el aumento de territorios en manos del narco, pero eso no se puede comer ni compra quimioterapias.

User007@mxpress.mx

 

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