¡Despierta!
Por Ma. Dolores Ortega
Es apenas el Presidente electo, y agradezco a Andrés Manuel López Obrador me provoque este hastío al actual sistema político y de Gobierno.
Que estruje la conciencia de lo paleros, de lo permisivos que hemos sido al abuso, al saqueo, al cinismo de muchos funcionarios y políticos.
Me provoca una repugnancia y vergüenza saber del alto nivel de nepotismo que prevalece en el Poder Judicial Federal en Nuevo León.
En Nuevo León, mi estimado lector, el 73% de los Jueces y Magistrados tienen al menos un familiar trabajando dentro de su mismo Circuito, con ese porcentaje se coloca en el horroroso segundo lugar a nivel nacional, sólo detrás de Jalisco cuya tasa es de 80%.
A nivel nacional, revela el estudio hecho por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), publicado el 2 de septiembre por EL NORTE, esa tasa es de 51%.
¿Cómo hemos permitido tanto abuso, porqué lo seguimos tolerando?, ¿Acaso somos cómplices?
¿Cómo es que admitimos que los que conforman el Gobierno, a Pemex, al IMSS, a la CFE, a la Suprema Corte, las Cámaras de Diputados y de Senadores, se sacaran la lotería en prestaciones y cuantiosas pensiones?
México está despertando tarde, lamentablemente. La riqueza que generó el petróleo –sobre todo cuando precio llegó a Dls. 100 por barril-, está perdida y mucha más.
Lo peor, no sólo ya no hay recursos sino que México vuelve a enfrentar una deuda pública a la que estaba acostumbrado con los Gobiernos priistas.
México no está en bancarrota, pero, si atado a destinar, por lo menos, una tercera parte de su gasto total federal al pago de servicio de la deuda y de las pensiones del sector público federal.
En 2017, la partida de pago de pensiones del sector público federal fue de $706 mil millones, la cual viene creciendo en términos reales todos los años.
Por otro lado, el servicio de la deuda en 2019 alcanzará alrededor de los $700 mil millones.
Deuda contraída en el actual sexenio por $5 billones, ¿invertida en qué?. En un aparato gubernamental obeso, de lujo, de excesos, de caprichos,…
Somos cómplices por desgracia de lo que le ocurre a este hermoso País.
Es de tanta presunción decir que un familiar o un conocido trabaja en el Gobierno o en cualquiera de sus paraestatales, o en el poder judicial o legislativo, porque eso significa que gana muy bien, que obtendrá buenas prestaciones, entre otros.
Cuando en el resto del mercado laboral, los salarios y las prestaciones laborales vienen en detrimento de los trabajadores.
El 56.9% de la población ocupada en México lo hace en condiciones de informalidad laboral –sin seguridad social, es decir, sin derecho a una pensión, sin prestaciones médicas y otras-.
¿Por qué la disparidad? Porque los empleados del IMSS alcanzaron el derecho de una pensión de más del 100% de su último salario, y el resto de los trabajadores del sector privado estamos condenados a una pensión miserable.
Corporativismo puro en el Gobierno, para mantener el control, el poder.
¿Será capaz AMLO de terminar con esos privilegios? La esperanza es de que si.
Hemos sido tan permisivos, tan sumisos, tan CÓMPLICES, que temo que nuestro DESPERTAR se convierta en un sueño.
No lo permitamos, YA NO!!, México DESPIERTA y ALZA LA VOZ!!.
La Licenciada Ma. Dolores Ortega es Economista de la UANL; laboró para Grupo Reforma 15.5 años; es analista independiente de temas económicos, fiscales y laborales; cursa su Maestría en Negocios y Finanzas en la UMM. @Doloresop