Colaborador Invitado

Y háganle cómo quieran…

A López sólo le faltó decir, para justificar hacer de seguridad nacional sus obras: "Se imaginan si se amparan contra mi aeropuerto, si me detienen mi refinería"…

Efraín Klériga / ACCIONES Y RAZONES_211124

Las dependencias federales deberán otorgar máximo en cinco días los dictámenes, permisos o licencias necesarias para iniciar los proyectos u obras presidenciales.

«Transcurrido dicho plazo sin que se emita una autorización provisional expresa, se considerará resuelta en sentido positivo», se legaliza «el que calla otorga».

El decreto significa que las leyes en materia de obra pública, ecología, presupuesto no existen si el Presidente lo dice, porque: «La ley soy yo».

A este decreto de Generalísimo de Andrés Manuel López Obrador le faltó agregar.: «Y háganle como quieran», porque «Juan se llaman».

El pretexto macuspano: «¿Se imaginan si a Claudio X. González (…)  actúan de manera coordinada y conjunta, junto con el exministro Cossío (para) meter un amparo para detener la obra porque está muy lejos el aeropuerto?»

Y qué bueno que reconozca que el Aeropuerto de Santa Necia está muy lejos, pero tremendo que cuestione el derecho al Amparo de la Justicia Federal.

Según el acuerdo del monarca, no se pueden detener obras federales por tonterías como manifestaciones de impacto ambiental, presupuestos, viabilidad, propiedad.

«Ni siquiera es un decreto, es un acuerdo interno (sic) para facilitar y que podamos terminar las obras», alegó  López, este martes en su matiné.

Obviamente no abundó sobre la cosa esa de que acuerdo implica concierto y una orden tajante  no, y aquí sólo se manifiesta la voluntad presidencial.

«El Sr. @lopezobrador_ cree que puede pisotear la Constitución a su antojo, pero se topará con pared», advirtió la senadora Kenia López Rabadán.

El que ha prometido tres veces acabar con la inseguridad en seis meses, dice que para la burocracia bastan cinco días para hacer su chamba.

Obviamente sabe que no bastan y que los permisos saldrán como se pidan, y si aviones o trenes se descarrilan o las banquetas se chorrean, será culpa de los neoliberales.

Declarar de interés público y de seguridad nacional la realización de proyectos y obras a cargo del Gobierno de México, es abusivo e ilegal.

Se consideran de Seguridad Nacional: «La  acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano».

No realizar con urgencia los proyectos del Ejecutivo Federal, en manera alguna va contra «la protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país»

Tampoco analizar la viabilidad de obras gubernamentales resulta contra «la  preservación de la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio».

Pero no cumplir con la ley al otorgar permisos para obras, manifestaciones de impacto ambiental, o destinar presupuestos a fuerza, sí va contra la seguridad de los mexicanos.

Se habla de apresurar un aeropuerto, una refinería, un tren mágico, lo que puede derivar en accidentes, daños al medioambiente o lesiones al derecho a la propiedad.

La Ley de Obras Públicas y Servicios (…) especifica que en materia de obras públicas y servicios se  aplicarán los criterios y procedimientos previstos en la ley.

El Articulo 4° de la Ley de Obras mencionada, señala 10 conceptos como planeación, diseño, estudios técnicos, económicos y factibilidad técnica o financiera.

Antes de otorgar permisos se deben contar con peritajes, costeos, avalúos, estudios específicos, en pocas palabras, saber si habrá dinero y la obra sirve.

La cuestión es que al ser de «seguridad nacional», se puede reservar por años la información financiera, técnica, presupuestal al dictar acuerdos de reserva.

Decía mi padre, lo peor de que el poder enloquezca, es que también apendeja…

User007@mxpress.mx

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