JSC Ukrainian Railways mantienen nota de default restringido ante próximo vencimiento de deuda
La empresa estatal JSC Ukrainian Railways (UR) mantiene congelada su nota de riesgo crediticio en la categoría de ‘RD’ (Default Restringido) tanto para sus emisiones de largo plazo en moneda extranjera como local. Esta condición refleja que la principal operadora ferroviaria de Ucrania permanece en una situación de impago selectivo desde principios de año, tras haber suspendido formalmente los pagos de cupones de sus notas de participación de préstamos (LPN).
De igual forma, los títulos de deuda sénior no garantizados por un monto global de 1,055.1 millones de dólares —emitidos a través de su vehículo financiero en el Reino Unido, Rail Capital Markets Plc— fueron ratificados en la categoría de incumplimiento definitivo ‘D’. El panorama de liquidez de la empresa estatal es crítico y los analistas financieros estiman que la compañía no contará con la capacidad económica para redimir el próximo vencimiento de 703.2 millones de dólares en notas con tasa del 8.25%, fijado para el 9 de julio de 2026. El monto remanente de esta obligación supera por varias veces el efectivo disponible no restringido que la operadora reportaba al cierre de mayo del presente año.
Ante la falta de alternativas de refinanciamiento en los mercados privados, y debido a que los fondos disponibles de los organismos financieros internacionales están etiquetados de forma exclusiva para inversiones de capital en el desarrollo de infraestructura, Ukrainian Railways se encuentra en negociaciones activas para una reestructuración de su deuda. El proceso de diálogo engloba tanto al vencimiento de julio de 2026 como a un segundo bloque por 351.9 millones de dólares con vencimiento programado en 2028.
La última propuesta de reestructuración presentada por la empresa incluía una quita del 20% sobre el capital principal y una extensión de los vencimientos finales hasta junio de 2033, acompañada de un esquema de amortizaciones semestrales condicionado al volumen de carga movilizada. No obstante, este planteamiento inicial fue rechazado por el grupo de bonistas institucionales, quienes argumentaron una limitada confianza en la recuperación financiera a corto plazo de la operadora, dadas las tarifas vigentes en el sector y el complejo entorno operativo del país. En caso de concretarse un acuerdo formal en los próximos meses, la transacción será tratada técnicamente como un intercambio de deuda en condiciones de estrés hídrico y financiero, detonando una revisión integral del perfil crediticio de la firma sobre las nuevas obligaciones que se emitan.