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Se confirma la tendencia de desaceleración de la actividad económica; podría extenderse en el primer trimestre de 2025

En 2024 la actividad económica registró un crecimiento de 1.24%, siendo el menor avance de los últimos cuatro años como consecuencia de la notable caída registrada en el último trimestre del año1. De acuerdo con el INEGI, el PIB registró una contracción en el 4T24 de 0.63%, el peor desempeño desde el tercer trimestre de 2021 (-1.0%), publicó HR Ratings.

La desaceleración de la actividad económica inició al cierre de 2023, con importantes deterioros dentro de los dos principales sectores de la actividad económica: industrial y servicios; y se profundizó en 2024, a pesar del fuerte déficit fiscal.

Una parte importante del menor crecimiento del PIB se encuentra relacionado con las afectaciones dentro del sector secundario, específicamente el sector manufacturero y construcción, los cuales habían destacado por ser ejes de crecimiento en los últimos tres años. Adicionalmente, el sector de servicios mostró una dinámica moderada en 2024 como resultado de una menor demanda interna, particularmente una reducción en el nivel de comercio, así como servicios de esparcimiento, turísticos y de alimentos.

En parte, esto se puede atribuir a la moderación en 2024 en la creación de puestos formales, así como menores niveles de financiamiento bancario y un mercado laboral menos dinámico. Por otro lado, un menor nivel de crecimiento tiene un impacto significativo dentro de las principales métricas de las finanzas públicas.

De acuerdo con estimaciones de HR Ratings, el déficit fiscal, medido como los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) finalizó 2024 en 5.74% del PIB vs. 4.30% en 2023, mientras que el nivel de deuda (Saldo Histórico) se ubicó en 51.4%, un avance de 4.7 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Consideramos que 2025 implicará un reto importante para la actividad económica en México, especialmente por las tensiones en torno a la relación comercial entre México y Estados Unidos, lo cual podría provocar severas afectaciones dentro del sector manufacturero con la posible imposición de aranceles del 25%, lo que restaría atractivo para la llegada de nuevas inversiones al territorio nacional. Adicionalmente, esperamos una reactivación moderada en el gasto de obra pública por parte del Gobierno Federal, debido a que dentro del paquete económico para 2025 este rubro reflejó un importante nivel de ajuste para poder mantener el nivel de déficit en alrededor del 4.0% del PIB. 1 El crecimiento fue de 1.24% ajustado por estacionalidad y 1.45% en términos originales. La diferencia se debe al hecho de que 2024 fue año bisiesto.

HR Ratings estima que 2025 podría registrar un crecimiento entre 0.6% – 0.8%, con cifras ajustadas por estacionalidad, como resultado de un avance moderado dentro del sector manufacturero y obras de construcción, así como menores niveles de consumo a pesar de la disminución de las presiones inflacionarias y la continua reducción en la tasa de política monetaria.

Este supuesto considera la probabilidad de una contracción del PIB para el primer trimestre de 2025. Lo anterior se encuentra en línea con las estimaciones de crecimiento publicadas por el Banco de México, en donde se revisó el crecimiento para 2025 de 1.2% a 0.8.% con cifras ajustadas por estacionalidad. Es importante mencionar que la estimación de crecimiento de HR Ratings para 2025 no incorpora el efecto negativo de la posible imposición de aranceles a productos fabricados en México y exportados hacia Estados Unidos, por lo que en caso de concretarse este escenario ajustaríamos nuestra perspectiva de crecimiento tanto en el corto como mediano y largo plazo.

Adicionalmente, estaremos atentos a la publicación del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. Finalmente, las implicaciones de una menor tasa de crecimiento respecto a la proyectada por Secretaria de Hacienda dentro del paquete económico 2025 (rango medio de 2.5%) tienen un impacto directo dentro de las estimaciones de las finanzas públicas, específicamente dentro de los ingresos tributarios, siendo los más afectados la recaudación por medio del IVA y el ISR.

Esto implicaría menores recursos disponibles para ejercer en el año, por lo que algunos proyectos de inversión pública, así como el gasto corriente del Gobierno se verían presionados y, en consecuencia, el nivel de déficit y deuda podrían continuar con una trayectoria ascendente. Por el contrario, existe la opción de continuar con en el gasto programado y aceptar un mayor déficit a lo contemplado en el paquete económico, con un mayor nivel de deuda relativo al PIB. Esta opción podría ser menos probable por sus consecuencias negativas para la calificación crediticia del sector público.

 

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