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ArcelorMittal acelera transformación en seguridad tras retos operativos

La acerera ajusta procesos, refuerza disciplina y apuesta por tecnología para reducir riesgos y dar estabilidad a su operación.

Por César Sánchez

Boca del Río, Ver.- Tras un periodo marcado por interrupciones operativas, ArcelorMittal México redefinió su estrategia de seguridad industrial con un enfoque más integral, orientado a fortalecer la continuidad de sus operaciones y llevar la cultura preventiva al piso de operaciones.

Durante ExpoAcero 2026, el Chief Technical Officer (CTO) de la compañía, Roberto Arredondo, explicó que los retos recientes —como el paro ilegal de 2024 y las fallas en calderas durante 2025— obligaron a replantear la forma en que la empresa gestiona la seguridad, no como un programa, sino como una práctica diaria.

A partir de ese contexto, la firma impulsó un modelo que combina salud ocupacional, procesos seguros, disciplina operativa y liderazgo en campo, con énfasis en que las decisiones operativas reflejen esa prioridad.

Uno de los ejes centrales ha sido el programa de “observaciones de oro”, mediante el cual los trabajadores identifican riesgos en tiempo real y generan correcciones inmediatas. En 2025 se entregaron 4,285 tarjetas que derivaron en 1,852 observaciones y 125 reconocimientos. En los primeros dos meses de 2026, el ritmo se mantiene con 1,870 tarjetas, 591 observaciones y 56 reconocimientos, lo que apunta a una mayor interacción en campo y prevención anticipada.

El componente de capacitación también se reforzó. Durante 2025, la empresa entrenó a 449 supervisores, y en lo que va de 2026 suma ya 59. La apuesta es que cada mando operativo funcione como multiplicador de estándares y pueda intervenir a tiempo con su retroalimentación respetuosa ante cualquier desviación.

Ese cambio ha comenzado a reflejarse en la percepción interna. En Minas, el porcentaje de trabajadores que considera que la seguridad está por encima de la producción pasó de 69% en 2025 a 88% en 2026, una señal de mayor confianza para detener o ajustar procesos sin presión operativa.

El ajuste también incluyó una política más clara en el cumplimiento de reglas. En 2025 se aplicaron 47 sanciones en operaciones de acero y 2 en minas, en paralelo con 125 reconocimientos, bajo un esquema que busca equilibrio entre disciplina y refuerzo positivo.

En campo, la presencia de liderazgo se ha intensificado. Solo en 2025 se realizaron más de 15 mil interacciones de supervisión directa, mientras que en los primeros meses de 2026 ya suman más de 5 mil, enfocadas en detectar riesgos y corregir prácticas en sitio.

El rediseño incorpora además herramientas tecnológicas. Durante 2026 se han emitido 48 boletines internos de seguridad, compartido 24 aprendizajes de incidentes y difundido 20 mensajes a través de canales digitales como WhatsApp, con el objetivo de mantener visibles los riesgos y convertir cada evento en aprendizaje operativo.

Este flujo constante de información busca cerrar una de las principales brechas en la operación: que los incidentes y sus lecciones no se queden en niveles directivos, sino que lleguen hasta el personal en campo y se traduzcan en ajustes concretos en la forma de trabajar.

A nivel estructural, la empresa ha reforzado la implementación de estándares globales en procesos críticos. En 2025 priorizó cinco de estos estándares, con la participación directa de siete directores y cinco gerentes como responsables. Como parte de este esfuerzo se realizaron 160 auditorías y se revisaron más de 8,100 evidencias de cumplimiento, en un esquema que busca identificar brechas más que calificar resultados.

En paralelo, la compañía avanza en la adopción de modelos de gestión de riesgos de proceso (PSM), enfocados en eventos de alta severidad. Actualmente opera nueve pilotos en distintas áreas industriales y ha evaluado 807 barreras de control, con el objetivo de asegurar que los sistemas críticos sean verificables y sostenibles en el tiempo.

Otro frente relevante es el de contratistas. Con operaciones que pueden concentrar hasta 10 mil personas en sitio, la empresa ha buscado homologar estándares de seguridad. En 2025 certificó a 196 supervisores externos y a más de 35 mil trabajadores en reglas básicas, además de reforzar esquemas de evaluación, auditoría y seguimiento.

“Los datos muestran avance, pero el objetivo no es cumplir números, es reducir exposición, prevenir eventos y cuidar a nuestra gente todos los días”, enfatizó Arredondo ante los asistentes a su presentación.

Más que un programa temporal, la estrategia apunta a consolidar una cultura de seguridad que acompañe la operación diaria y se traduzca en decisiones consistentes en todos los niveles de la organización.

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