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México, atrapado en “baja velocidad”: factores estructurales frenan el crecimiento económico

Un análisis del Baker Institute for Public Policy advierte que la economía mexicana atraviesa una etapa prolongada de bajo dinamismo, con un crecimiento limitado por factores estructurales que, de no corregirse, mantendrán al país en una trayectoria de expansión inferior al 2% en los próximos años.

El estudio titulado “Locked in Low Gear: Mexico’s Struggling Economy” señala que, pese a ventajas como su cercanía con Estados Unidos y su base industrial exportadora, México ha registrado un crecimiento promedio de apenas 2.2% anual desde 1990. La situación se ha deteriorado recientemente: entre 2018 y 2024 el crecimiento promedio fue de 0.9%, mientras que en 2025 se ubicó en 0.8%, y para 2026 se prevé que no supere el 1.3%.

Uno de los principales frenos es el tamaño de la economía informal, que concentra más de la mitad del empleo (54.4% en 2024), pero genera solo una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB). Esta disparidad refleja una baja productividad laboral y limita la recaudación fiscal, reduciendo la capacidad del gobierno para invertir en infraestructura, educación y tecnología.

El reporte también identifica una caída en la productividad total de los factores y una brecha creciente entre el aumento salarial —impulsado por alzas acumuladas del salario mínimo superiores al 250% desde 2018— y la productividad, que prácticamente no ha crecido. Esta situación presiona los costos empresariales y desincentiva la inversión, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

A ello se suma un entorno de inversión debilitado. Aunque la inversión extranjera directa alcanzó 40.87 mil millones de dólares en 2025, el estudio destaca una caída en nuevas inversiones y episodios inéditos de desinversión. Además, la inversión pública y privada ha disminuido, afectando la capacidad productiva del país.

El análisis subraya que la rigidez del gasto público —donde cerca del 70% de los ingresos se destinan a programas sociales, pensiones y deuda— limita el margen para impulsar sectores estratégicos. Paralelamente, el endeudamiento podría acercarse al 60% del PIB hacia 2030, lo que incrementa los riesgos fiscales.

Otros factores que inciden en el bajo crecimiento son la inseguridad, la incertidumbre regulatoria tras reformas institucionales, la debilidad del mercado interno y la alta dependencia comercial de Estados Unidos, destino de más del 80% de las exportaciones mexicanas.

Finalmente, el documento advierte que, aunque México difícilmente caerá en recesión, su economía permanecerá “en baja velocidad” si no se implementan cambios de fondo, como incentivar la inversión privada, fortalecer el Estado de derecho, reorientar el gasto público hacia infraestructura y capital humano, y mejorar la productividad.

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