Inflación al productor en Estados Unidos alcanza su mayor nivel en más de tres años
El aumento de los energéticos impulsa los costos de producción y eleva las preocupaciones sobre nuevas presiones inflacionarias en la economía estadounidense
Washington, D.C.- La inflación al productor de Estados Unidos registró en mayo su mayor avance mensual desde marzo de 2022, al ubicarse en 1.06%, superando ampliamente las expectativas del mercado. Con ello, la tasa anual se aceleró a 6.46%, su nivel más alto desde noviembre de 2022 y su cuarto incremento consecutivo.
El principal motor del repunte fue el encarecimiento de los energéticos, cuyos precios aumentaron 10.7% en el mes y 36.6% a tasa anual, marcando el mayor incremento desde junio de 2022. Entre los productos con mayores alzas destacaron la gasolina, el diésel, el gasóleo para calefacción y el gas natural licuado.
Analistas señalan que el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el consecuente aumento en los precios internacionales del petróleo y combustibles han sido factores determinantes en la aceleración de los costos de producción.
Además de la energía, las presiones inflacionarias comenzaron a extenderse a otros sectores de la economía. La inflación subyacente al productor —que excluye alimentos, energéticos y servicios comerciales— se ubicó en 0.85% mensual y 5.10% anual, alcanzando su nivel más elevado desde octubre de 2022.
Dentro de este componente destacó el comportamiento de las mercancías, cuya inflación anual alcanzó 5.12%, impulsada por aumentos en productos industriales y por el efecto de los aranceles sobre bienes importados.
Si bien el sector servicios mostró una moderación respecto a abril, aún mantiene niveles de inflación superiores a los observados antes de la pandemia. Los servicios de transporte y almacenamiento continuaron reflejando presiones derivadas del aumento en los combustibles, con un incremento mensual de 2.6%.
Especialistas advierten que el incremento sostenido de los precios al productor podría trasladarse gradualmente a los consumidores finales, dificultando el proceso de desaceleración de la inflación y complicando las decisiones futuras de política monetaria de la Reserva Federal. Incluso, persiste el riesgo de que el banco central estadounidense tenga que mantener tasas elevadas durante más tiempo o considerar nuevos ajustes si las presiones inflacionarias continúan intensificándose.