Nacionales

El traspaso del tipo de cambio a la inflación en México se mantiene acotado por el anclaje de expectativas, revela estudio

A pesar de la reciente volatilidad observada en el mercado cambiario, los movimientos en la cotización del peso frente al dólar tienen un impacto limitado y controlado sobre los precios al consumidor en México, según revela un análisis económico publicado por Grupo Financiero BASE.
De acuerdo con el informe, elaborado por la dirección de Análisis Económico-Financiero de la institución, la elasticidad del traspaso del tipo de cambio a la inflación general se ubica actualmente en 0.044 a un horizonte de doce meses. Esto significa que una depreciación del 10% en la moneda nacional suma aproximadamente 0.44 puntos porcentuales a la inflación anual, un efecto considerablemente menor al registrado en décadas pasadas antes de la consolidación de la autonomía del Banco de México.
El estudio destaca que el impacto del ajuste cambiario no se distribuye de manera uniforme en la canasta de consumo. El efecto de primer orden se concentra casi en su totalidad en el rubro de las mercancías, las cuales tienen un componente importado directo y muestran una elasticidad de 0.097. Por el contrario, en el sector de los servicios el traspaso es estadísticamente nulo (0.008).
Los analistas explican que la ausencia de presiones en los servicios demuestra la inexistencia de efectos de segundo orden o ajustes preventivos generalizados. Esto confirma que los agentes económicos reconocen las depreciaciones como perturbaciones transitorias en bienes específicos y no como el inicio de una espiral inflacionaria, lo que refleja la credibilidad de la autoridad monetaria.
Sin embargo, la investigación advierte que este traspaso reducido no es una constante estructural permanente, sino que depende del entorno inflacionario prevaleciente. Mediante un modelo de proyecciones locales, el reporte demuestra que si las expectativas de inflación a doce meses se ubican cerca del objetivo de Banxico (en torno al 3.8%), el impacto de una depreciación es prácticamente nulo. En contraste, si las expectativas del sector privado se elevan a niveles de 4.9%, el traspaso a seis meses se multiplica, haciendo que una depreciación del 10% aporte hasta 1.26 puntos porcentuales a los precios.
Frente al panorama actual, con expectativas rondando el 4.2%, el análisis concluye que una depreciación del 10% agregaría cerca de medio punto porcentual a la inflación de los seis meses posteriores. Los especialistas enfatizan que el principal riesgo para la trayectoria de los precios no reside en el nivel del tipo de cambio en sí, sino en el eventual desanclaje de las expectativas de inflación.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba