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Sensores y análisis de datos transforman la infraestructura urbana

América Latina y el Caribe necesita invertir hasta 3.12% de su PIB anual en infraestructura hasta 2030, mientras las ciudades incorporan tecnologías digitales para mejorar el monitoreo y la operación de sus servicios.

La integración de sensores, cámaras, dispositivos conectados y plataformas de análisis de datos está transformando la infraestructura urbana, al permitir que vialidades, redes de comunicación y centros de operación generen información en tiempo real para respaldar la toma de decisiones.

La tendencia cobra relevancia ante las necesidades de inversión de la región. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que América Latina y el Caribe requiere recursos equivalentes a entre 1.8% y 3.12% del Producto Interno Bruto (PIB) anual hasta 2030 para atender sus necesidades de infraestructura.

En este contexto, la digitalización representa una oportunidad para complementar las inversiones físicas con sistemas de monitoreo, conectividad y análisis que permitan aprovechar mejor los recursos existentes.

Kabat One, plataforma mexicana de integración y análisis para la operación de seguridad pública, trabaja en este ámbito mediante la conexión de fuentes como llamadas al 911, videovigilancia, sensores, sistemas GPS, radiocomunicación y bases de datos.

Mauricio Swain, CRO de Grupo Kabat y Kabat One, explicó que la integración de estas herramientas permite relacionar información de diferentes sistemas y generar una visión más completa de los acontecimientos para quienes coordinan operaciones y toman decisiones.

Uno de los ejemplos es la evolución de los centros de operación y seguridad C2, C4 y C5, que han incorporado distintas fuentes de información para avanzar del monitoreo de incidentes hacia una gestión basada en datos.

La magnitud de esta infraestructura se refleja en la Ciudad de México, donde durante 2025 se registraron más de 1.4 millones de llamadas efectivas al 911, mientras que el C5 opera con más de 81 mil cámaras. La combinación de estas fuentes permite relacionar distintos elementos de una situación y aportar contexto para la respuesta de las autoridades.

La infraestructura digital gana relevancia en las ciudades

Además de los dispositivos físicos, la infraestructura urbana incorpora una capa digital que permite almacenar, procesar y compartir información. La computación en la nube facilita la gestión de grandes volúmenes de datos, mientras que la conectividad permite intercambiar información entre dispositivos, plataformas y centros de operación.

Sobre esta base, las herramientas de analítica y la inteligencia artificial pueden identificar patrones y relaciones entre datos procedentes de diferentes sistemas, lo que amplía las posibilidades de monitoreo y coordinación.

De acuerdo con Swain, el reto consiste en lograr que los dispositivos y las plataformas se comuniquen entre sí, de manera que la información deje de funcionar como registros aislados y se convierta en un recurso útil para comprender lo que ocurre en una ciudad.

Este cambio también modifica el enfoque de las inversiones tecnológicas. La instalación de cámaras y sensores constituye una primera etapa, pero su aprovechamiento depende de la capacidad para integrar, procesar e interpretar los datos que generan.

La tendencia apunta así hacia modelos de infraestructura urbana en los que los activos físicos, la conectividad y las herramientas de análisis operen de manera conjunta para fortalecer la gestión de los servicios y las operaciones de las ciudades.

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