México defiende al acero nacional ante aranceles de EU; reporta que no hay triangulación en sus exportaciones
Marcelo Ebrard sostiene que México reforzó la trazabilidad del acero y retiró más de mil registros de plantas asiáticas que no pudieron verificarse. El Gobierno busca reducir los aranceles de 50% impuestos por Washington y prepara nuevas reglas para acreditar el origen de los productos.
México intensificó las verificaciones sobre el origen del acero que importa y exporta, retiró más de mil registros de plantas que no pudieron comprobarse y sostiene que no ha identificado operaciones de triangulación en sus exportaciones siderúrgicas, afirmó Marcelo Ebrard, secretario de Economía.
En un contexto marcado por los aranceles de 50 por ciento impuestos por Estados Unidos al acero y al aluminio, el funcionario defendió las medidas de trazabilidad adoptadas por el Gobierno mexicano y aseguró que el país presentó evidencias técnicas a las autoridades estadounidenses para cuestionar la aplicación de esos gravámenes.
“Hoy en día no identificamos en nuestras exportaciones de acero transhipment”, afirmó Ebrard durante una conferencia de prensa realizada este 19 de octubre, en la que también se presentaron nuevas metodologías para medir y verificar el contenido nacional en los sectores de hidrocarburos, eléctrico y biocombustibles.
El secretario explicó que México envió equipos a Asia para verificar plantas siderúrgicas cuyos datos aparecían en certificados presentados por importadores. Como resultado de esas inspecciones, señaló, se retiraron más de mil registros correspondientes a instalaciones que no existían o cuyos datos no eran veraces.
La trazabilidad permite identificar dónde se fabrica el acero y comprobar su procedencia, un elemento central en la discusión comercial con Washington, que ha utilizado el riesgo de triangulación como parte de sus argumentos sobre el comercio siderúrgico.
Ebrard sostuvo que las acciones emprendidas por México debilitan ese argumento como justificación para mantener los aranceles.
México busca reducir aranceles de 50%
El Gobierno mexicano mantiene entre sus prioridades conseguir una reducción de los aranceles estadounidenses al acero y aluminio, que, de acuerdo con Ebrard, se establecieron en 50 por ciento para los países afectados, con una excepción condicionada para el Reino Unido.
El funcionario afirmó que México presentó fundamentos técnicos sobre la integración de ambas industrias y las condiciones comerciales entre los dos países.
Uno de los argumentos centrales es que Estados Unidos mantiene un superávit comercial en acero con México, es decir, vende al mercado mexicano más acero del que compra a proveedores mexicanos, según expuso el secretario.
“Nosotros importamos más acero del que exportamos”, señaló al considerar injustificada la aplicación del arancel en la relación bilateral.
Las autoridades estadounidenses tienen en sus manos la documentación presentada por México. Ebrard dijo que el Gobierno espera recibir una respuesta antes de que concluya el año, aunque no anticipó una fecha para una eventual decisión.
El tema representa un factor relevante para la industria siderúrgica mexicana, que enfrenta el reto de preservar sus exportaciones al principal mercado de destino y competir con productores de otras regiones bajo condiciones arancelarias que pueden modificar los costos y las decisiones de abastecimiento.
Contenido nacional: buscan superar el 40%
En la misma conferencia, la Secretaría de Economía presentó tres metodologías para determinar el contenido nacional en los sectores de hidrocarburos, eléctrico y biocombustibles, con el propósito de unificar criterios, verificar el origen de bienes y servicios e impulsar la participación de proveedores mexicanos.
Alberto Uribe Camacho, director general de Contenido Nacional y Fomento en el Sector Energético, informó que entre octubre de 2024 y octubre de 2026 la dependencia emitió 320 opiniones técnicas relacionadas con programas de cumplimiento de contenido nacional.
Estos procedimientos están vinculados con inversiones previstas para los próximos 30 años por 152 mil 024 millones de dólares, de los cuales 60 mil 811 millones corresponderían a contenido nacional, equivalente a alrededor de 40 por ciento.
La proporción supera el umbral de 35 por ciento establecido en la normativa, de acuerdo con los datos presentados por la Secretaría de Economía.
Además, durante ese periodo se realizaron 31 procedimientos de verificación del gasto en contenido nacional, mediante los cuales se comprobaron más de 223 millones de dólares.
Aunque las metodologías presentadas corresponden al sector energético, la política de contenido nacional tiene implicaciones para las cadenas de suministro industriales, incluida la demanda de acero, equipos, componentes y servicios utilizados en proyectos de infraestructura y energía.
El objetivo, explicó Ebrard, es contar con mecanismos que permitan identificar con mayor precisión qué bienes se fabrican en México, qué servicios se contratan localmente y cuánto valor económico permanece en el país.
Certificación, clave para las reglas de origen
Uno de los cambios anunciados consiste en reducir de 18 meses a 90 días naturales el tiempo de los procedimientos para certificar el contenido nacional, de acuerdo con el secretario de Economía.
La dependencia también busca fortalecer el catálogo de bienes y servicios y el registro de proveedores nacionales, con apoyo de Pemex, empresas del sector y autoridades económicas estatales, a fin de identificar capacidades productivas en distintas regiones e incorporar a pequeñas y medianas empresas a las cadenas de suministro.
Ebrard señaló que la certificación del origen de los productos tendrá una importancia creciente en el comercio internacional, donde las reglas de origen y la capacidad de demostrar dónde se fabrica cada componente adquieren mayor peso.
El Gobierno pretende extender los mecanismos de verificación a más sectores, incluida la industria automotriz y la electromovilidad, para respaldar tanto el cumplimiento de las disposiciones comerciales como las exportaciones mexicanas.
En paralelo, México prepara su propio proceso de consultas rumbo a la revisión del T-MEC de 2027. Según Ebrard, las autoridades mexicanas comenzarán esa etapa a partir de enero, mientras continúan las conversaciones técnicas con Estados Unidos.
Para la siderurgia mexicana, el desafío será convertir la trazabilidad y la acreditación del origen en herramientas para defender el acceso al mercado estadounidense, reducir la incertidumbre arancelaria y fortalecer la integración de proveedores nacionales en las cadenas industriales de América del Norte.