Déficit fiscal y tensión política en Brasil presionan a las monedas de América Latina
El deterioro de las finanzas públicas brasileñas y la incertidumbre institucional elevaron la percepción de riesgo sobre los activos de la región, incluido el peso mexicano.
Las preocupaciones sobre la situación fiscal y política de Brasil comenzaron a reflejarse en los mercados cambiarios de América Latina, luego de que nuevos indicadores mostraron un deterioro en las cuentas públicas del país y aumentaron las tensiones institucionales.
El Banco Central de Brasil reportó que el sector público consolidado registró un déficit primario de 5 mil 497 millones de reales durante septiembre, contrario a las expectativas del mercado, que anticipaban un superávit de 2 mil 700 millones de reales.
Por su parte, la deuda pública bruta se mantuvo en 82.9% del Producto Interno Bruto (PIB), su nivel más elevado desde 2021. Estas cifras reforzaron las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y las medidas que implementará el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva para estabilizar el endeudamiento.
A las preocupaciones económicas se sumaron tensiones políticas e institucionales, luego de que el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, ordenara la confiscación de los pasaportes de Flávio Bolsonaro, en medio de investigaciones judiciales relacionadas con el entorno del expresidente Jair Bolsonaro.
Además, integrantes del nuevo Senado expresaron su respaldo a iniciativas para destituir a jueces del máximo tribunal, mientras el gobierno enfrenta presiones para impulsar una reforma del Supremo Tribunal Federal.
Este entorno podría complicar la implementación de medidas fiscales durante el próximo mandato y aumentar la incertidumbre entre los inversionistas.
En los mercados cambiarios, el real brasileño registró una depreciación de 0.52%, mientras que el peso mexicano perdió 1.21% frente al dólar, ubicándose como la moneda con peor desempeño dentro de la canasta amplia de principales cruces.
La combinación de incertidumbre fiscal y política en Brasil está elevando la percepción de riesgo sobre los activos de la región y contribuyendo a una mayor volatilidad en los mercados cambiarios latinoamericanos.