Siderurgia

Siderúrgicas de Canadá aceleran inversiones para producir acero con menores emisiones

Los principales productores de acero de Canadá avanzan en proyectos de transformación tecnológica para reducir las emisiones de carbono, en una transición que contempla inversiones millonarias, sustitución de procesos tradicionales y nuevas alternativas de fabricación.

La industria siderúrgica canadiense mantiene el compromiso de alcanzar cero emisiones netas de CO₂ para 2050, una meta que exige modificar sus métodos de producción y fortalecer el desarrollo de tecnologías más limpias.

De acuerdo con los objetivos establecidos por la Asociación Canadiense de Productores de Acero en 2020, la transición requiere innovación tecnológica, mejoras operativas, alianzas de investigación y respaldo gubernamental. Desde 1990, el sector ha reducido sus emisiones en 25% mediante medidas de eficiencia energética y mejores prácticas.

Uno de los proyectos más avanzados es el de Algoma Steel, con sede en Sault Ste. Marie, Ontario, que sustituyó su modelo tradicional de producción basado en altos hornos y carbón por tecnología de hornos de arco eléctrico (EAF).

La transformación, anunciada en 2021, representó una inversión estimada de 987 millones de dólares, de los cuales 420 millones correspondieron a apoyos federales.

En julio de 2025, la compañía produjo su primer acero en la Unidad Uno de su horno de arco eléctrico y, en enero de 2026, comenzó el cierre definitivo de su alto horno y de las baterías de coque asociadas, poniendo fin a 125 años de producción integrada de acero basada en carbón en sus instalaciones.

Durante el primer trimestre de 2026, Algoma completó su primer periodo trimestral con toda su producción de acero líquido proveniente de operaciones de hornos de arco eléctrico.

La empresa estima que este cambio permitirá reducir sus emisiones de carbono en aproximadamente 70%, aprovechando también la electricidad de Ontario, cuya matriz energética presenta una intensidad de carbono relativamente baja.

Otro proyecto relevante corresponde a ArcelorMittal Dofasco, que desarrolla una estrategia diferente para reducir su huella ambiental, aunque enfrenta retrasos en sus planes de inversión.

La iniciativa contempla una inversión de mil 800 millones de dólares para sustituir el proceso tradicional de altos hornos mediante una planta de hierro de reducción directa (DRI) y un horno de arco eléctrico (EAF).

El diseño original considera utilizar gas natural como combustible inicial, con la posibilidad de incorporar hidrógeno conforme aumente la disponibilidad de fuentes energéticas con bajas emisiones de carbono.

El proyecto recibió 400 millones de dólares de financiamiento federal y otros 500 millones del Gobierno de Ontario. Sin embargo, la incertidumbre económica y comercial ha retrasado el calendario de construcción, mientras que el alcance actualizado y la fecha de conclusión de las nuevas instalaciones permanecen sin definirse públicamente.

Como parte de sus acciones de descarbonización, Dofasco también cerró su tercera planta de coque en abril de 2026.

Los proyectos de Algoma y ArcelorMittal Dofasco muestran dos rutas distintas que está siguiendo la industria siderúrgica canadiense para reducir sus emisiones: la sustitución directa de procesos basados en carbón por hornos de arco eléctrico y la incorporación de tecnologías de reducción directa de hierro como parte de una transformación gradual de sus operaciones.

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