Fortalecimiento del consumo y reindustrialización: las prioridades para la industria del acero y para la economía en América Latina
*Por Francisco Leal
Las principales incertidumbres en Latinoamérica comenzaron este año con la guerra comercial entre EE.UU. y China, y con trastornos sociales en Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Desde 2018, el nivel de consumo de acero en la región ha caído más de 14% y las exportaciones han caído un 15%. El crecimiento de la economía latinoamericana de solo 0,1% en 2019, según datos de CEPAL, contrasta con la tasa del año anterior (1,1%). Además de la crisis del 2019, y del crecimiento en las importaciones de acero chino, 2020 ha golpeado duramente a América Latina y el Caribe debido a la nueva y desafiante crisis que surgió con el brote del nuevo coronavirus en el mundo.
La pandemia ha golpeado a la región en un contexto de bajo crecimiento, marcada desigualdad y vulnerabilidad, creciente pobreza, debilitamiento de la cohesión social y crecientes expresiones de descontento social. La expectativa de la comisión latinoamericana de la ONU para 2020 es una fuerte caída del PIB (-9,3%), similar lo observado en 2010. Con esto, habrá un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso per cápita en la región, y proyectamos que la producción industrial tendrá una caída del 5,1% en 2020. Se espera una recuperación en 2021, pero no será suficiente, independientemente de la implementación de políticas monetarias expansivas en un entorno de baja inflación en diferentes países de la región.
No por casualidad, CEPAL ha anunciado el lanzamiento del fondo de US$500.000 millones para la recuperación económica en los países de renta media. Este brote del COVID-19 intensificó la desconfianza para la inversión extranjera y el consumo interno, así como el agravamiento de la crisis estructural y de salud en la región. La cuarentena fue la primera acción de varios países, teniendo una de las más largas del mundo, por ejemplo, las de Chile y Argentina. En la mayoría de los países de la región los casos continúan aumentando, y los sistemas de salud, débiles y fragmentados, no garantizan el acceso universal necesario para enfrentar esta crisis.
La pandemia ha tenido un impacto desigual en las principales economías locales. México enfrenta el reto de reactivar la economía salvaguardando la salud de la población, y la relación con los Estados Unidos es un punto de atención, ya que EE.UU tiene una participación importante para el consumo de aceros laminados en el país. Se espera que el T-MEC estimule nuevas inversiones en la región. Brasil espera que se abran oportunidades con la reforma tributaria, las leyes del gas, del saneamiento básico y la reforma administrativa. Los riesgos incluyen la reducción de aranceles de importación, el acuerdo comercial Mercosur – Corea del Sur y la flexibilidad de las medidas de defensa comercial. En Argentina, la recuperación de la economía a corto plazo va a depender de la renegociación de la deuda con el FMI, la eliminación de retenciones a las exportaciones industriales, los incentivos para la inversión y la recuperación de las pequeñas y medianas empresas. En el mediano o largo plazo, dependerá de un sistema impositivo simplificado, la adecuación de la legislación laboral y la adecuación a nuevas tecnologías.
Existe una necesidad urgente en América Latina de continuar mejorando la estructura de salud y reducir el nivel de contagio viral para contener la propagación y prevenir una nueva ola del COVID-19. Será necesario ampliar el espacio fiscal para la ayuda humanitaria en un escenario de creciente desempleo. La recuperación dependerá más que nunca del consumo local, del proceso de reindustrialización trayendo la producción de regreso a la región o países cercanos (reshoring y nearshoring, respectivamente), de la innovación y asimilación de nuevas tecnologías sin perder de vista el impacto de las tensiones comerciales mundiales y de los precios de las materias primas.
Después de la pandemia, la tendencia es que la demanda mundial favorezca a los países con sobrecapacidad suficiente para reanudar la producción de bajo costo, por lo cual debemos tener cuidado de economías como la china. Las herramientas más recomendadas para retomar el crecimiento para la industria del acero en nuestra región, recuperación que con gran entusiasmo estamos empezando a evidenciar, es la inversión continua en infraestructura y el fomento al consumo de la producción local.
En este nuevo entorno, diferentes formas de trabajo llegaron para quedarse, y la industria latinoamericana necesita mantenerse al día con la innovación relacionada con la digitalización, la industria 4.0 y la sustentabilidad, siempre vigilando la productividad y la seguridad de sus empleados.
*Francisco Leal es director general de Alacero